En silencio, casi en puntas de pie. Así se mueve Neri Cardozo tanto dentro como fuera del campo de juego. Cuando declara, es extrema timidez. Cuando salta al terreno, se convierte en vértigo puro. Así sucedió en la semifinal del miércoles ante Etoile du Sahel, y así espera que ocurra en la gran final del domingo. Sin embargo, entre tanta vorágine, el autor del gol que le dio la victoria y la clasificación a Boca Juniors se detuvo para dialogar sobre su actual momento junto a FIFA.com.

"Es muy lindo lo que me está pasando, muy difícil de explicar", indica este jugador que, con apenas 21 años, ya ha jugado dos Copas Mundiales Sub-20 de la FIFA. "Fue mi primer partido en Japón y eso me pone muy feliz. Hacer un gol que sirva para ganar y llegar a la final, ¿qué más puedo pedir?".

La jugada a la que se refiere Cardozo no es otra que la que definió el encuentro a los 37 minutos del primer tiempo. "Piqué al vacío y esperé el pase de Rodrigo (Palacio). Cuando la recibí, la verdad es que ni pensé dónde iba a rematar. Cerré los ojos y tiré arriba. Honestamente, yo sólo rematé. Adonde iba... ¡iba!", explica entre risas, al tiempo que admite haber convertido "el gol más importante de mi carrera. Venía sin jugar mucho por una lesión, pero esto me llena de confianza para lo que viene".

Festejo especial
El primer gol internacional en la carrera de Neri tuvo una celebración particular. Primero soportó la montaña humana de compañeros que se acercó a sepultarlo en el césped del estadio Nacional de Tokio. Luego sí, buscó en la platea e imitó al Topo Gigio (ndr: Personaje infantil de la década de los 80' en Argentina) con sus manos detrás de las orejas. ¿La razón? "Me salió celebrar así para Román (Riquelme), que estaba afuera y no puede jugar. Se me acercó antes del partido para desearme suerte y decirme que juegue como sé", confiesa.

Claro que los encuentros con Román no terminan allí: "Luego del partido vino a felicitarme por el gol y a agradecerme la dedicatoria. Es muy importante para nosotros, no sólo como jugador sino como compañero y amigo. Nos ayuda mucho su presencia", reconoce.

Ya fuera del partido con Etoile, Cardozo se muestra ansioso por jugar una nueva final. Sin embargo, evita dar por descontado un choque con el AC Milan: "Habrá que esperar a ver si gana. El Urawa es un equipo muy rápido, que tiene buenos jugadores y que se agranda con la afición a su favor. No está nada dicho, ¿eh? Lo bueno es que nosotros ya estamos tranquilos y a la espera".

Antes de encontrarse con todos los medios argentinos y japoneses, el héroe silencioso del conjunto argentino reconoce que se siente a gusto en Japón. "No pude ver mucho, aunque lo que recorrimos es muy lindo. Aproveché y compré algunas cosas para mi mamá y mi novia", explica con su camiseta en la mano. "Esta se la voy a dar a mi papá", reconoce. Y deja un último deseo: "El domingo, sea como sea, tenemos que ganar".