Todos para uno al modo del Corinthians
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“Uno para todos, todos para uno”, el lema que hizo famoso la obra Los tres mosqueteros, de Alexandre Dumas, se ha asociado ya en numerosas ocasiones al Corinthians, que tiene como mascota la figura del espadachín desde hace décadas. Sin embargo, pensando en 2012 y en el equipo que acude a disputar la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, puede que no haya ninguna frase más apropiada para explicar el éxito que ha conocido el equipo en los dos últimos años.

A muchos entrenadores les encantaría tener un plantel que siga al pie de la letra esa máxima, que incluso puede parecer banalizada de tanto repetirse, pero que se manifiesta de un modo decisivo en el trabajo de Tite. Es un privilegio del que el técnico puede enorgullecerse en la relación con sus jugadores, que buscan dar al club su segundo título mundial, tras adjudicarse la liga brasileña y la Copa Libertadores de forma consecutiva.

“Lo fantástico de nuestro grupo es que no nos acomodamos con nada, y es lógico que Tite tenga un 90% de mérito en eso. Sabe tratar con los jugadores. Siempre salimos con ambición”, afirma el lateral Fábio Santos. 

Una eliminación que sirvió de revulsivo
En las múltiples entrevistas que FIFA.com ha hecho durante el año a los integrantes del plantel del Corinthians, la unión en torno al entrenador es una constante, que repiten futbolistas de diversas personalidades y que ocupan posiciones distintas, desde el guardameta Cássio hasta Emerson, elegido mejor jugador de la Copa Libertadores. “Creo que la entrega de todos los jugadores es lo que nos permite marcar diferencias. Estamos totalmente concentrados, y eso es mérito de nuestro entrenador”, señala el atacante, antes de poner de relieve un aspecto fundamental en la evolución del equipo.

En febrero de 2011, con dos estrellas como Ronaldo y Roberto Carlos aún en activo, el Corinthians cayó eliminado por el Deportes Tolima en la fase preliminar. Fue una derrota que tuvo bastante impacto. “Gran parte de este plantel estaba en la Libertadores del año pasado, y sufrió con aquella eliminación precoz”, analiza Emerson. La presión fue fuerte, pero el entrenador acabó siendo ratificado en el cargo, y a partir de entonces las cosas cambiaron sustancialmente. 

Así lo asegura también Cássio, que no fichó por el club hasta la temporada de 2012, procedente de Países Bajos. El arquero destaca la cohesión del equipo, que se traduce directamente en el juego entre las cuatro líneas, y a la que también ayuda la continuidad de la base. “Cuando llegué, me quedé muy sorprendido”, admite. “Vi en los entrenamientos a un equipo que lucha por el balón, defendiéndose arriba, y en el que todos bajan. Para que eso suceda, hace falta creer en el entrenador”. 

Ante los elogios del público y, lo que es más importante, de sus propios pupilos, el técnico corresponde, como es natural, destacando el compromiso de los jugadores, que afrontan una intensa competencia interna por entrar en el once titular, y aceptan algunos sacrificios inherentes a la formación de un conjunto campeón. “Es una virtud específica del equipo”, dice el entrenador. “Si se tiene un equipo extremadamente vanidoso, es el primer paso para el fracaso. Pero no quiero decir que el jugador no vaya a sobresalir. Han comprendido que la participación solidaria hará que el equipo gane y revalorizará a las individualidades”.

Un paso más
Después de lo vivido en la despedida rumbo a Japón, cuando una multitud de seguidores del Corinthians se dieron cita en el Aeropuerto Internacional de Guarulhos, en un ambiente increíble, resulta imposible disociar al equipo de ellos. En su feudo del Pacaembu, el Corinthians ganó cinco de seis partidos en la Copa Libertadores, con 16 goles a favor y tan solo uno en contra. “Esta afición ha tenido una participación decisiva en nuestra gran campaña de la Libertadores”, reconoce Emerson. “Nos lleva en volandas”.

Ahora, en Toyota y Yokohama, en principio el equipo se iba a ver obligado a prescindir de ese fervoroso apoyo. Pero, por supuesto, su fiel hinchada no permitirá que eso suceda: se solicitaron muchísimos visados en Brasil para viajar a Japón. En Nagoya, los jugadores fueron recibidos ya por cientos de seguidores en las puertas del hotel. Y, para los partidos, el club prevé que haya miles en las gradas. Miles, y todos para un equipo.