Por inesperado que pueda parecer, el Étoile Sportive du Sahel jugará el domingo la final de consuelo de Japón 2007 con cierta amargura. Después de lo visto en la semifinal contra el Boca Juniors argentino, los campeones de África hubieran merecido más. Bien situados defensivamente y desplegando un juego basado a menudo en el primer toque, los tunecinos causaron una buena impresión a los espectadores del Estadio Nacional de Tokio.

"En mi opinión, es el mejor partido de mi equipo desde que estoy yo al frente", confesaba Bertrand Marchand a la conclusión de la contienda. "Nos ha faltado un poco de experiencia, y sin duda también de talento. No tenemos el acierto en la finalización de un gran equipo como Boca. A veces un partido de fútbol se decide por detalles...".

Una salida prematura (la de Muri Ola Ogunbiyi, lesionado, en el minuto 10), un gol recibido en el peor momento, una buena parada por aquí, unos pocos centímetros por allá, un despiste... Todos estos pequeños matices que separan todavía al Étoile de lo más selecto del fútbol mundial.

"Esta noche, a pesar de todo resulta difícil estar decepcionados. Caímos frente al Boca Juniors, que no es cualquiera. Me siento frustrado por haber recibido ese gol cuando estábamos dominando. Bastaron unos segundos de desconcentración para estropearlo. Eso es el muy alto nivel", confesó a FIFA.com el capitán Saif Ghezal.

Después de que Neri Cardozo abriese el marcador, los tunecinos tardaron unos minutos en reponerse y volvieron al asalto de la meta xeneize. A partir de entonces, las ocasiones de Amine Chermiti, Ghezal, Afouan Gharbi o incluso Gilson Silva hicieron olvidar a jugadores tan reputados como Rodrigo Palacio, Martín Palermo y Sebastián Battaglia. Un motivo para el optimismo de cara a la cita del domingo.

"Queremos ese tercer puesto. Y más aún cuando considero que lo merecemos. Vamos a tener que realizar otro gran partido, pero esta noche hemos demostrado que podemos plantar cara a los más grandes", declaró Sabeur Frej. "Debemos irnos de Japón sin el más mínimo pesar", continuaba Ghezal. "Hemos caído contra Boca con la cabeza alta. Por lo tanto, estamos obligados a acabar en el podio. Si termináramos la competición con dos triunfos en tres partidos, sería un orgullo inmenso para nosotros, para Túnez y hasta para el continente entero".

¿Y quién hubiera creído al inicio del certamen que los campeones de África podrían poner en tantos aprietos a los mejores conjuntos del planeta? En vista de la decepción de los futbolistas del Pachuca tras quedar eliminados en cuartos y del alivio de los de Boca, no daban mucho por la piel de su adversario.

El entrenador francés de los Etoilés es perfectamente consciente de ello. Por eso este último choque reviste una importancia particular. "Para nosotros jugar una final de consolación es excepcional, sí, pero hemos probado que el fútbol africano de clubes responde. Y a eso habíamos venido. Ahora sólo nos queda hacerlo en los últimos noventa minutos. Estoy seguro de que mis hombres echarán mano de su pundonor para ir a por ese tercer puesto".