Brasil es el soberano, aunque menos absoluto
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Mientras que la selección brasileña de fútbol convencional se ha proclamado campeona cinco veces en las 18 ediciones de la Copa Mundial de la FIFA, la de fútbol playa puede jactarse de una proporción de éxitos mucho más soberana, con tres coronas en cuatro certámenes. Sobre la arena de la playa del Prado, este mes de julio de 2008, los auriverdes no se han mostrado tan imperiales como en anteriores ocasiones, pero no han dejado pasar la oportunidad de ratificar su preponderancia.

"Esta tarde estamos disfrutando de nuestra alegría", nos cuenta el seleccionador Alexandre Soares. "Pero muy pronto vamos a tener que retomar el camino de las canchas y trabajar duro. Nuestros adversarios han progresado de tal manera que cada vez será más difícil conservar este trofeo". Tiene que haber sido duro para que los brasileños admitan haber sufrido.

De todas formas, hasta en la final en la que Italia se puso a tan sólo dos goles a falta de unos instantes para la sirena final, la Seleçao no cesó de encandilar al público marsellés (más de 180.000 espectadores). Sobre todo porque ya no depende de una o dos figuras. Aparte de Benjamin, Buru y Bruno, también se han lucido Daniel, Sidney e incluso Andre.

El lujo del banquillo ha sido asimismo una de las características de la espléndida Squadra Azzurra. Sin un astro destacado pero con un espíritu de equipo irreprochable, los hombres de Giancarlo Magrini han realizado toda una gesta, no solamente por franquear por primera vez la primera ronda, sino por subirse nada menos que al segundo cajón del podio.

Amarelle, la estrella de las estrellas
A tenor de la exhibición de Massimiliano Esposito, Giuseppe Soria, Stefano Spada, bien escoltados por los veteranos Roberto Pasquali y Simone Feudi, cabe constatar que Italia cuenta con jugadores muy prometedores.

Portugal, por su parte, se ha encaramado hasta el tercer puesto con un fútbol muy vistoso que habría merecido mejor recompensa. "Técnicamente hemos estado mucho mejor que en años anteriores", nos confirmaba el técnico de la escuadra lusa, Zé Miguel. "Estoy seguro de que podremos ganar esta copa dentro de muy poco".

De eso no cabe duda mientras Madjer, Bota de Oro adidas por tercera vez en cuatro campeonatos, siga jugando al mismo nivel. Máxime ahora que los portugueses han encontrado en Belchior (Balón y Bota de Bronce adidas) a otro certero artillero.

Aunque acaudillada por un Amarelle en la cima de su arte, Balón de Oro y Bota de Plata adidas, España se despidió de la cita marsellesa con lágrimas en los ojos tras una actuación que ha sido excelente pero que, con un poco más de chispa, podría haber sido majestuosa. "Yo sabía que mi equipo era capaz de grandes cosas", ha asegurado Joaquín Alonso, el entrenador de España. "El año que viene, espero encontrar dos o tres grandes jugadores que de vez en cuando puedan aliviar de trabajo a Amarelle. Entonces seremos aún más fuertes".

La calidad sigue subiendo
En líneas generales, podemos afirmar sin vacilar que, como viene ocurriendo cada año desde 2005, la calidad del juego ha subido sensiblemente en esta cita marsellesa. Una buena muestra de ello son las dificultades por las que ha atravesado Brasil en varias ocasiones de camino hacia el título. Además de los italianos (valientes en la final) y de los portugueses (sin suerte en semifinales), Rusia habría podido derrocar perfectamente a los reyes de la disciplina ya en cuartos.

La formación eslava, siempre dirigida por el curtido Nikolai Pisarev, ha progresado este año en el plano ofensivo, gracias a la inestimable ayuda de un Egor Shaykov sumamente eficaz. Tan impresionante ha sido todo el rato el rigor y la solidez de este equipo (al que se ha otorgado el Premio Fair Play de la FIFA) que ha acabado sorprendiendo a propios y a extraños.

Y lo mismo se puede afirmar con respecto a Argentina. Los albicelestes, que hasta la fecha se habían mostrado básicamente como agudos estrategas, parece que ahora han encontrado en Federico Hilaire y en Facundo Minici a dos eficaces líderes ofensivos.

He ahí lo que le ha faltado precisamente a la selección de Francia, demasiado dependiente del rendimiento de Jérémy Basquaise y Didier Samoun. Los hombres de Eric Cantona mantendrán durante mucho tiempo el regusto amargo de algo inacabado siempre que evoquen este campeonato disputado en su país. Por suerte para ellos, jóvenes como David Martinon, Steeven Octavia y, sobre todo, Romain Tossem, vislumbran un futuro prometedor.

A la Celeste le faltó fuelle
Algo que parece faltarle a Uruguay, que, tras una final y un tercer puesto, tuvo que ver cómo su trayectoria terminaba en cuartos de final. Si bien hombres como Ricar, Parrillo y Pampero siguen siendo competidores fuera de serie, el equipo a veces dio la impresión de buscar un segundo aliento.

En cualquier caso, los charrúas podrán alegrarse de haber superado la primera fase, dado que Senegal pareció merecerlo más que cualquier otra selección del Grupo A.

Los Leones de la Teranga, siempre protegidos por un Al Seyni Ndiaye imperial bajo los palos, han aportado una enorme frescura a esta competición. Sin aquella derrota en la prórroga contra Uruguay, habrían disputado los cuartos de final por segunda edición consecutiva. Aunque Pape Koukpaki sigue siendo un extraordinario ariete, deberá aprender a mostrarse un poco más letal si quiere unirse a los mejores del mundo.

Entre ellos figuraba el año pasado el mexicano Morgan Plata. Pero desde que el delantero se marchó al fútbol convencional, el Tri Playero ha vuelto a ponerse claramente a la cola. Menos de un año después de su final en Río de Janeiro, los hombres de Ramón Raya no pudieron pasar de la primera fase.

¡Nos vemos en Dubai!
A un año de "su" Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA, Emiratos Árabes Unidos también deberá progresar si quiere medirse de tú a tú con los más grandes. Y la misma reflexión deberían hacerse las selecciones de Camerún, Irán, Japón, Islas Salomón y El Salvador antes de Dubai 2009.

Por último, Marsella 2008 ha sido la menos prolífica de entre las cuatro ediciones de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA, y la explicación a este fenómeno debemos buscarla en las excepcionales actuaciones de los guardametas en este campeonato. Además del español Roberto Valeiro (elegido Guante de Oro adidas), el ruso Andrey Bukhlitskiy, el argentino Marcelo Salgueiro o incluso el salvadoreño Luis Rodas han dejado su impronta en la cita marsellesa.

Todos estos factores han convertido a esta primera edición celebrada fuera de Brasil en un éxito rotundo. En cuatro años de existencia, el certamen se ha ido abriendo sitio poco a poco entre los más importantes del deporte mundial. Ahora, casi llegaremos a lamentar tener que esperar otro año para reencontrarnos con los mejores de la disciplina, sobre la arena de Emiratos Árabes Unidos.

Participantes
Argentina, Brasil, Camerún, Emiratos Árabes Unidos, España, Francia, Irán, Italia, Japón, México, Portugal, Rusia, Islas Salomón, El Salvador, Senegal, Uruguay.

Clasificación definitiva
1 -. Brasil
2 -. Italia
3 -. Portugal
4 -. España

Goles (total)
259 (es decir, un promedio de 8,09 por partido).

Máximos goleadores
Madjer (POR), 13
Amarelle (ESP), 11
Belchior (POR), 10