• La tijera de Mandzukic contra el Real Madrid aspira al Premio Puskás de la FIFA
  • El remate del croata coronó una impresionante jugada por alto del Juventus
  • Para algunos, es el mejor gol marcado en una final de la Liga de Campeones

¿Qué tuvieron en común Roberto Carlos en 2004, Gianluca Vialli en 1995 y Steve MacKenzie en 1981? Todos ellos sufrieron la maldición de ver condenado al olvido un golazo suyo en una final porque figuraban en el bando perdedor. Si existe la justicia, el de Mario Mandzukic para el Juventus no sufrirá el mismo destino.

La sabiduría popular se retrotrae 15 años para recordar el mejor gol marcado en una final de la Liga de Campeones de la UEFA (al menos de la era moderna), cuando un carismático francés remató una sensacional volea conectando perfectamente con el balón cuando éste caía del cielo de Glasgow, para dar al Real Madrid su noveno título. Curiosamente, su autor (Zinedine Zidane) dispuso de un asiento privilegiado junto a la línea de banda para ver a su sucesor en Cardiff, donde Mandzukic marcó un tanto digno de ganar cualquier partido… y trofeo.

Esta diana nominada al Premio Puskás de la FIFA, no obstante, no se redujo simplemente al precioso remate final. Fue una amplia jugada colectiva para arrastrar y abrir la defensa madridista que empezó con un balón largo colgado hacia Alex Sandro por parte de Leonardo Bonucci, exhibiendo sus famosas dotes de distribuidor. A su vez, el centro perfectamente templado al primer toque del lateral izquierdo brasileño encontró a Gonzalo Higuaín, quien, en dos toques, cedió en horizontal para Mandzukic, que acababa de pisar el área.

El croata controló el balón con el pecho, elevándolo unos centímetros sobre su cabeza, y ejecutó un sensacional remate de tijera en diagonal que, describiendo una parábola, encontró el hueco perfecto entre la estirada de Keylor Navas y la parte inferior del larguero. Desde el momento en que Bonucci sirvió su medido pase largo hasta que el balón se alojó en la red, el esférico no tocó el suelo en ningún momento.

La mirada de perplejidad en el rostro del gran número 17 mientras corría por el césped del Principality Stadium, con los ojos como platos, lo decía todo sobre lo que acababa de hacer. Cuando Mandzukic concluyó su celebración y alcanzó la línea de mediocampo, pareció caer en la cuenta de su trascendencia: el gol de tus sueños, en el escenario ideal, para igualar 1-1 contra los vigentes campeones de Europa y mantener vivas las esperanzas de lograr el título.

De haber sido el tanto que hubiese catapultado al Juventus hacia su primera Liga de Campeones en más de 20 años, podría haberse calificado perfectamente como uno de los mejores goles de todos los tiempos. Sin embargo, como el Madrid pisó el acelerador en el segundo tiempo para imponerse por 4-1, ese golazo se ubicó en el lado equivocado de la historia.  

Aun así, las posibilidades de que alguien olvide ese gol son bastante escasas, pero depende de ti que se adjudique o no el Premio Puskás de la FIFA. Puedes votarlo aquí.