Un año más de experiencia. Éste es el mensaje que Chris Milicich, el entrenador del Waitakere United, y Rex Dawkins, el Presidente del club, quieren hacer llegar a su rival australiano, el Adelaide United, antes de su decisivo encuentro en los cuartos de final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, que se celebrará en Tokio el 11 de diciembre.
El año pasado, el vigente campeón de la O-League sufrió una dolorosa derrota por 3-1 a manos del Sepahan. Para horror de los campeones de Oceanía, a los cuatro minutos de juego ya iban perdiendo por 2-0, tras dos goles de Abdul Ridha.
Milicich confía en que su equipo haya aprendido las lecciones que recibió en su bautismo de fuego. "Este año no habrá sorpresas. Nuestra preparación ha sido mucho más completa. Además, hemos contratado a jugadores que nos harán dominar la situación con más soltura en esta ocasión. Hemos seguido una buena política de fichajes. Ahora se trata de meternos en el partido más pronto que tarde contra el Adelaide United".
El campeón neozelandés, que tiene su sede en el oeste de la ciudad de Auckland, ha recibido un nuevo espaldarazo con la llegada de Adriano Pimenta, el artista brasileño del mediocampo. Pimenta, ex integrante del FC Thun y del Yokohama FC, ha inyectado astucia y maestría en un equipo caracterizado por su fuerza física.
"Desde que ganamos la O-League, hemos estado buscando a un mediocampista que sea un creador de primera fila. En Oceanía producimos futbolistas de gran fortaleza física, pero no creadores de gran calidad que puedan correr con el balón en los pies y crear oportunidades cerca del área. Pretendimos a Adriano durante un tiempo y ahora lo hemos traído al equipo. Para nosotros representa una enorme inyección de moral".
Milicich rechaza categóricamente la idea de que el bajito centrocampista vaya a usar su gran clase como excusa para recibir un trato privilegiado. El entrenador insiste en que Adriano se muere de ganas de ponerse a trabajar. "Adriano no está aquí a regañadientes, ha llegado muy motivado. Se ha traído a su mujer, tienen un piso muy bonito, y ha venido a jugar al fútbol. No ha venido a forrarse de dinero. Quiere asegurar su futuro en el fútbol, tanto para él como para su familia, después de Japón".
El Adelaide United espera a los neozelandeses en Tokio, pero Milicich está convencido de que el programa de preparación que han seguido sus futbolistas semiprofesionales bastará para que salgan airosos de los retos que se avecinan. Recientemente, el campeón de la O-League se ha visto las caras en un partido de fogueo con el Wellington Phoenix, un club neozelandés que compite en la máxima división de la liga australiana, y tiene programados otros amistosos con equipos profesionales de China y Australia.
La contundente derrota contra el único club profesional de Nueva Zelanda, que entrena el seleccionador nacional, Ricki Herbert, ha servido para que los hombres de Milicich recapaciten sobre el rigor de sus próximos desafíos. Sin embargo, el técnico asegura que su equipo se crece ante la sola idea de reavivar la rivalidad entre las dos orillas del mar de Tasmania.
Rivalidad recobrada
"Nos entusiasma la idea de enfrentarnos a los australianos. Por supuesto, aquí entra en juego la vieja rivalidad entre Australia y Nueva Zelanda. Nos batiremos contra un equipo cuyo estilo de juego entendemos bastante bien. Mientras sepamos hacerle frente y anticiparnos a sus planteamientos y a sus jugadas, nos irá bien; justo lo contrario de lo que ocurriría contra un equipo totalmente nuevo o desconocido para nosotros, como lo era el Sepahan en 2007".
El Waitakere United se ha reforzado con la llegada de otros cuatro jugadores. Aaron Scott e Ian Hogg son dos internacionales sub-23 neozelandeses, recién salidos de los Juegos Olímpicos de Pekín. También se ha incorporado Roy Krishna, delantero internacional de Fiyi, quien debutó con el Waitakere United a finales de la temporada pasada. Por último, Benjamin Totori ha regresado a la disciplina del club tras su paso por el Portland Timbers, un equipo profesional estadounidense.
"Benjamin es una de las piezas que necesitamos para triunfar en Japón. Posee una velocidad fulminante, que usó para sorprender al Sepahan en varias ocasiones. Como la mayoría de nuestros hombres, desea ir Japón a demostrar que es capaz de jugar en la alta competición. Queremos ir a Japón a enmendar la plana, en nombre de Nueva Zelanda y del fútbol oceánico".
Otra de las cosas que más ilusionan a Milicich es disfrutar de nuevo de la cultura japonesa. "Japón es un país muy especial. Los japoneses nos prestaron todo su apoyo y siempre nos brindaron su ayuda con una generosidad excepcional. Son excepcionalmente profesionales en todo lo que hacen. Me hace mucha ilusión regresar a Japón. No pierdo la esperanza de que este año nuestra actuación sea mucho más satisfactoria", asegura el entrenador.
