De todo el universo de jugadores de la historia, son pocos los nombres que representen, sin dudas, un sinónimo de gol. El argentino Gabriel Batistuta es uno de ellos: convirtió 348 tantos en 17 años de trayectoria entre Newell’s Old Boys, River Plate, Boca Juniors, Fiorentina, Roma, Inter y Al-Arabi. Y la selección argentina, claro. Hasta junio de este año fue el máximo anotador de la Albiceleste con 56 tantos, 10 de ellos en sus tres participaciones en la Copa Mundial de la FIFA™, hasta que lo superó un tal Lionel Messi.

Junto a Marco van Basten y Marta, Batistuta conformó el panel de notables que hizo la preselección de los 10 goles candidatos a ganar el Premio Puskás de la FIFA 2016, a entregarse el próximo 9 de enero en Zúrich junto a los premios The Best FIFA Football Awards™. De esos 10 saldrá el vencedor, elegido por el público en una votación que abrirá muy pronto.

Bati, máximo artillero extranjero de la historia del fútbol italiano con 242 goles entre 1991 y 2003, se juntó con FIFA.com en su pueblo natal, Reconquista, a casi 800km de la capital Buenos Aires, para hablar del galardón Puskás, la ceremonia deThe Best y los secretos para ser consierado un 9 de excelencia.

Gabriel, ¿qué le genera participar en este panel con goleadores de la talla de Van Basten, y Marta?
Alegría. Siempre los admiré, con Marco jugué en contra. No con Marta, claro (risas). Los admiro y he seguido la carrera de ellos con mucha atención. Estar ahora junto a ellos en algo como esto está muy bueno. Quiere decir que yo también hice algo bueno.

¿Cuánto realza al premio Puskás de la FIFA que sea un panel de especialistas el que haga la preselección?
Mucho. Vi los goles y ya sabía, antes de que el jugador pateara, lo que iba a pasar. Por nuestra posición, tenemos otra mirada y entendemos el contexto, cosas que alguien que no jugó no puede percibir. Ves cuánto mérito real hay, cuánto hay de casualidad. Le da más credibilidad.

¿En qué se basó principalmente para decidir los 10 goles que votará el público?
Primero miré la intención y después miré el rival. Es difícil intentar un amague en una final del mundo cuando faltan 10 minutos, pero es más fácil tirar un caño contra el último de la tabla al 94. Las dos cosas son lindas, pero el momento es importante. En un partido te animás a hacer más cosas y en otro no por el contexto, porque no podés, porque no te deja el rival. Esas cosas las sabe el que jugó, el que las sintió en algún momento.

¿Qué opina sobre involucrar más al hincha en la decisión de los ganadores a los premios de jugador y entrenador en fútbol masculino y femenino?
Sin la hinchada el fútbol no sería lo que es, entonces está muy bien darle voz. Aparte le reclamamos que vaya a la cancha, que se porte de determinada manera… Es una buena idea darle participación aunque no sepas cuán imparciales van a ser. ¡Son hinchas! Pero ahí está lo divertido también. Va a haber un movimiento lindo y aparte le va a dar un valor mayor al premio. Creo que a los jugadores les va a gustar más esto.

¿Cuáles son tus candidatos para ganar los premios The Best 2016?
Para técnico, el Cholo Simeone y Pep Guardiola. Se repiten en los éxitos y son coherentes. Son opuestos, pero me gusta que defiendan la idea y que logren imponerla, porque los dos sacaron grandísimos resultados.

¿Y para Mejor Jugador de la FIFA?
Éste es un premio anual y ahí uno tiene una contradicción. En general al jugador se lo involucra con el equipo y Messi no ganó mucho este año, pero igual fue el mejor jugador del mundo. Yo se lo daría a él, es el uno indiscutido. Cristiano está ahí, pero no es Messi. Es un atleta impresionante, tiene una cabeza que deberían tenerla todos los jugadores, pero los partidos te los liquida más Messi que él. Ronaldo es un goleador infernal, pero… ¡Messi también! Y además te hace jugar.

¿Cambió la importancia de los goleadores dentro de un equipo con respecto a su época?
Es igual, son los que te hacen ganar los partidos. El equipo que tiene un goleador se aseguró la mitad del resultado, porque te puede resolver un partido en cualquier momento. Es más fácil hacer un arquero o un central que un goleador. Al central vos le podés enseñar el movimiento, a apretar al delantero… Le podés enseñar el 98% de las cosas que tiene que hacer. Al delantero le podés enseñar muchas cosas, pero no le podés enseñar el tiempo. El tiempo lo siente el delantero nomás. Y eso es lo que se paga.

Hay algo de instinto también que discrimina a los propios delanteros entre sí: los que tienen gol y los que no. ¿Es algo que no puede trabajarse?
Al delantero le podés decir que vaya al segundo palo cuando el defensor está en el primero o que lleve al defensor al segundo y que, cuando tiren el centro, vayan al primero. Todo bien, pero hay un momento justo en el que hay que hacerlo. Hay un momentum que no lo podés enseñar. Lo tenés o no lo tenés.

¿Cuál es su preferido hoy?
Luis Suárez. Tiene mucha cabeza, va a todas, pelea, te preocupa todo el tiempo, hace un trabajo para los demás que se ve menos. Y te hace goles. Y si no los hace te desarma las defensas igual. Hay goleadores que juegan cuando hacen goles, pero hay goleadores que aunque no hagan goles también son determinantes, porque te llevan la defensa para todos lados. Suárez es así. Yo hacía más o menos lo mismo. El Pipa Higuaín también me gusta.

Hay una instancia límite en los partidos grandes de verdad en la que dos delanteros intentan lo mismo y a uno la pelota le pega en el palo y el otro convierte. ¿Por qué uno sí y el otro no? A veces se habla de suerte y parece un reduccionismo.
No soy un científico, pero la respuesta está en la cabeza. Es cabeza, inteligencia, motricidad… todo combinado. No puede ser que los mismos personajes tengan siempre suerte en determinados momentos. No es suerte. Lo que es más normal es que repercuta de manera negativa cuando te errás dos o tres goles. Empezás a pensar que no entra. Tenés tiempo para definir y te pasan dos millones de cosas negativas por la cabeza.

Urge alguna acción más de instinto.
Totalmente. Las rachas malas de los goleadores se resuelven con un córner, un rebote, algo en lo que no pensás. Pum, gol, se terminó la historia. Y el mecanismo empieza a ser positivo. Es una cuestión mental muy importante. Me gustaría escribir un libro sobre eso. No podés evitar el pensamiento negativo, pero hay mecanismos para aumentar los positivos y limitar los negativos. Yo a los 18 años estaba sin hacer nada en mi pueblo, pero fue un proceso mental que aprendí. En esos momentos tan determinantes la cabeza es más que el cuerpo. De hecho, el cuerpo no es nada sin la cabeza.