El mexicano Antonio Carbajal participó en cinco mundiales (1950, 1954, 1958, 1962, 1966). El gran guardameta, distinguido recientemente con la Orden al Mérito del Centenario FIFA, recuerda sus cinco mundiales.

Por Marcelo Víctor Assaf Martín

Con la paciencia que dan los años y el enorme orgullo que le permite describir todos los pasos de su espectacular trayectoria, Antonio "La Tota" Carbajal nos relata todo lo que vivió en el mundo del fútbol: "Es un orgullo que la FIFA me haya hecho este reconocimiento. Es muy agradable para uno que se fijen en el extranjero, aunque aquí la verdad es que no le dan la importancia a lo que uno ha hecho en su carrera, pero eso es normal y como se dice "Nadie es profeta en su tierra".
El sobrenombre "La Tota" viene de cuando era niño y empezó a balbucear la palabra "Toño" (apodo de Antonio), dijo "Tota", "Tota" y se quedó en "La Tota". Fue un mote que usó un amigo y compañero en los Juegos Olímpicos de Londres en 1948, donde México jugó un solo partido y perdió contra Corea por 5-3, aunque La Tota no pisó el campo.

Carbajal nació el 7 de Junio de 1929 en la capital mexicana y debutó el 2 de diciembre de 1948 con el Club España. De aquellos días recuerda: "El dueño de la vidriería donde trabajaba me dijo 'El trabajo o el Club España', pero yo necesitaba el trabajo, y por eso hasta la fecha me dedico a los vidrios. Fui al España y debuté a los 15 días, con mucha suerte porque delante de mí había cinco porteros. Fue en el Parque Asturias contra el Marte, y en mi primera jugada ocasioné un gol porque solté la pelota y la metió Pradera. Luego llegó Laviada, capitán del España y me dijo: 'Chamaco, si no te levantas de ésta, nunca vas a ser portero'. Y de ahí, yo volaba para todos lados, aunque nunca fui un portero espectacular, fui más de colocación".

Amor a la camiseta
En la campaña siguiente, el España mejoró quedando cuarto, Carbajal fue llamado a la selección, pasó al León y obtuvo dos veces el campeonato. Con este club utilizaba una particular vestimenta debajo del buzo de portero que le había regalado el equipo: "Sí, la camiseta verde esmeralda debajo de mi suéter era la que antes se usaba, no la de botones. Yo la pedí porque me gustaba que sobresaliera el cuello y además la agarré como amuleto. La usaba de todos los verdes y mi esposa me la lavaba con una ternura que ¡caramba! Ya tenía verde esmeralda, verde limón, verde amarillo, ¡tenía todos los verdes! Y zurcidos porque la usé muchos años".

Llegó el inolvidable debut con la selección de México, nada menos que en el Mundial Brasil 50 y frente al poderoso equipo local: "Fui al Club América donde estaban jugando mis amigos del barrio a pedir una oportunidad, pero no me la dieron, lo que me sirvió mucho porque pensé en ir a otro lado. Así fue como entré a la selección aunque primero estaba en el arco Raúl Córdoba. Resulta que el argentino Casildo Osés traía equipazos extranjeros y en uno de esos partidos le fue mal al titular, jugué el siguiente contra un club italiano y me fue bastante bien, entonces de buenas a primeras salí como portero de la selección y mi debut fue contra Brasil en el Maracaná, con 200,000 espectadores gritando "Brasil, Brasil". Lo que más me gustó siempre fue enfrentarme a equipos grandes, me encantaba".

Curiosamente, pese al debut y a sus 21 años la tensión no hizo presa de él: "Estaba emocionado, pero tranquilo. Los nervios normales que te da un campeonato, la responsabilidad de representar a una selección, pero con unos deseos locos de jugar".

Y aunque México tuvo escasa suerte, Carbajal sintió que iniciaba un largo romance con los mundiales: "Me gustó el viajar a un país diferente, que el presidente de la república te abanderara, que fuera distinguido, el orgullo que se siente representar a tu selección en el extranjero, me gustó mucho eso y dije 'Bueno, a seguirle dando' y así vino la segunda, la tercera, la cuarta y la quinta Copa".

Decisiones drásticas

Varios mandatarios le dijeron "Toño, tú eras mi ídolo cuando era niño". "Me siento feliz de la vida" siguió confesando mientras repasaba que disputó Suiza 1954 y Suecia 1958. Desde Chile 1962, donde lo aplaudieron largamente, comenzaron a llamarlo el "Cuatro Copas" y lo nombraron el mejor arquero del Mundial junto con el checo Schroiff: "Recibí muchos elogios y me invitaron a que me quedara. Lo hice por mi cuenta porque desgraciadamente a mi compañero Raúl Cárdenas le dio un resfrío, le inyectaron penicilina, pero era alérgico y me quedé con él 10 días en un hospital de Santiago".

