Frustración sí, pero disfrute también
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En la carrera de un deportista y, especialmente, en la de un futbolista, siempre que se presenta la ocasión de medirte a lo mejor de tu disciplina, uno se siente tremendamente realizado. Hoy en día, el Barcelona pertenece a esa clase de equipos con los que la mayoría de jugadores aspira a cruzarse.

Tras su triunfo en los cuartos de final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2011, todos los integrantes del Al Sadd qatarí coreaban armoniosamente el mismo discurso: el de lo mucho que les entusiasmaba y les hacía disfrutar la idea de enfrentarse a los campeones de Europa. Sobre el terreno de juego, la cosa no fue tan sencilla. Jugar contra el Barça, a menudo, implica sufrir su dominio, pues los esquemas tácticos no suelen resistir mucho tiempo ante la férrea voluntad del equipo español de controlarlo todo. Muchas veces, de hecho, da la impresión de que las botas de los jugadores blaugranas son un imán para el balón.

Convencidos de haberlo dado todo
No hubo sorpresa en el mano a mano entre Europa y Asia: victoria inapelable por 4-0 en la semifinal para la máquina barcelonista. De las numerosas estadísticas que pueden resumir el dominio del campeón de Europa, hay dos que sirven para delimitar su tremendo alcance. Por un lado, los asiáticos se vieron reducidos a una posesión de balón del 28%. Y peor aún: frente a los 19 disparos a puerta del cuadro catalán, solamente pudieron responder con 2 tiros que, sin embargo, no llegaron a inquietar a Víctor Valdés.

En ese sentido, Kader Keita puso el dedo en la llaga: “Contábamos con que el Barcelona nos impondría su ley, y con que tendríamos que correr detrás del balón. Pero lo más difícil de digerir ha sido el no ser capaces de crearles peligro. Meter un gol habría hecho que esta derrota nos supiera muy diferente”.

A su salida de los vestuarios, los jugadores del equipo de Doha se mostraban tranquilos, con voz pausada y con la sensación de haberlo dado todo. Era la actitud del que sabe perder, consciente simplemente de haberse topado contra el más fuerte.

Ese sentimiento de impotencia también se reflejaba en las palabras de Mamadou Niang, quien expresaba cómo el Al Sadd se vio asfixiado durante los 90 minutos. “El Barça monopolizó la posesión del balón durante más de dos tercios del encuentro. Cuando teníamos la suerte de recuperar el control, conseguían volver a arrebatárnoslo enseguida”, detalló Mamad a FIFA.com. El ex jugador del Olympique de Marsella prosiguió con su análisis: “Prácticamente no cometen ningún error técnico. Después de recibir el primer gol, comprendimos que nuestra misión iba a ser casi imposible”.

Con todo, según Niang, el haber tenido que plegarse ante el aluvión ofensivo de Leo Messi y sus compañeros no supuso ningún calvario: “No sufrimos en sentido literal, y no dejó de ser un buen momento. Sobre todo, no debemos avergonzarnos de esta derrota”.

Disfrute y orgullo
Su entrenador, Jorge Fossati, hizo hincapié en esa misma idea, recalcando la importancia de quedarse solamente con lo positivo. “Sobre todo, me quedo con el sentimiento de orgullo por haber llegado a las semifinales de la Copa Mundial de Clubes contra el Barcelona. Mis jugadores lo han dado todo y nuestra defensa estuvo en general bien plantada, aunque hay errores que contra el Barça no puedes tener, y gran parte de sus goles vinieron por errores nuestros”, observó, sin querer cebarse con sus jugadores.

El técnico uruguayo que ha logrado la hazaña de instalar al Al Sadd en la cima del fútbol asiático ya piensa también en el futuro, tomando como base la experiencia adquirida. “Estoy seguro de que mis jóvenes jugadores qataríes sabrán sacar el máximo partido a lo que acaban de vivir”.

Sus pupilos tenían bien asimiladas sus consignas, pero luego había que conseguir llevarlas a la práctica… “El Barcelona te obliga a jugar a su antojo. El entrenador nos repetía una y otra vez que no nos echásemos atrás, pero no fuimos capaces de hacerlo”, constató con resignación Niang, que durante gran parte del partido fue un islote solitario entre la defensa azulgrana.

De aquí al domingo, y antes de disputar la final de consolación contra el Kashiwa Reysol, la palabra clave será disfrutar del ambiente de la nación nipona. El delantero senegalés ya lo saboreó en su momento con los Leones de la Teranga, y no se ha cansado de sus bondades: “Sigo estando igual de prendado por la hospitalidad, el fervor, la amabilidad y el respeto que muestran los japoneses”, aseguró.