Era la ocasión de la gran revancha, pero al final el Sepahan se llevó otra derrota y una nueva decepción. Cerca de un mes después de su caída por 0-2 en el partido de vuelta de la final de la Liga de Campeones asiática, el conjunto iraní volvió a naufragar el lunes en el encuentro de cuartos de final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2007 contra el Urawa Red Diamonds. Al final de la cita, mientras los futbolistas japoneses disfrutaban de la enfervorizada aclamación de los seguidores que asistieron al estadio de la ciudad de Toyota, los hombres del Sepahan abandonaban el campo cabizbajos.
"Como es natural, esperábamos una victoria", explicó el entrenador Luka Bonacic tras el 1-3 infligido a su combinado. "Pero en el fútbol nunca se puede predecir nada. El Urawa ha sido hoy el mejor de los dos equipos y ha merecido ganar". En cualquier caso, el técnico croata y sus pupilos emprenden el viaje de vuelta a casa con buenos recuerdos por equipaje.
"Ha sido un gran honor haber podido estar en este campeonato", afirmó Bonacic. "La Copa Mundial de Clubes es un magnífico acontecimiento, y nuestra participación ha significado mucho para nosotros. Veníamos aquí con la intención de hacer un buen papel, pero por desgracia no lo hemos logrado. No obstante, confiamos en regresar y realizar una mejor actuación".
Pese a la eliminación, los iraníes, que al principio del certamen se impusieron por 3-1 al representante neozelandés, el Waitakere United, demostraron que su presencia en el torneo de los mejores equipos del mundo estaba justificada. Sobre todo, su tridente atacante (compuesto por los iraquíes Emad Mohammed y Abdul Wahab Abu Al Hail, y por el iraní Mahmoud Karimi) desplegó un fútbol técnicamente exquisito, que no sólo entusiasmó a la concurrencia sino que además suscitó los elogios del rival.
"El Sepahan nos exigió emplearnos a fondo en los dos partidos de la final de la Liga de Campeones. Sabíamos lo que nos esperaba. Les tenemos un gran respeto, porque son muy fuertes en ataque y muy difíciles de batir", confesaba el entrenador de los Reds, Holger Osieck, tras el choque de cuartos. "El Sepahan es un equipo muy sólido, prácticamente sin fisuras. Siento un gran respeto por el club y por el entrenador, que hace un excelente trabajo".
Una oportunidad para los jóvenes
Conviene aclarar que Bonacic tuvo que hacer frente a la
ausencia de algunos jugadores clave. Con todo, el astuto estratega
no se dejó intimidar y aprovechó las circunstancias para dar una
oportunidad a los jóvenes. Así las cosas, Hajy Safi, de 17 años,
fue alineado de inicio en los dos partidos y supo convencer.
"Aún es muy joven y mejora continuamente", declaró
orgulloso Bonacic en referencia al centrocampista.
Por otra parte, Jalalaldin Alimohamadi, Abolhassan Jafari, Reza Talabeh y Amirhossein Sadeghzadeh conforman la nueva generación de jóvenes promesas que en los próximos años podrían dar el salto definitivo al primer equipo del Sepahan. "Lamentablemente no disponemos de los fondos necesarios para contratar estrellas extranjeras. Por eso tenemos que apostar por los jóvenes. Contamos con algunos talentos que seguramente incorporaré al equipo en el futuro", señaló Bonacic.
También el defensa Jaba Mujiri dirigía la mirada al frente: "Nos marchamos de una competición fantástica y de un estupendo país anfitrión. Todo ha estado perfectamente organizado. Nos hemos sentido muy a gusto aquí y hemos vivido unos días maravillosos. Esperamos volver en la próxima edición".
