Con una auténtica demostración de fútbol en ofensiva, el AC Milan se convirtió este domingo 16 de diciembre en el nuevo campeón de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA al golear 4-2 a Boca Juniors en el estadio Internacional de Yokohama. Los italianos no sólo vengaron así la caída en la final de la Copa TOYOTA Intercontinental de 2003, sino que se inscribieron como el primer campeón europeo de la competencia.
Pese a lo que indica el marcador, el primer tiempo se desarrolló bajo extrema paridad. Los italianos tomaron la iniciativa y casi abren el marcador, pero el remate de Filippo Inzaghi, tras pase de Clarence Seedorf, se fue apenas desviado. El eterno goleador tendría su revancha personal muy pronto, luego de encontrar en el área un remate mordido Kaká. Su toque de derecha, preciso, superó a Mauricio Caranta (0-1; 21').
El tanto, por curioso que parezca, pareció relajar al campeón europeo. Al minuto, los argentinos ejecutaron rápido un tiro de esquina desde la izquierda y encontraron dormida a la defensa italiana. Claudio Morel Rodríguez centró preciso para el solitario Rodrigo Palacio, quien conectó de cabeza a la red en el momento justo (1-1; 22'). La igualdad sorprendió al equipo de Carlo Ancelotti, quien no logró imponer su juego sino hasta la segunda parte. Muy por el contrario, las constantes subidas de Hugo Ibarra, el buen manejo de Ever Banega y la movilidad de Neri Cardozo hicieron que los Xeneizes se vayan al descanso con cierta tranquilidad. Todo cambiaría en el complemento.
Ya en el primer centro aéreo de esa segunda mitad, el Milan
volvió a decir presente en la red con un remate impactante de
Alessandro Nesta tras un centro cruzado de Andrea Pirlo (1-2;
50'). Boca acusó el golpe y casi iguala nuevamente, pero el
palo devolvió el potente disparo de Ibarra. Esa fue la última
posibilidad concreta del conjunto de Miguel Russo en sus
aspiraciones por empatar. Su búsqueda imperiosa del gol dejó
espacios demasiado grandes para los atacantes del Milan, quienes
sabrían aprovecharlo con creces.
Primero Kaká (1-3; 61') y luego Inzaghi (1-4; 71')
darían cifras definitivas al marcador. Las expulsiones de Kakha
Kaladze y Pablo Ledesma, quien anotó el descuento en una jugada
confusa (2-4; 85'), sólo quedarían como una anécdota
estadística. El título, y la revancha, ya eran del conjunto
Rossonero.
