¿Quién no soñó alguna vez con estar en Japón? Descubrir su cultura, degustar su gastronomía o sorprenderse con su tecnología de avanzada forman parte del anhelo cotidiano de millones de viajantes. No obstante, sólo algunos tienen la posibilidad de llegar hasta allí. Entre ellos, los 138 futbolistas que, sin contar al plantel del Urawa Red Diamonds local, participarán de la inminente Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2007.
Mientras se preparaban para embarcar en sus respectivos viajes, los principales protagonistas compartieron sus expectativas junto a FIFA.com: lo que nunca vieron, lo que esperan conocer y aquello que sueñan con repetir.
Como en casa
A la hora de señalar a quienes ya conocen Japón, Paolo
Maldini lidera la fila. El experimentado defensor del AC Milan ha
viajado allí en cinco oportunidades desde su primera vez, allá por
1989, por lo que se ha vuelto palabra autorizada para explicar los
encantos japoneses. "Es un país fascinante y con gran pasión
por el fútbol. Su afición es sumamente cálida y respetuosa, lo que
le hace bien a todo el ambiente del deporte", reconoce.
Sin embargo, quien parece haber adquirido mayores conocimientos en sus tres estadías previas no es otro que el holandés Clarence Seedorf, quien ha abierto incluso su propio restaurante de comida japonesa en Milán. "Amo todo lo relacionado con Japón y su cultura", confirma a FIFA.com. "No sólo su comida, que es maravillosa, sino la espiritualidad de su cultura, la búsqueda constante de equilibrio entre cuerpo y mente. Intento llevarlo a cabo en mi vida también", reconoce quien cuenta entre su clientela con comensales de lujo como Kaká.
Sí, el brasileño es otro de los que se deleita con los manjares de la gastronomía nipona, aunque se niega a mencionar un plato por sobre otros. Carlo Ancelotti, en cambio, no duda: la carne de Kobe es su favorita.
Pero no sólo los jugadores del Milan conocen Japón. El plantel de Boca Juniors, acostumbrado a conquistar Sudamérica en los últimos años, también acumulan sellos nipones en sus pasaportes. A Sebastián Battaglia lo enloqueció la tecnología: "La primera vez que fui estaban de moda los discman. Los vendían en la calle y en Argentina casi no se veían. Te vuelves loco viendo las cosas que tienen", reconoce entre risas. Pablo Ledesma, en cambio, aprovechó para saldar viejas cuentas: "Tuve la suerte de viajar en tren bala, algo que quise hacer desde chico".
"Un shock cultural"
Entre los primeros en llegar a Tokio debemos mencionar a los
jugadores del Waitakere United de Nueva Zelanda, quienes se
mostraron entusiastas con la comida. "En Auckland hay muchos
restaurantes japoneses, pero no veía la hora de llegar y probar
todo acá mismo", nos confiesa Commins Menapi, quien se define
como fanático del arroz frito y el sushi.
Sin embargo, el entrenador Chris Milicich pronosticaba otro tipo de impacto a su llegada: "Representa un shock cultural, algo muy diferente y que tenía muchas ganas de ver. ¡Sólo en Tokio hay más gente que en toda Nueva Zelanda! Es algo súper interesante".
Con él coincide el director técnico del Sepahan de Irán, el croata Luka Bonacic, quien afirma entre risas: "Aquí es todo muy distinto a Irán, donde vivo hace cuatro años. Allí no bebo alcohol, ¡pero espero probar el sake japonés para sacarme las ganas!".
Desde México, bajo los colores del Pachuca, también viajaron algunos novatos. Entre ellos, el talentoso colombiano Andrés Chitiva. "Es un lugar tan diferente que aumentan las galas de conocer. He escuchado del respeto con que se expresa su pueblo, la tecnología y el Sushi. De seguro que estar aquí nos enriquecerá como futbolistas y como personas por sobre todas las cosas".
Y siguen las firmas. Sin dudas, la Copa Mundial de Clubes de la FIFA ha despertado emociones y expectativas en todos los aficionados del planeta. Japón, por su parte, ha hecho lo suyo con los futbolistas. El show está en sus manos.