Un vistazo a su abultado currículum puede hacernos pensar que Scott Jamieson es ya un veterano avezado. Pero su rostro infantil y su pícara sonrisa enseguida nos recuerdan que este centrocampista del Adelaide United cumplió los 20 años hace muy poco, el pasado 13 de octubre.

En el partido inaugural, Jamieson fue quizás el mejor futbolista de cuantos saltaron al campo. En primer lugar, por su aportación defensiva en la banda izquierda y su acierto en la recuperación, y también en el aspecto ofensivo, donde su potencia de disparo constituye un arma importante para los suyos. Con humildad, ha evaluado junto a FIFA.com su desempeño ante el Waitakere: "Saben, siempre que pueda ayudar a mis compañeros... ¡es mi tarea más importante! Intenté procurarme ocasiones, pero mi objetivo también consiste en mantener la disciplina en el juego, la colocación. Ellos eran diez detrás del balón, no fue fácil en absoluto".

La trayectoria de este muchacho de estructura física compacta (178 cm y 76 kilos) ha sido algo atípica, debido a su precocidad: a los 17 años probó suerte en Inglaterra, en el Bolton Wanderers. Permaneció allí durante tres temporadas, sin llegar a consolidarse en el primer equipo, si bien participó en 2007 en un amistoso contra el Hibernian. Sin embargo, jugando con el filial aprendió mucho, sobre todo acerca del Manchester United, su potencial adversario de semifinales en Japón. "El Manchester United es un club sencillamente fantástico, sería grandioso enfrentarse a él en semifinales. Conozco a varios jugadores contra los que jugué cinco o seis veces con el filial, como Daniel Welbeck o Darron Gibson. En cuanto a los demás, me pasa como a todo el mundo, conozco a sus inmensas estrellas, ¡no hay que ser un experto para eso!".

En 2008 regresó a Australia, y no tardó en convertirse en una pieza fundamental del Adelaide United, a pesar de su juventud. "Es muy joven, sí, pero ya acumula muchos partidos. Es rápido, dinámico, desprende un afán extraordinario y sabe cómo jugar. Es una baza excelente para nosotros", señalaba Aurelio Vidmar acerca de él. Y como prueba, desde su estreno en la A-League en el mes de agosto, ha jugado los catorce partidos, trece de ellos como titular.

También atesora experiencia con las categorías inferiores de la selección australiana, la sub-17 y la sub-20. En 2005 viajó a la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA disputada en Perú. Y desde entonces, su regreso a Australia y sus magníficas actuaciones con el Adelaide han llamado la atención del seleccionador absoluto, Pim Verbeek. En octubre fue convocado para jugar contra Qatar.

Pero, por el momento, su única preocupación es el Gamba Osaka. El conjunto japonés humilló hace unas semanas a los australianos en la final de la Liga de Campeones de la AFC, endosándoles un 5-0 en el cómputo global de los dos encuentros. Y, visiblemente, la herida permanece abierta... "Es un equipo de gran valor. Sí, será una revancha, está claro. No hicimos un juego nada convincente en nuestros dos choques, fue muy frustrante".

Teniendo eso en cuenta, ¿cuál será la fórmula para evitar un nuevo desengaño? "Les cedimos el control, demasiado. Es un equipo al que le gusta jugar, no hay que dejar que lo haga. Si conseguimos mejorar nuestra posesión de la pelota y abrir brechas, perforar su defensa, creo que podremos marcar. Nos hemos preparado mucho para esta cita, estamos listos", afirma el joven de ojos color azul profundo.

"La valía de este equipo radica sobre todo en su grupo y en su capacidad de jugar hacia arriba", continúa Jamieson. "Pero, en nuestro haber, sabemos cómo juega y cómo contrarrestarlo. Nos sentimos muy enfadados después de la final, y queremos utilizar esa frustración para ganar este tercer duelo". Se dice que un animal herido siempre es más peligroso. El Gamba está pues avisado.