Williams, protagonista en la despedida del Auckland
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Tamati Williams sudó la camiseta en Yokohama. El arquero del Auckland City contuvo una y otra vez las acometidas de los implacables delanteros del Sanfrecce Hiroshima, el campeón de Japón. El guardameta despejó centros y disparos a quemarropa y echó por tierra todas las tentativas del amplio arsenal ofensivo del conjunto local.

El buen hacer de Williams mantuvo en todo momento en el partido al club oceánico, cuyos integrantes son semiprofesionales. Y todo ante un rival a priori muy superior. "Para mí es un momento agridulce", declaró el espigado y atlético Williams, de 28 años de edad. "Estoy contento con mi juego", explicó antes de añadir entre dientes: "Excepto por el gol".

Fue el único tanto del choque y se produjo apenas unos segundos después de que Williams frustrara magistralmente dos intentonas consecutivas de Koji Morisaki y Yojiro Takahagit. El portero brilló en la fría noche de Yokohama, y a lo largo del encuentro sumó más de una decena de providenciales intervenciones. Andrew Milne, su compañero del Auckland, describió la perfección la diana de Toshihiro Aoyama: "Un disparo prodigioso, imparable". El balón voló por encima de la cabeza del arquero y entró por la escuadra. El tiro pilló al guardameta algo alejado de su línea, ese fue su único error.

La verdad es que Tamati nos mantuvo en el partido
Ramón Tribulietx

"Estuvo fantástico", aseveró Ramón Tribulietx. El técnico español generó cierta controversia al dejar en el banquillo a Jacob Spoonley, brillante en la edición anterior, y alinear en su lugar a Williams, quien se incorporó a las filas del Auckland la temporada pasada. "Nos salvó en varias ocasiones".

Otro que tampoco reparó en elogios fue el capitán del conjunto neozelandés, Ivan Vicelich, de 36 años de edad y poseedor de una dilatada experiencia en la Eredivisie holandesa. "Realizó algunas intervenciones espectaculares y eso es lo que hace falta cuando eres un tapado, jugadores que estén a la altura y ofrezcan un gran rendimiento", afirmó el tercer futbolista con más internacionalidades de Nueva Zelanda, toda una autoridad en la materia puesto que formó parte de la selección Kiwi que salió invicta de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 ™. "La verdad es que Tamati nos mantuvo en el partido".

La valerosa actuación del guardameta ante la artillería pesada del Sanfrecce no pasó desapercibida ni para la afición ni para la prensa. Los fotógrafos se centraron en él y automáticamente se convirtió en la estrella del modesto equipo neozelandés.

Modelo, futbolista ¿y veterinario?
Sin embargo, los flashes del jueves en absoluto fueron los primeros de la carrera de Williams. A los 20 años era modelo profesional, una ocupación que le permitió viajar por todo el mundo. "Viví en Milán, París y Nueva York. Viajé por todo el mundo trabajando como modelo. Me encantaba", rememoró. "Pero eso hizo que tuviera que dejar el fútbol aparcado durante un tiempo, y fue muy duro".

Pero ahora, Williams ha regresado de lleno al deporte que tanto ama. "Volví hace poco y cada vez me voy centrando más en él", aseguró el arquero. "Así que ahora es mi carrera como modelo la que está aparcada. Formo parte del proyecto del Auckland City y estoy contentísimo".

El cancerbero admitió que estaría dispuesto a estudiar ofertas profesionales del extranjero, y quizás dejar de nuevo las soleadas costas de Auckland, aunque esta vez por el fútbol no como modelo. "Sería fantástico si me sucediera algo así, pero lo que realmente quiero es ser veterinario", admitió. "Estoy estudiando biología, así que espero que sea una realidad. Supongo que se podría decir que tengo varios proyectos en marcha en este momento", apuntó con una sonrisa en los labios y la actitud de una persona con muchas opciones sobre la mesa.

Con todo, Williams y los suyos tendrán que centrar sus esfuerzos en la presente campaña del campeonato nacional. Si estos veteranos de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA quieren regresar al certamen, que el año que viene se disputará en Marruecos, tendrán que proclamarse campeones de la liga neozelandesa, compuesta en su totalidad por no profesionales.

“Aquí jugamos en un estadio que albergó una final de la Copa Mundial, contra el campeón de Japón y frente a 25.000 aficionados", explicó Williams en alusión al luminoso estadio de Yokohama. "Dentro de unos días nos enfrentaremos al Manawatu en su campo lleno de baches. No quiero parecer respetuoso con el Manawatu, pero es un rival flojo y ciertamente supone un gran contraste".

El espigado portero fue el último en abandonar el terreno de juego y acceder a la zona mixta al término del primer y último partido del Auckland en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2012. Tras un apretón de manos y una sonrisa, se dirigió al vestuario dejando atrás a los cámaras, que ya se apresuraban a guardar su equipo, y a los periodistas japoneses, que redactaban entusiasmados sus crónicas sobre el triunfo de la formación de Hiroshima.