Un regreso especial para Fabio Santos
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Si un futbolista está acostumbrado a jugar en casa, cerca de su familia y feliz en una ciudad como São Paulo, en un club que acaba de ganar la Copa Mundial de Clubes de la FIFA y cuyos colores ha defendido desde niño, lo normal sería que, con 21 años, dicho jugador no viese con buenos ojos un cambio tan drástico como marcharse a Japón.

Sin embargo, Fábio Santos no solo aceptó una propuesta así en 2006, sino que lo hizo encantado. “Era muy joven, pero fue increíble”, declaró a FIFA.com el hoy lateral del Corinthians, que rememoró con nosotros aquel cambio de aire en sus tiempos de revelación del São Paulo. “Siempre había jugado en mi ciudad. Vivir con mis padres lo hacía todo más fácil, así que tener que afrontar aquel cambio tan radical, asumir otras responsabilidades y vivir solo, en un fútbol diferente, fue una experiencia increíble”, explica.

Fábio jugó como cedido en el Kashima Antlers durante una temporada que le sirvió para foguearse y vivir muchas experiencias. “Fui titular desde el principio y todo resultó muy positivo. Me hubiera gustado quedarme más tiempo, pero mi contrato no me dejaba otra opción que regresar”, afirma. “No me importaría en absoluto volver a jugar en Japón algún día”, continúa.

Durante aquella etapa, la por entonces joven promesa brasileña jugó en dos posiciones: la de lateral izquierdo que ocupa habitualmente y como enlace en el mediocampo, sustituyendo a veces al centrocampista Fernando, ex del Vitória de Salvador de Bahía y jugador con mucha llegada. No obstante, si Fábio acaba regresando a la J-League la afición japonesa verá a un futbolista muy distinto.

Un concepto diferente
En el fútbol brasileño, donde Fábio Santos se formó, los referentes en el puesto de lateral eran principalmente futbolistas de vocación bastante ofensiva, que cuando se iban a Europa acababan jugando más en el mediocampo o incluso de extremos, como en el caso de Serginho en el Milan, de Zé Roberto en Alemania, de Júnior en el Parma o de Athirson, por citar algunos ejemplos.

“Aquellos eran los jugadores en los que nos fijábamos. Serginho estaba en su mejor momento cuando yo jugaba en la cantera del São Paulo. Aquel tipo de futbolista se valoraba mucho en Brasil y todos querían que el lateral se prodigase en ataque y marcase goles. Nadie te criticaba si defendías mal. Sin embargo, la realidad es otra actualmente”, asegura. “Todo ocurrió muy rápido para mí. A los 17 años ya estaba jugando la Libertadores y pensaba más en irme arriba que en defender. Son cosas de chavales. Entonces no tenía el espíritu de equipo que tengo ahora”, añade.

Fábio Santos, que suma hoy 27 primaveras, se refiere al entrenador Paulo Autuori, con el que trabajó en diferentes etapas, como una influencia decisiva en su carrera. El técnico brasileño resultó clave para que el lateral cambiase poco a poco. “Aprendí mucho y fui madurando. Paulo me ayudó en ese proceso. Él siempre defendió el 4-4-2 y la seguridad que la línea de cuatro proporciona a los que juegan por delante. En el São Paulo no consiguió consolidar ese dibujo, probablemente porque el equipo no estaba acostumbrado. De todas formas, en mi opinión se trata el mejor sistema. Juegas con un mediocentro defensivo que ayuda a los cuatro de atrás y al rival le resulta muy difícil entrar”, explica.

La mejor decisión
Este lateral más consistente fue el que llegó al Corinthians en 2011, inicialmente para ser suplente de Roberto Carlos. “Una de las razones que me llevaron a decidirme por este destino fue precisamente su presencia en el equipo, tanto por la oportunidad de compartir vestuario con un jugador de su categoría como por la seguridad de que tendría oportunidades a lo largo de la temporada cuando hubiese rotaciones”, recuerda.

Lo que Fábio no esperaba era que la oportunidad le llegase tan rápido y en un momento tan crítico. Su segundo partido con el equipo fue nada menos que el de la famosa derrota a manos del Deportes Tolima colombiano en la fase previa de la Copa Libertadores. Aquel inesperado revés acabó desembocando en la salida de Roberto Carlos y marcó el fin del ciclo de Ronaldo en el club. “Pensé que nunca más iba a jugar, pero aquel momento acabó resultando clave para mí. La marcha de Roberto Carlos me dio continuidad en el once y aquella decisión se convirtió en la mejor que he tomado en mi carrera”, asegura.

Con el Corinthians, Fábio Santos ganó la liga brasileña, se tomó la revancha en la Libertadores proclamándose campeón continental y se estrenó con la selección absoluta (anteriormente había formado parte del combinado brasileño que logró la tercera plaza en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Holanda 2005). Este miércoles, el zurdo lateral forma parte del plantel que enfrenta a Colombia en Nueva Jersey.

La conquista de la Libertadores permitirá a Fábio Santos volver por fin a Japón dentro de muy poco, a principios de diciembre, para ser exactos. Esta vez, el internacional brasileño, más maduro y curtido ya en mil batallas, no busca solo adquirir experiencia, sino que quiere regresar a casa con el título con el que sueñan todos aficionados del Corinthians.