El Al Ahly ha reescrito hoy los libros de récords del fútbol africano, al conquistar su sexta Liga de Campeones de la CAF, un logro sin precedentes. El equipo egipcio igualó a 2-2 en casa del Coton Sport, completando así un triunfo global por 4-2 en la final del torneo y garantizando su presencia en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA por tercera vez en cuatro años.

Sin embargo, aunque acudía con una renta de dos goles al partido de vuelta y se adelantó en el marcador en el emocionante duelo disputado en el estadio polideportivo Roumdé Adjia de Garoua, respiró aliviado al evitar convertirse en víctima de la que hubiese sido una de las mayores remontadas de la historia del certamen.

El Coton Sport afrontó el encuentro con espíritu de lucha y una mentalidad ofensiva, poniendo en aprietos a los egipcios desde el principio. Pero desperdició varias ocasiones muy claras, y sería el Al Ahly quien viese puerta, a pesar de la superioridad local.

Un sensacional tanto de Ahmed Hassan en el minuto 38 amplió su dominio en la eliminatoria. El capitán de la selección egipcia, que disputaba su primera final tras jugar en Europa durante un decenio, conectó un enérgico lanzamiento con el exterior en un saque de esquina.

Lo más habitual es que una desventaja de tres goles provoque el desánimo en el equipo que va perdiendo, pero en este caso no hizo sino espolear a los cameruneses. Y al fin, merecidamente, éstos perforaron la meta de los Diablos Rojos al filo del descanso, cuando Karim Abdoul culminó mediante un potente disparo una buena jugada de Kamilou Daouda.

El Coton Sport continuó en la misma línea tras la reanudación, creando oportunidades, aunque le faltó serenidad ante la portería, encontrándose también con un despeje bajo los tres palos de Wael Gomaa y varias paradas de mérito de Amir Abdelhamid.

No obstante, en el minuto 61 llegaría otra diana, al rematar a quemarropa Ousmaila Baba un saque de falta de Karim. El Coton Sport daba la impresión de contar con la fortaleza necesaria para materializar los otros dos tantos que necesitaba para apoderarse del trofeo, pero Baba desaprovechó nuevas ocasiones, y Daouda no imprimió la potencia suficiente a un remate de cabeza con todo el arco a su merced.

El Al Ahly resistió todo lo que pudo y, en el tiempo añadido, dispuso de un penal, cuando el suplente André Ndamé Ndamé derribó a Mohamed Barakat dentro del área. El capitán Shady Mohamed no perdonaría desde el punto de castigo, y poco después el árbitro señaló la conclusión del choque.

Fue entonces cuando el Al Ahly pudo relajarse y disfrutar de su victoria, y empezar a pensar ya en medirse con la elite mundial el mes que viene, en Japón 2008.