Desde pequeño, Daniel Alves supo que algún día estaría ligado a la fama. “Practicaba su firma todo el tiempo. Quería estar listo para cuando llegara la hora de regalar autógrafos”, cuentan en su círculo íntimo. Hoy, a los 32 años, el brasileño puede darse por satisfecho: sus sueños se han vuelto realidad.

O en parte. Acostumbrado a la notoriedad, el lateral derecho de la Seleção y el FC Barcelona también debe convivir con el lado oscuro de su profesión. Los roces con la prensa, su vida lejos de casa y un posible retorno al club que lo vio nacer en una charla exclusiva con FIFA.com que abarca también el desarrollo del fútbol en su país y las claves que llevan al éxito al equipo de Luis Enrique.

Dani, lleva ya 13 años viviendo en España. ¿Cuánto ha influido ese cambio en su personalidad? ¿Qué es lo que más extraña de Brasil?
Ha influido bastante, claro. El paso de la adolescencia a la vida adulta lo tuve en Europa, donde he experimentado una evolución personal y futbolística muy importante. Creo que tomé la decisión acertada. Y de Brasil lo que más extraño es la gente. Lo apasionada que es, cómo expresa su sentimiento en los estadios. Acá estamos acostumbrados a otra cosa, una manera de apoyar más tranquila (sonríe). Más frío, ¿no? Pero uno se adapta porque hace lo que ama. No se piensa más allá.

En Brasil los jugadores emigran cada vez más jóvenes. ¿Es positivo o negativo?
Es negativo. Pero es obvio que uno se preocupe por la estabilidad de su familia. Y hoy en Brasil no hay estabilidad. Los clubes no están organizados lo suficiente como para retener a los jugadores, por eso se van en búsqueda de conseguir algo mejor o una carrera más sólida.

Da la sensación de que, tal vez producto de esa sangría, Brasil y Argentina cuentan con menor cantidad de jugadores que en décadas pasadas. ¿Coincide?
Coincido en parte. Las selecciones son el reflejo del fútbol de su país, y tanto Brasil como Argentina han generado respeto por lo que han conseguido. Luego sí, el fútbol ha ido evolucionando y nosotros nos hemos quedado un poco atrás en ese aspecto. Estamos en ese proceso de buscar mejoría a diario, luchando para poder competir al máximo nivel. Pero al final nuestros jugadores están en las principales ligas del mundo. Es obvio que nos gustaría que nuestra selección también estuviera en la cima.

Hablando de Brasil y juventud, queda claro que la fama siempre le ha atraído. ¿Cómo es eso de que practicaba para firmar autógrafos cuando era pequeño?
¡Sí! (ríe) Sabía que me dedicaría a la música o al fútbol, alguna de las dos me iba a hacer firmar autógrafos. No tenía esperanzas de que fuese a ser tan bonito como resultó: llegar a un equipo grande, a la selección de Brasil... Mis sueños eran más pequeños, pero resultó todo de una manera increíble.

En ese contexto, ¿hay algo que no le guste de ser Dani Alves?
Por supuesto. No me gusta mucho lo que envuelve al fútbol (sonríe). Me gusta el deporte en sí, pero hay demasiada prensa roja (NdR : sensacionalista) en la actualidad. Y eso quema un poco el juego. Estamos siempre en el ojo del huracán. Somos juzgados y prejuzgados por cierto tipo de prensa. Antes el interés estaba dentro de la cancha, pero ahora está fuera.

Se lo ve confrontando más que antes en ese aspecto. ¿Por qué?
Porque me cansa un poco todo eso. Me gustaría mucho más hablar de fútbol, de los jugadores en el campo. Que los futbolistas se ganen su sueldo, su vida y su derecho a competir por conquistar cosas dentro del campo y no fuera de él. Pero luego, cuando uno expresa su opinión está mal visto porque las personas sólo están preparadas para ser elogiadas. Nunca para ser criticadas. Aunque sea tu humilde opinión, ¿sabes? Pero bueno: si pienso una cosa, caiga mejor o peor, siempre lo voy a decir. Soy libre, y mi opinión también.

Hablemos de fútbol entonces. ¿Es este el mejor Barcelona que haya integrado?
En los últimos 5 o 6 años se ha visto una versión increíble del equipo. Y cuando la gente pensaba que no podíamos más, lo hemos vuelto a conseguir. Ésa es la estabilidad futbolística con la que uno sueña en su carrera. Mantenemos las ganas de seguir compitiendo y eso nos lleva donde estamos. Uno es consciente de que el rival, al final, también se prepara y puede ganarte, pero ese sentimiento y esas ganas que tenemos nosotros tardarán un poquito en verse en otro equipo. Es inédito, increíble. Para los verdaderos apasionados por el fútbol, el Barça es algo digno de admiración.

Los flashes suelen irse con Lionel Messi, Luis Suárez y Neymar. ¿Qué lugar ocupa Dani Alves?
¡Las cámaras se van con ellos porque son grandes! Pero sigo diciendo que el fútbol, más allá del ataque, es colectivo. Doy el ejemplo de un compañero como (Javier) Mascherano que ha hecho un Mundial increíble, podría haber peleado por el premio al mejor jugador... Pero es de los que “destruyen” el juego, no tiene tanto aporte mediático. Lo mío en el fútbol siempre ha sido adaptarme a lo que me piden, a lo que necesiten los compañeros. Soy un jugador colectivo. Todos pensamos así en el Barcelona y ésa es la clave de nuestro éxito. La prensa elige de quién habla, pero acá nadie es egoísta. Es difícil juntar a tantas estrellas y que todos mantengan la humildad. Por eso tenemos un equipo para quitarse el sombrero.   

¿Y después de esto qué sigue en la vida de Dani Alves? ¿Un paso por el fútbol de Brasil?
Ya prometí que acabaría mi carrera donde he empezado como una forma de agradecimiento a quienes me permitieron presentarme en el fútbol. Quiero pasar por ahí antes de retirarme, pero disfrutando y haciéndolos disfrutar también. Me cuidaré para volver y no ser una decepción (ríe). La idea es que la pasemos bien todos y terminar allí.

Y luego, por lo que comenta, nos cuesta imaginarlo en el mundo del fútbol…
Me gustan la gastronomía, la música y la moda. Estaré metido en alguno de esos tres mundos, ¡o en los tres! Son cosas que me apasionan y yo sólo hago lo que me apasiona. El fútbol también, pero difícilmente me quedaré en esto. Hay muchas cosas que no me gustan y yo siempre estoy donde me siento cómodo y bien. Me gusta que la energía fluya para bien, no para los interesados.