El 30 de junio de 2002, en la calurosa noche de Yokohama, el brasileño Cafú se convirtió en el quinto capitán auriverde en levantar sonriente el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA. Por aquel entonces, muchos podían especular con que se trataría de un cierre dorado para la trayectoria de uno de los mejores marcadores laterales que haya dado la historia del fútbol. Sin embargo, muy por el contrario, aquel sería uno de los tantos encuentros con final feliz para el futbolista y la nación nipona.

Hoy, con 37 años, el brasileño vuelve una vez más a pisar aquel gigante de cemento en el que viviera una de las mayores alegrías de su vida. Y lo hace con la camiseta del AC Milan, listo para enfrentarse al Urawa Red Diamonds por un lugar en la gran final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. "Es una sensación bella y una emoción muy grande el volver al estadio en el que tuve la oportunidad de levantar la Copa del Mundo. Cada vez que retorno aquí experimento sensaciones maravillosas. Recuerdo el final de la final con Alemania y tocar el trofeo. Esa imagen quedará para siempre en la memoria de los brasileños y en la mía también", reconoce a FIFA.com.

Marcos Evangelista de Moraes, tal es su nombre real, ha vivido más de una alegría en Japón. Sin ir más lejos, consiguió dos Copas Intercontinentales con el Sao Paulo a inicio de los 90'. "Jamás pensé que iba a significar tanto para mí este país. Era imposible soñar algo así cuando jugaba de niño en Brasil", reconoce entre risas.

Pero el tiempo ha pasado. Y Cafú ya no es ese niño que sueña con convertirse en futbolista algún día. Muy por el contrario, cuenta con 37 años y las mismas ganas de siempre: "Estoy en un gran momento, feliz y con ganas de jugar al fútbol. Claro, soy consciente de que ya no soy un chiquillo de 22 años, pero tener la posibilidad de disputar un cuarto título mundial a nivel de clubes a esta edad es simplemente maravilloso".

La clave del éxito
A horas del partido ante Urawa, Cafú no sabe si será titular. Actualmente alterna el puesto de lateral derecho con Massimo Oddo, aunque saca varios cuerpos de ventaja a la hora de dar consejos. "Los más jóvenes me preguntan muchas cosas, aunque hay que tener en cuenta que en este plantel todos tienen experiencia y han ganado títulos con sus clubes anteriores".

¿Cuál es la base para convertirse en un referente a los 37 años? Cafú la revela: "Trabajo, dedicación, empeño y superación. Una mezcla de cosas que muchos jóvenes de hoy no tienen. La mayoría, tras ganarlo todo a los 25 años, pretende retirarse a los 30. Yo no, me gusta ser un atleta a esta altura de mi vida".

No obstante, el brasileño sabe que no puede relajarse a esta altura de su carrera. Sin ir más lejos, Urawa Reds Diamonds planteará un duro compromiso el próximo jueves. "Hemos visto el partido con Sepahan y puedo decir que se trata de un gran equipo. Siempre es difícil jugar ante el local, con el fervor de su afición como apoyo", reconoce quien, de lograr la victoria, podría volver a enfrentarse Boca Juniors tras la derrota en la Copa Intercontinental de 2003.

"Debo ser la única persona en el mundo que no traslada la revancha dentro del campo. La venganza es un sentimiento muy negativo para estar emparentado al fútbol. En aquella oportunidad fueron superiores a nosotros, y ahora, en caso de jugar de nuevo, tenemos que tomar esta posibilidad como el momento de ser mejores y superarlos".
De lograrlo entonces, Cafú logrará borrar la única mancha de su carrera asociada al Estadio Internacional de Yokohama. "Ojalá pueda ganar este título con el Milan y mis compañeros brasileños. Somos ocho en total, por lo que la Copa sería también para el pueblo de mi país". Sí, ese país al que planea retornar algún día para "trabajar y colaborar con el deporte". Tal como hiciera en 2002. En Yokohama...