Tras retomar las riendas del Waitakere United, Chris Milicich está preparado para afrontar su mayor reto hasta la fecha: la participación de su equipo en la Copa Mundial de clubes de la FIFA Japón 2007. El audaz técnico tiene a sus espaldas una dilatada experiencia en campeonatos nacionales y, a pesar de su desafortunado comienzo en la última edición de la liga neozelandesa, está convencido de que sus hombres pueden dar la sorpresa en Asia.

Sin embargo, a escasas horas de que el Waitakere se enfrente al Sepahan iraní por una plaza en cuartos de final, Milicich es consciente de que medirse a un rival profesional será una tarea complicada para su equipo, compuesto por jugadores semiprofesionales. "Cualquier conjunto puede recibir una goleada", advirtió. "La selección neozelandesa de rugby, los All Blacks, puede ganar a domicilio por 100-0 y nadie se sorprende. Estamos aquí para aprovechar nuestra oportunidad. Si nos vapulean, ¿qué le vamos a hacer? Si adoptamos la táctica equivocada, podemos sufrir una derrota muy amplia".

Milicich, quien en la temporada 2004/2005 ya había logrado el subcampeonato de la liga neozelandesa con el Waitakere, retomó su puesto a finales de la pasada campaña en sustitución del popular Steven Cain, que acordó con la entidad su salida. Milicich está ansioso por demostrar que su equipo merece figurar entre la elite. "Es una gran ocasión para demostrar que Oceanía merece un lugar en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA".

"Es un gran reto, pero Oceanía merece su plaza. El Waitakere United se ha ganado ese derecho tras proclamarse campeón del torneo de clubes de nuestra confederación. Ahora tenemos que ir a Japón y demostrar nuestra valía".

Fichajes decisivos
Tras su nombramiento, Milicich se puso rápidamente manos a la obra y comenzó a reclutar refuerzos para conformar un equipo capaz de competir en Japón 2007. El club tiró la casa por la ventana y se hizo con los servicios de dos ex jugadores de la Premiership inglesa, Darren Bazeley y Neil Emblen, y del delantero de las Islas Salomón Benjamin Totori. El Waitakere United también fichó a Jonathan Perry, Neil Sykes, Richard Gillespie y Jason Hayne, provenientes del Auckland City, su rival acérrimo y representante de Oceanía en la edición de 2006 de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA.

La incorporación de Bazeley y Emblen, que defendieron los colores del ya desaparecido Knights de Nueva Zelanda en la Hyundai A-League australiana, ha aportado grandes dosis de experiencia al Waitakere. "Darren y Neil han aportado su vasta experiencia. Algunos de nuestros jugadores más jóvenes, que están acostumbrados al fútbol aficionado, están ahora inmersos en un ambiente más profesional. Darren y Neil han establecido un referente. Tienen unas expectativas determinadas, y no se conforman con menos", añadió Milicich.

El técnico está convencido de que, gracias a la contribución de ambos, el equipo puede causar un gran revuelo en Japón. "No somos el Arsenal, el Boca Juniors o el Barcelona. El Waitakere United no puede aspirar a saltar al terreno de juego y ser superior a sus rivales. Grecia no lo hizo, y nadie se quejó cuando ganó la Eurocopa 2004".

"Nuestra defensa ha de ser hermética. Tenemos que reducir al mínimo las ocasiones del rival. Si no les damos opciones, tendremos una oportunidad. Si nos lanzamos al ataque y dejamos huecos atrás podemos tener problemas. Lo mejor para nosotros sería mantener el partido cerrado, ajustado e igualado durante el máximo tiempo posible".

"Con esto no quiero decir que debamos replegarnos y defender. Si echamos un vistazo a la actuación de Argentina en la Copa Mundial Sub-20 podemos ver cómo puso en práctica el marcaje individual, no la defensa zonal. Fue hombre contra hombre de principio a fin. A fin de cuentas, creo que el asunto de la defensa se reduce a los efectivos con los que cuentas. Preferiría que no fuésemos un equipo que juega un fútbol directo, de pases largos, pero si eso es lo que tienes, entonces debes arreglártelas con lo que hay".

El otro problema de Milicich es cómo abordar tres competiciones con un equipo compuesto por aficionados, en el que la mayor parte de sus integrantes tiene un trabajo de lunes a viernes y para los que el fútbol es básicamente una fuente secundaria de ingresos. "Tendremos ocasiones, pero saber aprovecharlas es lo que marca la diferencia entre profesionales y aficionados. Un equipo profesional anotará, mientras que uno aficionado puede dejar escapar una oportunidad y acabar perdiendo el partido por 1-0 o 2-0", apuntó.

El técnico del Waitakere alberga la esperanza de que sus hombres aprovechen al máximo sus ocasiones el viernes, cuando se enfrenten al Sepahan en el partido inaugural del certamen. Si logran imponerse a los iraníes, los neozelandeses ya habrán superado sus expectativas.