Ese inolvidable encuentro donde México venció a Checoslovaquia por 3-1 significó el primer éxito azteca en una Copa del Mundo. Sucedió un 7 de junio, cumpleaños de Carbajal, en la hermosa Viña del Mar, donde lucía la cinta de capitán: "Me acuerdo que Masopust me obsequió, como hacen en Europa, un ramo de flores".

Luego de innumerables aportes a la selección en mundiales, eliminatorias, panamericanos y amistosos, Carbajal se despidió del equipo tricolor: "Precisamente por eso me retiré. Teniendo todavía facultades dije 'Aquí se acaba'. ¿Qué mejor que en el Wembley? ¿Qué mejor recuerdo que el Campeonato del Mundo? ¿Y qué mejor que contra un equipo de prosapia como Uruguay?".

El 19 de julio de 1966, en Londres, detuvo un remate con el pie a Pedro Virgilio Rocha que siempre se recordó. Dio la vuelta olímpica y dijo "Se acabó y se acabó". "Mis decisiones han sido muy drásticas siempre", observa.

Hay algunos aspectos claves en la trayectoria de uno de los mejores porteros mexicanos, como el cuidado del físico: "Siempre me gustó trabajar mucho, exagerado quizá. Me sentía muy bien cuando trabajaba bastante, me daba seguridad, confianza, quería terminar exhausto".

Venta de vidrios
Lo mismo en el caso de las lesiones, las que pudo evitar de la misma manera que los goles de los rivales: "Casi no tuve, pero hubo una cuando era aficionado del fútbol llanero. Resulta que en un partido contra el Club España el dueño del equipo donde jugaba, que era el Oviedo, nos había ofrecido un boleto para ir a los toros. En una jugada me tiré a los pies del contrario y la pelota me dio en la cara varias veces. Ganamos y cuando fui a pedir mi boleto, sentí el aire en la boca (ríe) y noté que no tenía los dientes, pero era mayor la emoción por el campeonato ganado, no me dolía nada".

Continuó su aporte al fútbol como director técnico haciendo el curso con el argentino Alejandro "El Conejo" Scopelli y ganando dos ascensos. Cuando dirigió al Morelia, lo metió en la liguilla cuatro veces seguidas desde 1985, algo casi imposible para ese equipo. El romance con el club duró diez años y seis meses en los que marcó un auténtico récord: "Y me retiré porque me dio vergüenza, querían que siguiera, pero dije no. Me sentí mal porque perdí tres partidos seguidos y dije adiós".

Hoy día, Carbajal sigue destacando fuera del arco al atender desde hace muchos años un negocio de venta de vidrios, pero además tiene una actitud loable frente a la vida: "Ahora lo que hago es ayudar a niños y jóvenes drogadictos a rehabilitarse por medio del fútbol, ya tengo ocho años con ellos. Mi ilusión es que salgan adelante para que sean jugadores de fútbol profesional".

DICHO
"Un portero muy completo"
"Finalmente Carbajal obtuvo un reconocimiento que tarda en darse, y que tuvo que venir del extranjero, especialmente de la FIFA. Era un portero muy completo, que generalmente resolvía todas las situaciones que se presentaban en un partido. Él era el capitán de la selección. En Chile 1962 nos hicieron un gol a los 15 segundos, yo creí que se nos venía el mundo encima, pero él empezó a levantar el ánimo de los jugadores poco a poco y, gritándoles a su manera que era muy peculiar, dio el tono, el espíritu del equipo y finalmente obtuvo un triunfo muy importante". Ignacio Trelles (entrenador de la selección mexicana en los Mundiales 1958, 1962 y 1966

"Antonio era valiente"
"Él era un gran atajador, bueno en las salidas y dirigía muy bien a sus defensas. Carbajal era arrojado, se tiraba muy bien a los pies, era valiente, medía muy bien los centros. Defendió al combinado España-Asturias en un gran partido con River Plate de Argentina y le hizo muy buenas paradas a Angel Labruna y de ahí quedó como titular de la selección. Estaba en un muy buen momento y el entrenador Octavio Vial lo convocó". José Luis Lamadrid (periodista de TV Azteca y de radio, compañero de Carbajal en el Mundial 1954).

Los partidos de Carbajal en los Mundiales

1950 en Brasil
Brasil  0-4
Yugoslavia   1-4
Suiza  1-2

1954 en Suiza
Francia 2-3

1958 en Suecia
Suecia 0-3
Gales 1-1
Hungría 0-4

1962 en Chile
Brasil 0-2
España 0-1
Checoslovaquia 3-1

1966 en Inglaterra
Francia 1-1
Inglaterra 0-2
Uruguay 0-0