Ha sido un largo camino hasta la cima. Carli Lloyd subió al escenario del Kongresshaus de Zúrich para recibir el premio a la Jugadora Mundial de la FIFA el lunes, más de siete años después de que su triunfal actuación, con gol incluido, en la final del Torneo Olímpico de Fútbol Femenino Pekín 2008 la catapultara a la élite. En estos siete años, la mediocampista se colgó el oro después de haber anotado un doblete en la final de Londres 2012, y marcó su ya famosa tripleta en la final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA Canadá 2015™, contra Japón, el verano pasado. FIFA.com ha conversado con la nueva capitana de la selección de Estados Unidos después de su coronación en la gala de Zúrich. 

Después de la victoria contra Japón, la gente empezó a llamarla Capitana América. ¿Le gusta el apodo?
Creo que originalmente llamaban así a nuestra capitana Christie Rampone. Yo no lucí oficialmente el brazalete del equipo durante el Mundial. Este año he sido reserva en esas labores, sólo cuando Abby y Christie no estaban siempre sobre el terreno de juego. Cuando jugaban, ellas llevaban el brazalete. El momento que mejor recuerdo de la final de este verano es el de entregarle el brazalete a Abby. A su vez, cuando Christie entró en el campo, Abby se lo dio a ella. Lo compartimos las tres. Ahora me han nombrado capitana de la selección junto con Becky Sauerbrunn. Jamás pensé que sería capitana de mi equipo nacional. Es un honor inmenso y un reto que estoy deseando asumir. Capitana América me parece un apodo genial, lo voy a llevar con la cabeza muy alta. Tengo muchas ganas de seguir ayudando al equipo y de inspirar a las jugadoras más jóvenes.

Ganó el oro olímpico con Estados Unidos y acaba de conquistar la Copa Mundial Femenina. ¿Cuál es su próximo gran objetivo?
La próxima gran competición es Río 2016, y tenemos que clasificarnos. Nos costará, y además nosotras nunca queremos pensar más allá de los clasificatorios. Estoy deseando que empiecen ya. Nos preparamos en una concentración de entrenamiento larguísima, en Los Ángeles. Ojalá que, una vez nos clasifiquemos, sigamos el mismo camino que tomamos en el Mundial. Tenemos varios clasificatorios este año contra rivales excelentes, y sólo hay que luchar por conseguirlo. Falta poco para Río.

Mucha gente espera que Estados Unidos gane el título por tercer año consecutivo. ¿Cómo gestionan tanta presión?
Creo que siempre trabajamos bajo presión, de hecho en el Mundial jugamos bajo una gran presión. Tendremos mucha más cuando nos clasifiquemos y vayamos a Río, porque ninguna selección ha ganado el Mundial y después los Juegos Olímpicos, de manera que, para nosotras, supondrá un gran reto. La anfitriona, Brasil, ha invertido mucho tiempo y energía en el programa de su selección nacional femenina. Está disputando muchos partidos y sus jugadoras están entrenándose muchísimo juntas. Será muy complicado, pero sabemos que nada de lo realmente importante en esta vida es fácil. Estamos deseando recorrer el camino.

Después de sus goles en las finales de 2008, 2012 y 2015, da la impresión de que usted es una jugadora para las grandes ocasiones. ¿Está de acuerdo?
Sí, diría que hay una especie de botón dentro de mí que se activa cuando nos jugamos mucho y en situaciones de gran presión. Cuando las jugadoras están cansadas, en el sexto o séptimo partido de una competición, yo me siento todavía tan fresca como el primer día. Con cada partido que pasa, voy sintiéndome cada vez mejor. Creo que se debe a la preparación física y mental, con tantos obstáculos como he tenido que superar. La de 2008 fue la primera gran competición en la que disputé todos los partidos. Justo antes de 2012, me relegaron al banquillo y no sabía si iba a jugar o no, y en 2015 empecé con titubeos, con poca confianza. Quién sabe qué deparará Río 2016, pero me da la impresión de que me toparé con otra dificultad, con otro obstáculo. Sin embargo, estoy convencida de que puedo perseverar en cualquier situación que se me presente. Sólo quiero ayudar a mi equipo y, cuantos más éxitos alcanzamos como equipo, más éxitos quiero. ¡Vamos a por ese oro!

Muchos futbolistas famosos llevan el dorsal número 10. ¿Tiene este número algún significado especial para usted?
Pues sí. Jugaba con el 10 en mi club cuando era joven, en secundaria y en la facultad. Cuando entré en la selección, el dorsal pertenecía a Aly Wagner, por eso tuve que esperar. Cuando ella se retiró pregunté si podía llevarlo. Además de Aly, hemos tenido a Michelle Akers con el 10. Son dos futbolistas increíbles, y yo me siento muy honrada de lucir el mismo número que ellas. Todo el mundo se fija en la número 10, en la creadora del juego. No es más que un número, pero es mi número favorito.

¿Cómo es trabajar con Jill Ellis?
Jill es genial. Ha hecho un trabajo fantástico como seleccionadora de este equipo: ha puesto las bases, ha estudiado cómo podemos alcanzar el éxito, cómo debemos jugar si se necesitan cambios. Creo que ha armado ya la estructura para 2016: ha seleccionado a muchas jugadoras jóvenes, ha traído gente nueva al equipo. Estamos pasando por un periodo de mucho movimiento. Sé que la entrenadora siente una gran pasión por su trabajo. Quiere que nos clasifiquemos para los Juegos y que los ganemos, y nosotras también. Es una líder fantástica y una gran defensora de nuestro deporte. Me siento muy honrada de jugar para ella.