Agotado, decepcionado y furioso con su propio destino: tras el pitido final, la imagen del capitán del Waitakere United, Danny Hay, abatido en cuclillas sobre el césped del Estadio Nacional de Tokio, resume lo sucedido. Su equipo acababa de caer derrotado por 3-1 frente al Sepahan y había dejado escapar el ansiado pase a cuartos de final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2007.
Aunque los iraníes eran los claros favoritos para alzarse con la victoria, los neozelandeses saltaron al terreno de juego con la secreta esperanza de dar la gran sorpresa. Este sueño, sin embargo, tardó sólo cuatro minutos en derrumbarse, dado que el Sepahan se aprovechó de dos enormes despistes en la línea defensiva del Waitakere para poner tierra de por medio con un 2-0 en el marcador.
Justo al principio de la segunda mitad, un fallo del guardameta Simon Eaddy permitió a los iraníes anotar su tercer tanto y dejar prácticamente el partido sentenciado. Hay y los suyos lucharon con bravura hasta el último segundo, pero sólo fueron capaces de conseguir el gol del honor.
"Hemos perdido por culpa de tres despistes imperdonables", resumía la contienda el capitán del Waitakere. "Naturalmente, esto es una gran decepción". Sin embargo, el defensa y sus compañeros pueden sacar conclusiones muy positivas. A base de empeño y tesón, el conjunto neozelandés consiguió forzar varias ocasiones de gol contra un equipo en teoría muy superior, y mantuvo en vilo el corazón de los aficionados.
Aprender de la experiencia
"Los aficionados japoneses son geniales. Sobre todo en
la fase final del partido, cuando hemos presionado al máximo, tenía
uno la sensación de estar jugando en casa. Los espectadores han
creado una atmósfera fantástica y nos han transmitido un gran
apoyo", comentaba satisfecho el entrenador Chris Milicich,
extrayendo conclusiones positivas a pesar de la derrota.
Neil Emblen, pareja atacante junto con Benjamin Totori, también se va de Japón con un sabor de boca gratificante aunque el resultado final haya sido adverso. "Ha sido probablemente el partido de nuestra vida, un encuentro que tardaremos mucho en olvidar. Había un ambiente vibrante, y nos hemos sentido muy a gusto en este torneo. El balance global arroja una experiencia muy positiva", comentó el experimentado delantero del Waitakere.
Transcurrida media hora desde el pitido final, el capitán Danny Hay, que ya contaba con experiencia internacional tras haber disputado con la selección neozelandesa la Copa FIFA Confederaciones Francia 2003, había superado la decepción y se mostraba henchido de orgullo y alegría. "Participar en un torneo de la FIFA es un gran privilegio. Es una experiencia inolvidable, un recuerdo para toda la vida. Sobre todo, el apoyo de los espectadores fue fantástico".
La experiencia vivida en Japón debe servir de impulso al Waitakere United en su futura evolución como club. "Somos un buen equipo, y ahora sabemos que podemos enfrentarnos a rivales de entidad y hacer un buen papel. Ésa debe ser la base de nuestra motivación. Necesitamos disputar más partidos a este nivel para seguir mejorando nuestro rendimiento", comenta el entrenador Milicich, lleno de confianza y motivación de cara a los próximos compromisos del equipo.

