Lo que impulsa a Carli Lloyd es su constante deseo de mejorar cada día. Tras recibir el Premio The Best a la Jugadora de la FIFA 2016 en Zúrich - concedido tras la votación de jugadores, entrenadores, prensa y aficionados de todo el mundo-, la centrocampista estadounidense continúa un año más en la cima del fútbol femenino.

Cuando subió al escenario, Lloyd reconoció con humildad que no se esperaba ganar, a pesar de sus buenas actuaciones tanto con la selección como con su club. La capitana de las Barras y Estrellas quiso compartir el premio con todas sus compañeras "sin las que no habría podido ganar" y añadió que ella siempre lucha por ser mejor, porque así el equipo es también mejor. 

Todavía emocionada por el reconocimiento del público, Lloyd comentó con FIFA.com sus logros en este año tan especial en el que, además, se casó con su novio de toda la vida.

Carli, ¿cómo se siente tras conseguir el premio The Best a la Jugadora de la FIFA 2016?
Es un tremendo honor haber sido elegida mejor jugadora el año pasado y este año de nuevo. Y se siente lo mismo. Trabajas muy duro todos los días. Obviamente, los premios y las estadísticas no significan mucho, son sólo una inspiración para ayudar a los que me rodean. Jugar con algunas de las mejores futbolistas del mundo, contar con mi entrenadora Jill Ellis y el grupo técnico es increíble. Este premio no me va a desviar de mi camino. Quiero seguir intentado ser mejor. Hay tantas cosas en las que puede trabajar para mejorar. Sólo quiero salir ahí y ayudar a mi equipo a ganar. Quiero ser la mejor jugadora que pueda ser. Ese es mi próximo reto.

¿Cuál fue para usted el mejor momento del año 2016 y por qué?
Creo que mi mejor momento en el 2016 se produjo lejos del terreno de juego. Me casé con Brian, mi pareja desde el instituto, y fue uno de los mejores días de mi vida. A lo largo de mi carrera ha habido Mundiales, Juegos Olímpicos, instantes increíbles vinculados al fútbol, pero casarte con el amor de tu vida es algo muy especial. Del 2016 también destacaría el viaje que ha sido en sí mismo. No fue fácil. Después de ganar el Mundial en 2015, el 2016 ha sido complicado. Estuve lesionada y no ganamos, pero se aprende más de las derrotas que de las victorias. Creo que, en términos futbolísticos, el 2016 fue definitivamente un proceso de aprendizaje para seguir mejorando.

Declaró que pasó más nervios el día de su boda que el día de la final de la Copa Mundial. ¿Cómo hace para mantener la calma y la concentración en los partidos importantes?
Normalmente, procuro dormir bien la noche anterior a un partido. Por la mañana, salgo a correr tranquilamente unos 15 minutos para activarme, estirar y poner el cuerpo en marcha. Después, desayuno, hago un par de comidas más, estiro, bebo agua sin parar, me preparo mentalmente para el partido, me concentro y ya está. En cuanto suena el silbato, a jugar.

¿Podría describir qué se siente tras cerrar el 2016 como la máxima artillera y asistente de su país?
Las estadísticas son algo en lo que trabajo continuamente, pero no definen cómo soy ni tampoco les hago demasiado caso. Lo que de verdad me importa es conectar con mis compañeras, ganar partidos, ayudar a mi equipo a ganar... Eso es lo más importante. Como delantera que soy, mi trabajo consiste en marcar goles, porque, si lo hago, nuestro equipo tiene más posibilidades de ganar. Los puntos clave de mi juego en los que voy a concentrarme en esta próxima fase de mi carrera son mejorar en el último tercio de cancha y evolucionar como falso nueve. A fin de cuentas, las estadísticas no significan nada, porque si no te sirven para ganar un Mundial o un Torneo Olímpico, te quedas con las manos vacías.

¿Cómo explicaría pasar de quedarse fuera de la selección sub-21 a convertirse, una década después, en líder y segunda capitana de su selección? ¿Cómo consiguió mantener la motivación para lograrlo?
Creo que gracias a haber pasado por dificultades a lo largo de una carrera que no ha sido fácil. Cuando me quedé fuera de la selección sub-21, pensé que tendría que abandonar mi carrera universitaria, pasar página y buscarme un trabajo. Pero aquello cambió rápidamente gracias a la ayuda de mi entrenador James Galanis, de vivir este viaje juntos hasta convertirme en la mejor jugadora del mundo y progresar continuamente. En mi interior, siento el deseo de ser inconformista, porque una mejora gracias al inconformismo. Si te conformas con lo que tienes y juegas dentro de tu zona de confort, es imposible saber hasta dónde puedes llegar. Para mí, es cuestión de mejorar mi juego continuamente, asociarme con mis compañeras, hacerlas mejores a ellas. Además, el mejor trabajo del mundo es contar con compañeras increíbles a tu alrededor que te hacen brillar, que te nutren de balones y te asisten. Ha sido un viaje maravilloso y lo único que quiero es seguir progresando y mejorando.

Cuando llegue el momento de colgar las botas, ¿dónde se ve? ¿Continuará ligada al fútbol, entrenando quizá?
Mi idea es retirarme después de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y hacer la transición a la siguiente etapa de mi carrera, posterior a mi retirada. Creo que se me abrirán algunas puertas y no quiero cerrarme ninguna, ya sea como entrenadora, comentarista o desempeñando algún puesto relacionado con el fútbol. Obviamente, también quiero formar una familia, y eso ya es un trabajo a jornada completo en sí mismo, pero quiero contribuir en la evolución de este deporte de un modo distinto. No necesariamente en la cancha, sino fuera de ella también, y continuar mejorándolo para las generaciones venideras.