La playa ya no es la misma
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EL RESUMEN DEL TORNEO – Una simple mirada al resultado final de Rávena revela que los tiempos han cambiado en el fútbol playa. Hacía seis años y 30 partidos que la selección brasileña no perdía, y en el choque por el título de 2011 ocurrió. Y lo hizo de la forma más contundente posible: con una inapelable derrota por 12-8. Y no ante su rival histórico, Portugal, ni contra ningún otro equipo que ya hubiese acariciado el trofeo de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA, sino frente a Rusia.

Lo ocurrido en la final del domingo no se limitó a ser un resultado distinto, ni la prueba de la ascensión de un nuevo equipo. La goleada de los rusos, con su organización precisa, sobre los talentosos brasileños supone el punto culminante de un proceso general de desarrollo, que se observó desde el primer día de torneo. Es evidente que en el fútbol playa para ganar ya no basta con tener más calidad que el adversario. Todos los equipos, sin excepción, muestran cuando menos un mínimo dominio de los conceptos tácticos en el plano defensivo, y los días de goleadas escandalosas están quedando atrás.

“Es increíble ver lo táctico que se ha vuelto el juego”, contó a FIFA.com el seleccionador de Brasil, Alexandre Soares. “Basta observar los marcadores y la manera en que se desarrollaron los partidos: ha sido mucho más difícil encontrar espacios”, añadió el técnico, que vivió de cerca uno de los ejemplos más claros de ese equilibrio: la Seleção, acostumbrada a victorias sin sobresaltos a lo largo de una trayectoria triunfal que se prolongó durante cuatro ediciones, llegó a la final sin ganar ningún partido por más de tres tantos de diferencia. Y entonces, una formación que nunca había perdido un encuentro en el tiempo reglamentado sucumbió ante la fuerza colectiva de Rusia, el conjunto que lleva esa superioridad táctica al extremo.

“Estoy encantado de contar con un equipo así, en el que los doce jugadores dominan los fundamentos, conocen nuestro sistema y tienen calidad. Para mí, es como debe ser un deporte colectivo”, comentó el entrenador campeón, Mikhail Likhachev, uno de cuyos hombres fue recompensado además con el Balón de Oro adidas al mejor jugador del torneo, el capitán Ilya Leonov, engranaje maestro de la perfecta maquinaria rusa. “Gran parte de lo que hacemos gira en torno a él y, por la campaña que hemos tenido, creo que ha sido un premio merecido”, concluyó Likhachev. Otro jugador suyo, Andrey Bukhlitskiy, recibió asimismo el Guante de Oro adidas al mejor guardameta de la competición.

Victorias históricas
Pero los cambios en la jerarquía, a todas luces, no se limitaron a los primeros clasificados. Ya en el segundo día, Rávena 2011 empezó a hacer historia cuando Tahití, que se había iniciado en esta modalidad hace tan solo cuatro años, y que organizará el certamen de 2013, obsequió al público con su primer triunfo en el torneo ante otro neófito, Venezuela, por 5-2. El tercer debutante, Omán, disputó ante Argentina el partido inaugural, que perdió 3-1, y se despidió con otras dos lecciones difíciles de digerir, sendas derrotas a manos de Portugal y El Salvador.

Y aquí llegamos al gran cuento de hadas del torneo. Claro que mucha gente se emocionó con los senegaleses y el numeroso contingente de hinchas que los acompañaron con sus bailes hasta la eliminación en cuartos de final, contra Portugal en los penales, pero nada puede compararse a lo vivido por El Salvador a lo largo de sus once días en el Stadio del Mare. Sí, once días, porque los subcampeones de la CONCACAF continuaron en liza hasta la última jornada, algo por lo que no habría apostado ni el más optimista de sus seguidores, y menos aún tras su primer compromiso.

En sus dos participaciones anteriores, Marsella 2008 y Dubai 2009, los salvadoreños acumularon seis derrotas y ninguna victoria. En su séptimo choque, el debut en Rávena, sufrieron un durísimo revés, 11-2 contra Portugal. Pero su fama de víctima fácil empezó a apagarse con su primer triunfo en una cita mundialista, ante Omán, y quedó atrás con la clasificación para cuartos, tras eliminar a Argentina. Entonces, el cuadro centroamericano batió a los anfitriones, alcanzó las semifinales y se consolidó definitivamente como revelación: atrajo a multitud de salvadoreños de otras partes de Italia para los últimos partidos, y forjó un nuevo ídolo, el pequeño y habilidoso Frank Velásquez —apodado “Romario” a raíz de su paso por Brasil—, quien se adjudicó el Balón de Bronce adidas y la Bota de Bronce adidas.

Y, para terminar, algunas cosas no cambian: el talento brasileño en los pies de jugadores como André, Bota de Oro adidas después de marcar nada menos que seis goles en la final; la eficacia de Madjer y Portugal, que, por tercera vez seguida, se hicieron con el tercer puesto; el ambiente electrizante dentro del estadio gracias a la música, las cheerleaders y los muchos goles. Todo continúa. Pero, ahora, el juego es mejor, más reñido y, por lo menos hasta 2013, tiene un nuevo rey: Rusia.

Países participantes
Argentina, Brasil, El Salvador, Irán, Italia, Japón, México, Nigeria, Omán, Portugal, Rusia, Senegal, Suiza, Tahití, Ucrania y Venezuela

Clasificación
1. Rusia
2. Brasil
3. Portugal
4. El Salvador

Total de goles marcados
269 (un promedio de 8,4 por partido)

Máximos goleadores
André (BRA), 14 goles
Madjer (POR), 12 goles
Frank Velásquez (SLV), 9 goles

Premios
Balón de Oro adidas: Ilya Leonov (RUS)
Bota de Oro adidas: André (BRA)
Guante de Oro adidas: Andrey Bukhlitskiy (RUS)
Premio Fair Play de la FIFA: Nigeria.