Sin lugar a dudas, ni el más pesimista de los aficionados del Pachuca planeaba una estadía tan breve en Japón. Los Tuzos llegaban a la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2007 con el cartel de candidatos a pelearle a Boca Juniors un lugar en la gran final del torneo, pero apenas si hicieron pie en su partido debut ante el Etoile Sportive du Sahel y ya emprenden el largo retorno a casa.
Las caras de los jugadores al abandonar los vestuarios lo decían todo. Entre los más doloridos se encontraba Christian Giménez, el argentino que cerca estuvo de anotar en varias oportunidades: "Esto es doloroso. Habíamos hecho una preparación bárbara antes del partido y merecimos mucho más. Fue todo lindo hasta que... no sé que decir, me siento muy mal. Perdimos y tenemos que levantar la cabeza. Estoy orgulloso de mis compañeros, porque mostraron amor propio e hicieron lo posible por ganar. No se pudo", explicó a FIFA.com.
El gol de Moussa Narry a escasos minutos del final había derrumbado la moral del conjunto mexicano, tal como expresó Miguel Calero luego de ver el balón ingresando en su portería. "Fue un remate muy rápido que se desvió en un compañero. Ni siquiera sé si pude tocar el balón o no. Duele mucho quedar afuera así, con un equipo que se preocupó más por defenderse que por atacar. Hicimos un gran esfuerzo por estar aquí y lamentablemente se terminó todo muy rápido".
Operativo retorno
Pese a la dolorosa derrota, el Pachuca empezará en febrero su
larga campaña por regresar a Japón el año próximo. Claro que para
eso, deberá aprender de las lecciones vividas ante el Etoile y
refrescarse mentalmente tras una temporada agotadora.
"No es una excusa, pero este equipo jugó 90 partidos en poco menos de 17 meses. Es normal que haya sentido el agotamiento mental tras haber ganado tanto. Quizás no hayamos hecho un gran partido, pero fuimos superiores y merecimos la victoria. Etoile es un justo vencedor porque anotó un gol más que nosotros, pero en el balance general fuimos superiores", analizó el entrenador Enrique Meza.
Por su parte, Damián Álvarez lamentó tener que marcharse tan rápidamente y perder el partido ante Boca Juniors, su habitual rival cuando militaba para el club de sus orígenes, River Plate. "Duele mucho esta derrota porque no estaba en los planes de nadie. Preparamos todo un torneo y se nos terminó en 90 minutos. Ahora nos quedamos con las ganas de volver, con una espina clavada que ojalá podamos sacarnos pronto. El fútbol te da revancha, y seguro que iremos a buscarla a partir de febrero".
¿Qué implica esta derrota para el Pachuca? Para Calero, capitán y referente defensivo, el inicio de una nueva etapa: "Este es un equipo muy joven que, si bien ha ganado mucho, aún tiene mucho para dar. Habrá que refrescar la mente y volver a pelear para retornar el año próximo. Nuestro ciclo no se termina acá, para nada. Duele haber perdido, sobre todo por la gente que nos acompañó. Pero sabemos que antes nos tocaron las buenas y ahora nos tocó la mala. Tenemos con qué revertirlo".

