El equipo italiano AC Milan conquistó este miércoles la Liga de Campeones de la UEFA -la séptima de su historia- al derrotar al gigante inglés Liverpool por 2-1 en un electrizante partido disputado en el estadio Olímpico de Atenas, en Grecia. De esta manera, además, se clasificó para disputar la Copa Mundial de Clubes de la FIFA a realizarse en Japón el próximo mes de diciembre.

Inzaghi abrió el marcador a los 45 minutos al desviar un tiro libre de Andrea Pirlo, y prácticamente selló la suerte del partido a los 82 al recibir un pase espectacular del brasileño Kaká. Para Liverpool descontó Dirk Kuyt a los 89 con un golpe de cabeza.

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Con esta victoria, además, el AC Milan se vengó de la derrota que había sufrido ante el mismo Liverpool, en los tiros penales, en la final de la Liga de Campeones de 2005, en Estambul, Turquía. En esa oportunidad, los milanistas se encontraban en ventaja de 3-0 en el marcador pero permitieron la reacción de Liverpool, quien empató el cotejo y se coronó campeón en los tiros penales. Este miércoles, el AC Milan se aseguró de liquidar el pleito en los 90 minutos.

El ya legendario capitán de los rossoneri, Paolo Maldini, de 38 años, conquistó este miércoles su quinta Liga de Campeones, y con ello igualó la marca del mítico Alfredo Di Stefano, quien había conquistado cinco trofeos con el Real Madrid. El récord sigue en poder del español Paco Gento, con seis títulos.

En el arranque del partido el Liverpool dejó claro cuál sería su principal arma: la velocidad. El conjunto inglés decidió apostar a la velocidad y movilidad de Jermaine Pennant ante la experiencia y veteranía de Paolo Maldini y Alessandro Nesta, y así habilitó seguidamente al excurridizo puntero, quien consiguió desbordar por ese costado casi cada vez que se lo propuso.

En contrapartida, el AC Milan apostó a la calma, a explotar su mejor trato del balón y provilegiar la posesión de la pelota. Más allá del mediocampo, el cerebro del equipo lombardo era el astro brasileño Kaká, quien gozó de libertad total para moverse por todo el frente de ataque, partiendo siempre en velocidad desde el centro hacia los costados, en diagonal.

En ese cuadro, Liverpool creó las primeras opciones de gol. Ya a los 10 minutos Pennant ingresó en velocidad y consiguió un violento disparo cruzado, que el arquero brasileño Dida contuvo con esfuerzo. Poco más tarde fue Gerrard quien intentó de larga distancia.

El AC Milan pareció encontrarse cómodo en el partido una vez que Kaká pasó a incursionar por el costado izquierdo, ya que en el andarivel derecho se encontraba sin un compañero de ruta y además el marcador argentino Javier Mascherano, de Liverpool, lo tenía bien controlado.

El momento crucial del primer tiempo llegó al minuto 45, cuando el español Xabi Alonso derribó a Kaká en pocos metros de la línea del área grande. Andrea Pirlo cobró el tiro libre, pero la pelota caprichosamente golpeó el hombro de Inzaghi y se coló en el arco de Liverpool.

De esa forma, el AC Milan se fue a los vestuarios al fin del primer tiempo con una ventaja de 1-0 en el marcador después de 45 minutos equilibrados, ya que si bien Liverpool había creado más oportunidades con base en su velocidad, el equipo milanés fue mucho más objetivo y ordenado en su acción.

La tendencia que los dos equipo había mostrado en el primer tiempo se mantuvo y fortaleció en el segundo período, pero los milaneses pasaron a contar con un factor adicional a su favor: el evidente nerviosismo de los hombres de Liverpool.

A los 58 fue Mascherano quien recibió una tarjeta amarilla por infracción a Pirlo, y dos minutos más tarde fue la vez de Jamie Carragher, luego de derribar a Kaká.

Sin embargo, a los 82 minutos el Liverpool cometió un error fatal, al dejar a su zaga en línea cuando Kaká ingresaba en velocidad con el balón dominado.

El internacional brasileño habilitó a Inzaghi con un milimétrico pase en profundidad, y el artillero italiano no tuvo dificultades de eludir al arquero Pepe Reina para poner el 2-0 en el marcador.

Liverpool reaccionó con un fulminante contragolpe del grandote atacante Peter Crouch (quien había ingresado en lugar del zaguero Mascherano), un disparo que el arquero Dida desvió a duras penas por sobre el travesaño.

El equipo inglés mantuvo la presión y a los 88 el holandés Kuyt se encontró con un rebote de la zaga italiana y metió la cabeza para poner el 2-1.

Liverpool revivió la ilusión de un milagro en la capital griega, pero el AC Milan aprendió la lección de Estambul hace dos años y mantuvo la calma para levantar el trofeo.