Gabriel Caballero ha defendido ocho camisetas distintas a lo largo de su carrera como futbolista, pero no existe duda alguna de que siempre será recordado como el máximo símbolo del CF Pachuca, en cuyo estadio incluso ya hay un palco con su nombre.
Argentino de nacimiento, mexicano por elección, Caballero ha estado presente en prácticamente todos las conquistas de los Tuzos: cinco títulos de la Liga Mexicana, una Copa de Campeones de la CONCACAF, una Copa Sudamericana y una Superliga.
Ahora, a sus 36 años, el símbolo del cuadro de la Bella Airosa se prepara para enfrentar su último gran reto: la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. A escasos días de su segundo viaje a Japón, Gabriel dialogó en exclusiva con FIFA.com para dejar claro su candidato al título: "el Pachuca".
Artífice de una transformación
Caballero llegó al conjunto hidalguense en 1998, justo
después del tercer ascenso de los Tuzos en la década de los 90. Las
dos ocasiones anteriores habían descendido inmediatamente, pero la
historia comenzó a cambiar en ese punto. Un año después celebraban
su primer título de liga. Hoy ya suman cinco coronas locales y
cuatro internacionales.
¿Cómo explicar un cambio tan radical? "Es la ambición", asegura Gabriel, aunque acota: "La ambición bien dirigida. También el trabajo, la aspiración es siempre a mejorar, a conseguir algo más".
Por Pachuca han pasado varios técnicos y muchos jugadores desde ese primer éxito; incluso Caballero salió dos veces del club para unas breves estadías con Atlas y Puebla. Pero eso no impide que la escuadra hidalguense siga cosechando triunfos.
"La directiva ha mantenido una base siempre de jugadores que conocemos todo lo que es el club y cada año se incorporan dos o tres jugadores que se meten a la filosofía o esa mística de la institución", explica.
La tercera etapa del mediocampista con los Tuzos ha sido la más exitosa: cinco trofeos, incluyendo la Copa Sudamericana del año pasado, el máximo galardón para un equipo mexicano en la historia. Sin embargo, los últimos meses han sido difíciles. El Pachuca sufrió una fuerte caída en su rendimiento, fue eliminado rápidamente en la Copa Sudamericana 2007 y esta semana tendrá que disputar la Repesca para intentar regresar a la Liguilla del fútbol mexicano a defender su corona en el torneo local.
"Yo creo que el fútbol es de momentos. Hace año y medio o dos años que el equipo estaba manteniendo un nivel muy alto en lo individual", indica. "Llegó un momento en el que caímos un poco, que fue un pequeño bajón, que a lo mejor es para tomar impulso para volver a crecer".
El optimismo de Caballero es, sin duda, un claro reflejo de la mentalidad impregnada por todo el vestidor de los campeones de la CONCACAF. "Pensamos positivo, al menos yo y la mayoría del cuerpo técnico y los jugadores, hay que pensar siempre que las cosas salen trabajando, que no hay que desmayar, que nadie se murió, que no pasa nada y que hay que trabajar para volver a retomar el camino. Es normal tener ese tipo de baches", asegura.
De vuelta en Oriente
Gabriel ya sabe lo que es jugar un Mundial. No sólo eso,
también conoce lo que es disputarlo en el Lejano Oriente, pues fue
parte importante de la selección mexicana que participó en la Copa
Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002. Jugó tres partidos, todos en
tierras niponas, en los que México ganó dos y empató uno.
Y aunque no tuvo mucho tiempo para conocer el país, los casi dos meses que pasó hace cinco años en Japón fueron, sin duda, una de las mejores experiencias de su vida. El Tri se quedó en octavos de final en aquella ocasión, pero ahora Caballero sueña con unirse al selecto club de hombres que levantan el trofeo de campeón en un torneo de la FIFA para culminar una gran carrera como futbolista. "Sí, creo que eso sería el logro máximo por el hecho de que son los seis mejores equipos del mundo", reconoce.
Por su origen argentino, el número 8 del Pachuca siempre estuvo familiarizado con la Copa Intercontinental, el antecedente de la Copa Mundial de Clubes. ¿Cuál es la primera que recuerda en este momento? "La que ganó Boca con dos goles de Palermo (al Real Madrid, en 2000)", responde. Justo el rival al que tendrá que enfrentar si llega a las semifinales.
Como cabría esperar, reconoce que desearía enfrentar "al Milan o al Boca, que son los más poderosos". Pero lo importante no es eso: "Se quién sea el rival, da igual. Lo importante será estar en esa gran Final".
