• Neuer estuvo a punto de ser descartado en la cantera del Schalke 04
  • Fue rechazado por la selección regional de Westfalia
  • "nuestro entrenador de entonces fue valiente al apostar por mí"

Manuel Neuer es desde hace años uno de los mejores porteros del mundo y está entre los nominados para la primera edición del Premio The Best al guardameta de la FIFA 2017. Sin embargo, su trayectoria estuvo a punto de tomar un rumbo muy diferente cuando era adolescente.

Neuer nació en Buer, un distrito de Gelsenkirchen situado muy cerca del estadio del FC Schalke 04. Dice la leyenda que desde la ventana de la casa de sus padres se podía ver el antiguo Parkstadion, que se encuentra al lado del actual y moderno coliseo del club alemán. “Lo único que quería al principio era jugar en el Schalke, que es lo que suele pasar cuando vives en Gelsenkirchen. Aceptas lo que sea con tal de conseguirlo”, contaba tiempo atrás.

Aceptas por ejemplo que te pongan en la portería. Y es que Neuer tenía solo cuatro años cuando entró a formar parte de las categorías inferiores del Schalke, allá por 1991. Como además de ser nuevo era el más bajito, a nuestro protagonista le tocó jugar de portero. Por entonces todavía se entrenaba en campos de ceniza, así que resulta más que probable que el pequeño Manuel se hubiese imaginado aquello del fútbol de una manera muy diferente.

A los técnicos les agradó el rendimiento de Neuer como guardameta, así que siguió jugando en esa posición y comenzó a sentirse cada vez más cómodo bajo los palos.

La trayectoria de Neuer alcanzó un punto de inflexión cuando llegó el momento de pasar de la categoría sub-15 a la sub-17, un proceso al que también hoy en día tienen que someterse cada año los canteranos de los clubes con secciones profesionales. Los entrenadores y responsables deportivos de la entidad se reúnen y toman decisiones importantes. ¿Con qué jugadores nos quedamos? ¿Qué chicos tienen potencial para llegar lejos? ¿Qué futbolistas deberíamos sustituir por otros con más talento procedentes de clubes más modestos? En el caso de Neuer, el panorama no resultaba demasiado halagüeño en aquel momento.

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“La cuestión es que yo no pasaba de la estatura media del equipo y no era el portero más alto. En el aspecto técnico no había problema, ya que era mejor que los otros guardametas, pero en cuanto a envergadura me superaban, porque tenían más presencia física”, cuenta Neuer a FIFA.com. “Por razones de estatura me quedé fuera de la selección regional de Westfalia, pero el club prefirió no deshacerse de mí”, revela.

Este tipo de decisiones pueden resultar decisivas para los jóvenes que se ven afectados por ellas. Algunos encuentran el camino hasta la élite a través de otros clubes, como en el caso de Marco Reus, que fue rechazado por los sub-17 del Borussia Dortmund por ser demasiado delgado y acabó convirtiéndose en profesional de la mano del Borussia Moenchengladbach. En otros casos, el jugador nunca vuelve a mostrar todo su potencial, o simplemente se siente frustrado con el fútbol y acaba por dejarlo.

“Yo tenía la confianza de que acabaría dando el estirón, puesto que mi madre mide 1,74 y mi padre 1,89, así que no me preocupé por eso. Lo que a mí me importaba era entrenar lo mejor posible y ofrecer un buen rendimiento. Quería jugar siempre y pensaba que lo demás llegaría por sí solo”, explica el guardameta, que tiene actualmente 31 años.

Aun así, aquel fatídico verano no faltó mucho para que a Neuer, que también tenía talento para el tenis, le mostrasen la puerta de salida en Gelsenkirchen, donde por entonces no le veían demasiado futuro. ¿Hasta qué punto pudo todo aquello acabar con un Neuer tenista profesional en vez de campeón del mundo de fútbol? “Habría resultado mucho más difícil en el tenis. Simplemente tenía el objetivo de seguir progresando, y si no lo hubiera conseguido en el Schalke lo habría intentado en otro lado. Por suerte, las cosas salieron bien, de modo que pude quedarme y continuar mi camino”.

Así, una vez superado aquel obstáculo, la trayectoria de Neuer no hizo sino seguir una tendencia ascendente. “Siempre tuve que competir con compañeros más altos. Era un portero que tenía que ganarse el puesto a pulso. No en vano, cuando era sub-19 había un guardameta internacional en mi equipo. Era un año mayor que yo y se alternaba en la selección con Rene Adler. Pese a todo, le quité el puesto en el equipo y aquello supuso un gran paso para mí. Hay que reconocer que el entrenador que teníamos entonces fue valiente a la hora de tomar semejante decisión”, revela Neuer, que extrajo una lección importante de aquella experiencia. “Aprendí que nunca hay que darse por vencido”.