La metamorfosis de David Luiz
© Getty Images

La capacidad del defensa David Luiz de contribuir al ataque del Chelsea siempre ha sido una de las características diferenciales del jugador, aunque no siempre ha sido tan bien entendida. En la victoria sobre el Monterrey en semifinales de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2012, esa virtud causó un impacto evidente en la elaboración de las jugadas ofensivas del campeón europeo.

Ahora bien, conviene hacer una puntualización: de hecho, el David Luiz que el público presente vio en el estadio de Yokohama no era un defensa, sino un volante, por una iniciativa curiosa del técnico Rafa Benítez que puede repetirse en la final del domingo contra el Corinthians. "Desde que llegó, me ha estado diciendo que, si se diera el caso, podría optar también por ponerme en esa demarcación", revela el brasileño a FIFA.com. "En la sesión previa al encuentro, habló conmigo y ahí fue cuando planeamos llevar a cabo esa idea en el partido. Y he salido contento; primero, por el resultado, y luego por la clasificación, por tener la oportunidad de disputar una final, y también por mi actuación".

Estaba en el guión
La actuación de David fue recibida con sorpresa y aclamación por la prensa inglesa. Nada más justo, teniendo en cuenta el desparpajo con el que este oriundo de Sao Paulo se desenvolvió en el campo, agilizando la salida de la pelota de los Blues ya sea con sus arrancadas o con sus pases relámpago a compañeros libres de marca.

"Fue Rafa quien ideó esa variante para este partido. Prefirió jugar conmigo más adelantado, y estoy satisfecho de lo que pude hacer por el equipo y también del rendimiento colectivo", evalúa nuestro interlocutor. "Hemos estado entrenando todos los días para que yo pudiese ejercitarme y adquirir otros conocimientos que me permitan ser más útil. Son cosas practicadas. El técnico tiene la perspicacia suficiente para saber cuándo un jugador puede realizar una labor positiva en una determinada ubicación".

Puede que haya sido la primera vez que el zaguero brasileño desempeñaba tal función en el Chelsea, pero no ha sido su estreno como mediocampista, oficio que ya ejerció en el Benfica, como muy bien sabía su nuevo entrenador. Hay que aclarar que Benítez no eligió ese planteamiento que implicaba relegar a Frank Lampard y Ramires al banquillo pensando sólo en su dispositivo atacante. "Allí [en el Benfica] jugó de central, de lateral izquierdo, de lateral derecho, de centrocampista… en muchas posiciones. Yo sabía que el Monterrey era rápido y peligroso por la medular, de manera que decidí colocar ahí a alguien capaz de pararlos", explica el técnico español.

Aparte de su inconfundible melena, lo que más llama la atención cuando se observa de cerca a David Luiz es su velocidad, con y sin la pelota en los pies. "Es muy hábil en el robo de balón y también en el pase a los compañeros. Necesitábamos esas cualidades ahí, y David sabe hacer todo eso muy bien: es un buen pasador y además le pone muchas ganas. Estuvo estupendo", analiza Benítez.

Otro punto a favor del brasileño fueron sus constantes interacciones con el nigeriano John Obi Mikel, su socio en la contención en el mediocampo. "Nunca habíamos jugado juntos en el centro, de modo que sabíamos que la comunicación sería un factor muy importante. No paramos de hablar en todo el partido para ajustar nuestras posiciones".

Si es una final, es especial
La dupla cumplió bien su cometido y, con la sólida cobertura de Gary Cahill y Branislav Ivanovic en la zaga -recordemos que John Terry fue descartado por lesión- David pudo, sí, llegar bien al campo contrario y ayudar al Chelsea a reservar el billete para la final del domingo. En ese próximo encuentro, se medirá nada menos que contra su club predilecto durante la infancia. Aquel chaval que animaba al Corinthians, pasó luego por el Vitória de Salvador de Bahía y por el Benfica lisboeta antes de recalar en Londres. Ha madurado y asegura poseer el distanciamiento necesario para encarar este duelo sin sentimentalismos: "Es una final y eso siempre es especial para mí, independientemente de contra quién sea".

Al mismo tiempo, dado que la próxima Copa Mundial se celebrará en su patria, David Luiz es una valiosa fuente de información para sus compañeros. "Todo el mundo procura ayudar. Y cuando alguien sabe algo, tiene libertad para comentarlo dentro del grupo. Así que esta semana me han hecho muchas preguntas, sobre todo en referencia a cómo nos estamos tomando el Mundial en Sudamérica y principalmente en Brasil. Yo les advertí bien claro que disputar el Mundial era uno de mis sueños y que lo daría todo para ganarlo", nos cuenta.

Y le da igual si juega de defensa o de centrocampista, si el estadio está en Yokohama o en Sao Paulo. A David Luiz sólo le interesa saltar al campo y levantar la Copa. "Lanzarme al ataque no es mi principal función. Lo que yo intento es siempre ayudar al equipo, con independencia de en qué posición juegue. Me gusta jugar en el Chelsea, me agrada estar jugando tanto. Y espero que conquistemos este título", concluye.