Tan dinámico en el terreno de juego como discreto en la vida cotidiana, Gennaro Ivan Gattuso no es una persona a la que le guste desahogarse antes de haber alcanzado sus objetivos. A pesar de estar concentrado en la victoria final en Japón 2007, el centrocampista del AC Milan ha concedido unos minutos a FIFA.com para analizar el certamen.

"Estoy satisfecho por la forma en que hemos afrontado nuestro inicio en el torneo", nos confiesa en exclusiva. "Sabíamos que la semifinal iba a ser muy difícil. Y lo menos que puede decirse es que se confirmó. Conocíamos muy poco a este equipo del Urawa. Esta clase de encuentros requieren mucha concentración. En el fútbol moderno ya no existen los partidos fáciles".

Ante una formación nipona sumamente compacta en la semifinal, el papel de los volantes defensivos milaneses se reveló primordial. Sin una verdadera oposición, Andrea Pirlo, Massimo Ambrosini y Gattuso se dedicaron básicamente a abastecer de balones limpios a Kaká, Clarence Seedorf y Alberto Gilardino.

Pero lo más complicado en este tipo de contiendas suele ser mantenerse firme frente a los contragolpes. Y ahí es donde Rino y sus compañeros no tienen rival. "Fallamos tantas ocasiones de gol que nos pusimos en peligro nosotros mismos. Por eso tuvimos que mantener la guardia alta hasta el último minuto. Estamos contentos de haber abierto brecha al final. El gol de Clarence fue un alivio".

Tan sólo le falta un título...
Admirador incondicional de Gianni Rivera -"Mi padre, Rossonero como yo de la cabeza a los pies. Siento un inmenso respeto por los jugadores técnicos y vistosos"-, a Gattuso no le faltan los apodos que describen su enorme combatividad y su capacidad para ponerse al servicio del colectivo.

En Italia, es Ringhio (el buldog). En Escocia, donde vistió los colores del Glasgow Rangers (97-99), se le conoce como Braveheart.

Pieza fundamental en el esquema del AC Milan desde hace casi diez años, este nativo de Corigliano Schiavonea (Calabria) lo ha ganado todo, o casi todo, con el club lombardo: una Copa de Italia (2003), un campeonato de liga (2004), dos Ligas de Campeones de la UEFA (2003 y 2007) y otras tantas Supercopas de Europa (también 2003 y 2007). Por lo tanto, únicamente le falta el título mundial. Gattuso fue uno de los integrantes del equipo milanés que perdió en 2003 a manos de Boca Juniors en la Copa Toyota (1-1, 3-1 PEN), y no puede olvidar aquel momento.

"Jugar la final es una cosa. Pero nos hemos conjurado para no irnos de Japón sin el trofeo. La mayoría de nosotros todavía tenemos muy presente el recuerdo de aquella derrota. Queremos cambiar la historia y volver a poner el reloj en hora".

Los doce Rossoneri que vivieron como él aquella enorme decepción sin duda compartirán su parecer...