Tras la histórica victoria del Etoile Sportive du Sahel sobre el Pachuca en cuartos de final de Japón 2007, se ha hablado mucho del decisivo disparo de Moussa Narry. Aunque ligeramente desviado antes de alojarse dentro de la meta defendida por Miguel Calero, el tiro lejano del ghanés al filo del pitido final permitió a los campeones de África adjudicarse un triunfo con el que pocos contaban.
"Jugué el partido en una posición algo más defensiva que de costumbre", explica el volante a FIFA.com. "Pero en esa jugada, cuando vi el balón ir por la banda, tuve la impresión de que me iba a llegar. Así que me preparé en la frontal...".
Y de repente el esférico cayó a sus pies, a modo de regalo, gracias a un brillante pase sin mirar de su compañero Muri Ola Ogunbiyi.
El beninés ha aceptado describir ese momento determinante para FIFA.com. "Era un partido verdaderamente difícil. El Pachuca es un equipo mucho mejor que nosotros en el aspecto técnico. Sabíamos que nos iba a hacer falta una gran jugada individual para ganar. Estoy muy contento de haber participado en ella".
Ahondando un poco, Ogunbiyi termina confesándonos el secreto de esa genial acción. "Como somos los dos únicos de la plantilla que hablamos inglés, Moussa y yo siempre estamos juntos. Lo hacemos todo juntos, hasta compartimos vivienda en Susa. Somos inseparables de verdad. Por eso, cuando recibí el balón, aunque le daba la espalda y sabía que él estaba un poco más abajo que normalmente, sentí que estaba ahí, atrás. Me alegro mucho de que fuese mi amigo quien nos diera la victoria".
Una alegría más especial si cabe para el internacional, ya que, a pesar de sus tres Ligas de Campeones de la CAF, nunca había disputado ninguna Copa Mundial de Clubes de la FIFA.
"Lógicamente, para mí estar en Japón es algo especial, había soñado mucho con esto. En la época de mis victorias con el Enyimba en 2003 y 2004, la competición hacía una pausa. Por lo tanto, aquí estoy en la gloria".
Y más aún cuando, a partir del miércoles, hay que regresar a los
terrenos de juego para medirse a otro grande del fútbol mundial: el
Boca Juniors argentino. Otro sueño para Bertrand Marchand y sus
discípulos. "Es verdad que nuestro próximo adversario es un
auténtico mito", admite Ogunbiyi.
"Pero no deja de ser un partido de fútbol. Y en 90
minutos, puede pasar de todo. Será forzosamente un encuentro muy
complicado, pero yo tengo confianza. No hay secretos, si mantenemos
la concentración y la disciplina, respetando las consignas del
entrenador, sé que podemos dar la sorpresa". ¡Los seguidores
del Étoile du Sahel no esperan otra cosa!

