Moussa Dembélé recibió un baño de elogios durante gran parte de la última temporada. Pep Guardiola lo describió como “excepcional”, mientras que Zinedine Zidane dijo que entendía perfectamente por qué su compatriota se había convertido en “uno de los delanteros jóvenes de los que más se habla en Europa”.

“No se limita a marcar: marca grandes goles, goles importantes”, señaló Zidane. “En mi opinión, eso siempre es señal de estar ante un gran futbolista. Yo jugué con los más grandes delanteros, Ronaldo, [Thierry] Henry, Raúl, y se sabía, en las grandes ocasiones, que ganaban partidos. Dembélé ya lo está mostrando”.

Con esas alabanzas era inevitable que surgiese la especulación. En enero circuló como la pólvora la noticia de que el jugador, entonces de 20 años, estaba a punto de fichar por el Chelsea, en una operación de 30 millones de libras, y también sonaban con fuerza clubes como París Saint-Germain, Marsella, Tottenham Hotspur y Arsenal.

Pese a todo, el Celtic se aferró a su joya de la corona. El técnico del conjunto de Glasgow, Brendan Rodgers, lo dejó claro cuando se le preguntó por una supuesta oferta de 15 millones de libras. “¿15 millones? Eso, por el dedo gordo del pie izquierdo”, zanjó el exentrenador del Liverpool.

“Yo trabajé con Didier Drogba en el Chelsea, y creo que Moussa está hecho de la misma pasta”, añadió. “Es evidente que el muchacho es uno de los potenciales grandes delanteros del mundo”.

¡Un año, tres títulos y 32 goles de Dembélé desde su fichaje por el Celtic!

Sin embargo, aun con todos los elogios que se prodigaron a Dembélé y a su contribución al cuarto póker de títulos nacionales del Celtic —logrado sin perder un solo partido—, no es solo su brillo individual lo que le ha valido esta candidatura al Premio Puskás.

Él mismo lo admite sin problemas: el atractivo de su gol aspirante —con el que firmó una tripleta en el triunfo por 2-5 de los suyos en casa del St Johnstone— radica en la contribución del colectivo.

Fue una acción en la que participaron los once jugadores del Celtic, con 25 pases que tuvieron como colofón una increíble rabona del lateral derecho Mikael Lustig y un exquisito taconazo de Callum McGregor a modo de asistencia. “Sirvió para aumentar en unos cuantos millones la cotización de Dembélé, convirtió momentáneamente a Lustig en Maradona e hizo que los aficionados del Celtic presumiesen de Fútbol Total”, relató al día siguiente el periódico Daily Record.

Lustig lo describió como “un gran gol”, y confesó: “No creo que haya participado nunca antes en un gol así”. 

25 pases consecutivos para hilvanar la jugada, desde el arquero hasta el que marca. La belleza de este gol es el trabajo en equipo.

Su autor, además de citar a un grande como el fallecido Johan Cruyff en Twitter, se congratuló de haber formado parte de algo especial. “Es uno de los mejores goles de equipo en los que he participado, en él hay muchas aportaciones técnicas, destrezas que sirven para moverse dentro del área”, analizó Dembélé. “Para mí, este gol fue todo un placer”.

Para Dembélé fue un placer anotarlo y para el mundo verlo. Pero solo los usuarios de FIFA.com decidirán quién recibe el Premio Puskás de la FIFA 2017 el próximo 23 de octubre en la ceremonia de los The Best FIFA Football Awards™ de Londres. ¡Ya puedes votar por tu favorito!