Los egipcios, serenos y disciplinados en la primera parte, se fueron a la pausa con un 2-0 a su favor en el encuentro de cuartos de final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2008 que el 13 de diciembre disputaron contra el Pachuca. Al sonar el pitido final, el marcador señalaba un 2-4 a favor de los mexicanos. Analizamos el desfallecimiento cairota.
En Egipto se habían puesto muchas ilusiones en la edición 2008 de la Copa Mundial de Clubes porque el Al Ahly quedó en un tercer lugar muy prometedor en 2006. "Este año tenemos una gran responsabilidad, porque todo el mundo espera algo más que un podio", vaticinaba antes del comienzo del torneo Manuel José, sospechando tal vez que se estaba generando demasiado optimismo en torno a su combinado.
Pero al cabo de 45 minutos y dos goles de ventaja sobre el Pachuca, quién habría podido dudar de que, en efecto, el Al Ahly había venido más que dispuesto a refrendar su actuación de hace dos años. "Sabíamos lo que iba a hacer el Pachuca: privarnos de espacio. A nosotros nos hacía falta jugar a la contra, cosa que hicimos muy bien en la primera mitad. Los mexicanos no pudieron bloquearnos", reseñó el técnico luso en el epílogo.
Sólo que el Pachuca supo reaccionar a tiempo. ¿O no será que el Al Ahly se desmayó? El entrenador de los cairotas no quiso recurrir a excusas. Al contrario: "En el segundo periodo concedimos un gol a los dos minutos y de esa manera resucitamos al Pachuca. Nos despistamos en una jugada a balón parado, a pesar de que yo había pedido a mis muchachos que estuvieran atentos en esos lances. A continuación nos fue difícil reponernos, estábamos cansados".
Los mexicanos igualaron la contienda al filo de la media hora de la reanudación y, a partir de entonces, se hizo evidente que los egipcios no iban a poder resistir mucho tiempo los embates del rival. En la prórroga se vinieron abajo y sufrieron dos goles más. "No pudimos mostrar nuestra verdadera valía por culpa de la fatiga y la presión. Los cuatro goles llegaron a raíz de errores garrafales en defensa. Nos entró el pánico. Se hizo evidente que los jugadores no podían con la presión. La responsabilidad de este colapso es de todos, incluido yo", admitía el estratega abatido pero realista.
Los jugadores fueron los primeros sufridores del descalabro, conscientes de haberse salido del partido durante el segundo acto. "Es un resultado muy triste, estamos hechos polvo. El primer gol del Pachuca fue crucial. Les dio la moral que necesitaban para reponerse", explicaba Shady Mohamed, el capitán de los egipcios. "Como futbolista, hay que atenerse a todo tipo de resultados. Pero que un equipo tan curtido como el nuestro tenga una ventaja de 2-0 y luego se caiga de esta manera, duele", agregó Mohamed Aboutrika, el delantero estrella.
El Al Ahly es uno de los jerarcas de África, poseedor de un palmarés sin par en el continente. Ha sido 33 veces campeón de África, 35 veces campeón de Egipto y 6 veces vencedor de la prueba reina continental (1982, 1987, 2001, 2005, 2006 y 2008). Pero aunque se han clasificado tres veces para la Copa Mundial de Clubes, los Diablos Rojos aún no han logrado despuntar en el fútbol internacional. "Es cierto que hemos ganado una enormidad de títulos en África", apostillaba Manuel José, "pero en los encuentros internacionales perdemos con demasiada frecuencia. La inexperiencia de mis jugadores en este ámbito se ha puesto hoy claramente de manifiesto".
No obstante, el entrenador del Al Ahly es un hombre que sabe perder, y su decepción no le ha impedido elogiar las ganas y el talento de los mexicanos. "Han sido muy constantes a lo largo de todo el partido. Incluso los suplentes han sido tan eficaces como los titulares. Se merecieron la victoria". Todo un alarde de juego limpio por parte del técnico portugués.
