• Carli Lloyd, nominada al The Best a la Jugadora de la FIFA 2017
  • Ganadora en 2016, jugó varios meses en el Manchester City y ganó la FA Cup
  • Nick Cushing, técnico del City, habla sobre su impacto en el club inglés

Carli Lloyd ha gozado de un gran éxito a lo largo de su distinguida carrera, en la que ha ganado una Copa Mundial Femenina de la FIFA™, dos medallas de oro olímpicas y ha sido nombrada Jugadora Mundial del Año en dos ocasiones. A sus 35 años, cuando muchas otras futbolistas están pensando más bien en cuándo colgar las botas, su compromiso por seguir compitiendo y ganando no presenta síntomas de debilidad.

Finalista en la categoría al Premio The Best a la Jugadora de la FIFA 2017, y ganadora del premio el año pasado, la internacional estadounidense decidió probar nuevas experiencias y cruzó el charco en febrero de 2017. Firmó en calidad de cedida por el Manchester City, de la Women’s Super League inglesa, y fue allí donde Lloyd confirmó su estatus de gran jugadora: marcó en los cuartos y en las semifinales de la Liga de Campeones Femenina de la UEFA, así como en el triunfo de su club en la final de la FA Cup, disputada en Wembley ante 35.000 espectadores.

“Todas las jugadoras del Manchester City tienen el deseo de entrenar al máximo y crear un ambiente prácticamente único”, cuenta Nick Cushing, entrenador del Manchester City femenino, a FIFA.com. “Carli no tuvo que aprender a entrar en esa dinámica. Llegó aquí con todas las ganas de ser la mejor y de triunfar, tanto a nivel individual como colectivo”.

“Ponía tanto empeño en cada entrenamiento que, a veces, ¡teníamos que sacarla a rastras del terreno de juego! Fue muy alentador ver que alguien que ha conseguido tantas cosas a lo largo de su carrera conservara esa sed de triunfo y esas ganas”.

 

1st day in the books. ✔️ Big game this weekend. @mancitywomen ⚽️

Una publicación compartida de Carli Lloyd (@carlilloyd) el

Y es que Carli Lloyd es una jugadora conocida por su implacable ética de trabajo, ya sea en un entrenamiento o en una final. Después de haberla tenido a sus órdenes durante los cuatro meses que estuvo en el City, Cushing comprobó en primera persona su ferviente deseo de seguir aspirando a más, además de su capacidad para cambiar el rumbo de un partido.

“En la cancha, sus mejores cualidades son su capacidad para marcar goles y crear jugadas de gol. Hay muy pocas con su velocidad y su fuerza, pero lejos del terreno de juego, su dedicación y compromiso para mejorar y la intensidad con la que entrena están a un nivel que yo no había visto nunca. Le encantó estar aquí [en el Manchester City femenino], porque el nivel al que entrenamos está a la par con la intensidad a la que a ella le gusta trabajar”.

La gloria de Wembley
Uno de los momentos más destacados de Lloyd en el 2017 llegó en el mismo escenario donde completó uno de sus mejores partidos con la selección estadounidense. En Londres 2012, el doblete de la futbolista de Nueva Jersey contra Japón dio el oro a las suyas en la final del Torneo Olímpico de Fútbol Femenino. En su regreso a Wembley cinco años después, la historia quiso que volviera a marcar, contribuyendo así a que las Blues levantaran su primera FA Cup.

“Siempre da la talla en los momentos importantes, y eso contagia a sus compañeras, porque la ven motivada y con muchas ganas”, señala Cushing.

Gracias a todos los hinchas, a mis compañeras y a todo el mundo en el Manchester City y la CFA. Un club de categoría para jugar en él. ¡Disfruté de cada momento!

Pero dar siempre la talla y ser responsable no son los únicos motivos por los que Lloyd, tras regresar en junio a su club, el Houston Dash, dejó tan buen recuerdo en el City. Aparte de ser una futbolista que se esfuerza por ser la mejor, Carli Lloyd también es puro compromiso a la hora de ayudar y hacer mejores a sus compañeras, especialmente a las más jóvenes, que pueden aprender de primera mano de una jugadora tan experimentada y que ha vivido tanto a lo largo de su trayectoria.

“Dedica tiempo a intentar hacer progresar a las jóvenes que tiene a su alrededor cuando detecta aquellos aspectos en los que pueden mejorar, ya sea dentro o fuera de la cancha”, cuenta Cushing.

“No hay duda de que dejó un legado en cuanto al compromiso, las ganas y la determinación que hay que tener para ganar premios individuales, pero también sobre cómo actuar dentro de un equipo. Aunque estés ahí arriba entre las mejores, sigues practicando un deporte colectivo y has de seguir siendo buena compañera”.

“Les abrió los ojos a muchas jugadoras con su actitud, su comportamiento y su ética de trabajo a diario. Creo que eso nos ha permitido tener ahora futbolistas que invierten mucho más tiempo en sus conductas tanto dentro como fuera de la cancha, algo que nosotros trataremos de aprovechar para ser el mejor equipo”.