El fútbol egipcio anda en boca de todos desde que su selección nacional logró defender el cetro de campeón en la Copa Africana de Naciones 2008. Apenas pasa un año sin que alguno de los dos tradicionales clubes de El Cairo, Al Ahly o Zamalek Sporting Club, tenga algo importante que decir en la lucha por el título de la Liga de Campeones continental. En los siete últimos años, el máximo trofeo de clubes africano ha ido a parar cuatro veces a la capital egipcia.

Sin embargo, los dos colosos cairotas, que han conseguido escalar cinco veces cada uno hasta el trono de clubes africano a lo largo de su historia, caminan actualmente por sendas muy distintas. Mientras que el Al Ahly ha encarrilado la vía triunfal y ha obtenido los tres últimos títulos de la liga nacional, el Zamalek lleva esperando desde 2004 a ceñirse de nuevo los laureles de su país. Ahora, el curtido entrenador alemán Reiner Hollman se ha propuesto conducir a los Caballeros Blancos de nuevo hasta la gloria.

El técnico de 58 años conoce El Cairo como la palma de su mano. Hollman, que jugó 350 partidos de la Bundesliga en sus tiempos de futbolista, entrenó al Al Ahly a finales de la década de 1990. El técnico ha dirigido también los destinos deportivos de numerosos clubes de Emiratos Árabes Unidos y de Arabia Saudí. En 1994 condujo al Galatasaray de Estambul a la conquista del campeonato nacional de Turquía.

Poco después de que Hollman tomara las riendas del equipo hace más de un mes, el Zamalek perdió precisamente contra su vecino el Al Ahly la Supercopa de Egipto y, dos semanas después, su primer choque de la Liga de Campeones. Como cabe suponer, eso no le ha puesto las cosas muy fáciles al nuevo estratega. En vísperas de la segunda jornada de la prueba reina africana, el entrenador del Zamalek hizo un hueco en su agenda para entrevistarse en exclusiva con FIFA.com.

Señor Hollmann, ¿hasta qué punto ha dolido la doble derrota contra el Al Ahly?
No estuvimos mal en esos dos partidos. Nuestro problema fue que cometimos más faltas. Lo digo bien claro: tenemos la capacidad de alcanzar el nivel necesario para poder plantar cara al Al Ahly. Es importante que el Presidente quiera cambiar las cosas. A él le gustaría recuperar la disciplina. Y eso es justo lo que yo deseo también. Quiero guiar al Zamalek por el buen camino.

A su juicio, ¿cómo se encuentra actualmente este club que ha sido once veces campeón de Egipto y que en la Confederación Africana figura, junto con el Etoile du Sahel tunecino, como el segundo club de mayor éxito continental por detrás del Al Ahly?
En los cinco últimos años, el club no ha alcanzado lo que pretendía. Ha tenido que enfrentarse a muchos problemas. De ahí que el segundo club más importante de El Cairo haya ido durante todo ese tiempo a la zaga del rival local. Como es natural, es una situación muy dura, especialmente para los seguidores. Pero lo que importa son partidos como los clásicos contra el Al Ahly. Son comparables a los duelos de mi país, Alemania, entre el Borussia Dortmund y el Schalke 04, que siempre congregan a 80.000 espectadores en el estadio.

Su nuevo club no queda muy bien parado a la luz de las estadísticas de este duelo...
De los 15 últimos partidos contra el Al Ahly, hemos perdido 13, hemos ganado sólo uno y hemos empatado otro. A la vista de tales cifras, es lógico que los seguidores quieran que el Zamalek vuelva arriba de una vez.

¿Cuál es su plan?
El equipo ha quedado desarticulado. Se vendieron siete jugadores y hubo otro jugador que se retiró. Ha habido seis nuevas incorporaciones. Por eso, necesitamos algo de tiempo. Todo gira en torno a la disciplina. Es imposible reinstalar la disciplina a corto plazo. Pero cuando logre restablecerla, se le podrá plantar cara al Al Ahly durante mucho tiempo.

Su club goza de una gran hinchada, una enorme fama y una magna tradición. ¿Qué importancia tiene este trabajo para usted?
Ser entrenador del Zamalek es, a todos los efectos, una cumbre absoluta en mi carrera. Pero es una misión muy difícil. Sin embargo, hay que decir que sobre todo es un gran placer trabajar aquí, lo que no es óbice para que podamos constatar los avances que estamos realizando día tras día.

Ésta es la segunda vez en su carrera que trabaja en El Cairo. Desde su punto de vista, ¿cómo describiría usted lo que significa el fútbol en Egipto?
La importancia del fútbol en Egipto es equiparable a la que tiene en Turquía. Aquí en Egipto sólo existe el fútbol. No hay ninguna otra cosa que preocupe ni que emocione más a la gente. Para mí está siendo, una vez más, una magnífica experiencia. Hemos jugado dos derbis en un plazo de 14 días, y las dos veces vinieron a vernos 80.000 espectadores. Eso lo dice todo. Esta gente vive el fútbol.

Este fin de semana se celebrará la segunda jornada de la Liga de Campeones africana. Tras la derrota inaugural contra el Al Ahly, su equipo dará la bienvenida en el Grupo A al Dynamos de Zimbabue. Ustedes tienen la obligación de ganar, ¿o no?
Estamos soportando mucha presión, naturalmente, después de sufrir esa derrota inicial contra el gran adversario local. Ahora no nos queda más remedio que ganar. Y no sólo eso. Hay que ganar este partido y el siguiente. Tenemos programados dos encuentros seguidos en casa, primero contra el Dynamos y luego contra el Asec Mimosas de Costa de Marfil. Nuestra meta está muy clara: tenemos que sumar los seis puntos.

¿Qué significaría eso para la situación del Zamalek?
Bueno, con eso por lo menos las cosas se tranquilizarían mucho por aquí...