Las estadísticas no ganan partidos, eso está claro. Algunas, sin embargo, pueden meter miedo... Sino que lo digan los potenciales rivales de Boca Juniors en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2007. Es que en sus filas, los xeneizes tiene un talismán con nombre propio: Hugo Benjamín Ibarra ha jugado ocho finales vistiendo la camiseta boquense y ha ganado... ¡las ocho!
"¿Cómo se explica? Hay algo de fortuna, claro, pero a la suerte hay que acompañarla. Yo pongo lo mío dentro de un contexto más amplio, que tiene que ver con el trabajo que hay detrás de todo un equipo para llegar a una final. En este fútbol que es cada vez más competitivo, sino tenés un trabajo serio de base y un buen grupo humano, no podés aspirar a jugar finales. Y Boca tiene todo eso desde hace unos años", analiza con seguridad para FIFA.com el protagonista de esta historia.
Un ganador nato
El
Negro, como cariñosamente lo llaman todos, nació en El
Colorado, provincia de Formosa, el 1º de abril de 1974. A pesar de
ser formoseño, su carrera comenzó en Colón de Santa Fe, donde
debutó como profesional en 1993, jugando en la B Nacional. En 1995
consiguió el ascenso a Primera División, donde comenzó a destacarse
por ser "el más brasileño de los laterales
argentinos".
Y razón no le faltaba al periodista que así supo definirlo. A pesar de no tener un físico privilegiado (mide 1,71 y pesa 74 kilos), Ibarra ya mostraba las mismas cualidades que lo hacen hoy uno de los mejores en su puesto: predisposición para la marca, buen manejo del balón y un notable criterio para pasar a posiciones ofensivas. Fueron estas cualidades las que convencieron a Boca de incorporarlo a sus filas en 1998.
La carrera de Ibarra en Boca se divide en tres partes. La primera duró tres años, obteniendo tres torneos locales, dos Copas Libertadores (2000 y 2001) y una Intercontinental (2000). Tan bien rindió que el Porto de Portugal pagó casi 8 millones de euros para llevárselo a mediados de 2001. Por esta razón no pudo jugar Intercontinental de ese año ante el Bayern Munich de Alemania... ¡y Boca perdió!
Su primer regreso al club xeneize se produjo a préstamo a principios 2003 y vaya si valió la pena, ya que obtuvo su tercera Libertadores. Pero a mitad de año regresó a Europa para jugar en el Mónaco de Francia, y más tarde en el Espanyol de España. 2005 fue el año de su vuelta definitiva. Con Ibarra volvieron las vueltas olímpicas a la Bombonera: otros dos títulos argentinos, dos Copas Sudamericana, dos Recopas (2005 y 2006) y su cuarta Libertadores (2007).
Japón en la mira
¿Por qué tantos regresos? "Yo me fui por la puerta
grande, buscando triunfar en Europa, y hasta tuve la suerte de
rendir bien y jugar una final de la Liga de Campeones (NR: con el
Mónaco, perdió con el Porto en 2004). Pero sentí la necesidad de
volver a vivir lo que la gente te hace sentir en el fútbol
argentino".
A los 33 años, el defensor ha vestido la camiseta de la selección argentina en las Copa Américas 1997 y 2007, y es hoy parte del plantel que está disputando las eliminatorias para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. Esta experiencia, sumada a la vivida en el Viejo Continente, le permite analizar por qué hasta ahora el Mundial de Clubes ha quedado en manos sudamericanas. "Son cosas que pasan, no creo que sea porque los europeos le den menos importancia. Ni a la gente ni los clubes la quieren dejar pasar. El dolor de perder y que otro se lleve el título lo sienten seguro", afirma el formoseño.
Ibarra tiene en claro cuáles son las expectativas del torneo que comienza el viernes. "Todos esperan una final entre Boca y Milan, y estimo que ellos también, ya que se querrán sacar esa espinita que significó perder en 2003. Nosotros estamos motivados por jugar contra un poderoso de Europa, pero primero hay que jugar un partido y, para ganarlo, cualquiera sea el rival, deberemos estar muy concentrados", aclara.
A pesar de esto, al lateral no le molesta que den a su equipo candidato al título. "El club encontró la fórmula para llegar a instancia como esta. Con la elección de los entrenadores, con buenos jugadores, con líderes sanos... Es lógico que nos den como candidatos, pero tenemos que ser humildes. Ojalá los éxitos esto no se terminen y podamos ganar el título en Japón".
