Para muchos, representar a un equipo en la máxima cita de clubes del planeta significa el punto más alto de sus carreras profesionales. Para otros, sin embargo, hacerlo con la camiseta que han defendido toda la vida implica, sencillamente, un doble orgullo. Este es el caso de Paul Ambrosi, quien llegó a la Liga Deportiva Universitaria de Quito con 16 años y hoy, cercano a cumplir los 30, se prepara para representar al conjunto albo, a Ecuador y todo Sudamérica en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2008.

"Estaba jugando un intercolegial y algunos profes me vieron en acción. Hablaron conmigo y ahí ingresé a las divisiones formativas. Ya ha pasado mucho tiempo de aquello, pero es algo inolvidable. Mi padre siempre me hablaba de este club, de sus ídolos y de lo bien que jugaban sus planteles. Es parte de lo que se transmite a cada una de las nuevas generaciones", cuenta Ambrosi a FIFA.com.

Hoy, a 12 años de aquella llegada al club, un Ambrosi más maduro, casado y con 3 hijos supo erigirse como una de las figuras del equipo que se consagró por primera vez en la codiciada Copa Libertadores de América. Sí, un equipo ecuatoriano cortó la presencia ininterrumpida de brasileños y argentinos en Japón: "Sabemos que será algo extraño para nuestros rivales, pero lo bueno es que ya hemos demostrado que podemos conseguir lo que nos proponemos. Pelearemos a muerte porque estas oportunidades se presentan pocas veces en la vida", reconoce.

Con experiencia en la selección Tricolor que consiguió un lugar en Alemania 2006 y que pelea por volver en la cita de Sudáfrica, Ambrosi aún se da lugar a soñar con otros logros. Y lo hace en base a su juego: defensa aguerrida, buen manejo en el mediocampo y apariciones sorpresivas en ataque. "En mis inicios jugaba como volante por izquierda e incluso como delantero, entonces conozco ese papel. Ahora bajo un poco más y trabajo en la marca, pero cuando me toca llegar al área rival intento lastimar", analiza.

Primera vez en Oriente
De excelente primer semestre, el conjunto de Edgardo Bauza aún busca su mejor forma en esta segunda mitad del año. De hecho, pese a encontrarse aún con alguna posibilidad matemática en el torneo local, el nivel alcanzado hasta el momento no es el mismo que exhibiera en la Copa Libertadores. Sin embargo, eso no resta esperanzas ni ilusiones para un futbolista que pisará Japón por primera vez en su vida: "Me emociona viajar y conocer una cultura tan distinta. Eso sí, tendremos que mejorar lo hecho hasta ahora porque ya nos tocó quedar bien abajo en la Copa Sudamericana. Estamos trabajando para retomar nuestro nivel y triunfar en diciembre. Será clave la unión del grupo", aclara quien dice tener la fórmula para lograrlo.

"Habrá que estar mentalizados y pelear todas las pelotas. Aquí estarán los mejores equipos del mundo y si queremos llegar lejos tendremos que recurrir a toda nuestra voluntad sin importar los nombres que haya enfrente".

Por último, Ambrosi, que destaca a Carlos Ernesto Berruela como su ídolo de la infancia, nos deja una confesión. Pese a la alegría que le genera conocer Japón, no cederá ante la espectacular oferta gastronómica de la nación Del Sol Naciente. "¡Soy capaz de llevarme fritadita con mote de pillo! (plato elaborado a base de pedazos de cerdo frito acompañado de granos característicos de la sierra ecuatoriana). Pero más allá de la comida, va a ser una linda experiencia. Esperamos cerrarlo con una nueva vuelta olímpica para todo Ecuador".