El Étoile du Sahel representará a África el mes que viene en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2007, gracias a la espectacular y emocionante victoria que cosechó el viernes en Egipto. El 1-3 registrado en el partido de vuelta de la final de la Liga de Campeones de la CAF ante el Al Ahly egipcio, defensor del título y favorito indiscutible, le permitió adjudicarse la eliminatoria con ese mismo tanteo global.
Fue una de las mayores sorpresas que se hayan visto nunca en el torneo, e impidió que el Al Ahly estableciese un nuevo récord. En lugar de una sexta Liga de Campeones para el club egipcio, que hubiera sido además su tercera consecutiva -otro récord-, fueron los tunecinos de la ciudad costera de Susa quienes alzaron el trofeo por vez primera.
Después de empatar a ceros en la ida hace dos semanas, pocos daban al Étoile du Sahel opciones de vencer al poderoso Al Ahly en su feudo del Estadio Internacional de El Cairo. Pero, tras llevarse algunos sustos al principio del encuentro, se adelantó en el marcador, obligando a los locales a tener que jugar con el resultado en contra. Dos goles en el tramo final del choque culminaron un convincente triunfo.
El Étoile du Sahel demostró valentía y mereció con creces ganar, ya que en todo momento plantó cara a los egipcios, en lugar de contentarse con el papel de víctima que muchos le otorgaban. El equipo visitante avisó de sus intenciones con un lanzamiento de falta de Mohamed Alí Nafkha que se marchó a pocos centímetros de la portería en el minuto 3. Pese a todo, los primeros compases fueron del Al Ahly.
Emad Moteab, que regresaba al once después de no ser convocado en la ida, estampó un balón contra el poste a pase de Flávio, el internacional angoleño, que se había escabullido velozmente de varios rivales. Tan sólo cinco minutos más tarde, Moteab estuvo a punto de ver puerta mediante un fogonazo que se fue ligeramente alto tras una confusión en la retaguardia.
Al filo del descanso, el Étoile se adelantó en el casillero. Mouri Ogunbiyi, ganador de dos medallas de la Liga de Campeones con el Enyimba nigeriano, centró para Sabeur Ben Frej, quien dirigió el esférico hacia un Afouane Gharbi libre de marca en la frontal del área. Éste enganchó hábilmente de primeras un disparo que rozó a un contrario y se introdujo en la meta defendida por Essam al Hadari.
Era el primer tanto que recibían los cairotas en casa en la edición de este año del certamen continental, y les obligaba a anotar dos goles en la segunda parte para imponerse en la eliminatoria. El entrenador del Al Ahly, Manuel José, dio entrada de inmediato al dinámico centrocampista Hassan Mostafa, y a los cinco minutos se restableció la igualdad, al aprovechar el corpulento Emad al Nahhas una falta lanzada por Gilberto para conectar un potente remate de cabeza.
Pero la contienda se rompió cuando Al Nahhas cometió una falta táctica, agarrando al veloz Amine Chemiti, que no dejó al árbitro marroquí Abedrarhim el Arjoune otra opción que enseñarle la tarjeta roja. Reducido a diez hombres y con la necesidad de marcar otro gol para evitar perder por la regla del valor doble de los goles fuera de casa, el Al Ahly se encontró entre la espada y la pared, aunque protagonizó un final no apto para cardíacos. Ahmed Sedik saltó al campo para dotar de llegada a los suyos por las bandas. No obstante, la defensa del Étoile resistió.
En los últimos y vibrantes cinco minutos de tiempo añadido, el Étoile sentenció la eliminatoria con dos goles más, que sus jugadores celebraron eufóricos. Chermiti materializó el primero de ellos en un contragolpe, y Moussa Nary puso fin a continuación a una noche de intensas emociones.
