La Seleção golpea de nuevo
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Empezó con una ceremonia que resumió el carácter único y contagioso de la cultura africana. Incluyó genialidades mágicas, goles antológicos y sorpresas de gran trascendencia. Vio asimismo cómo se establecían y se agotaban rachas que suponían un récord mundial. Y concluyó con una fascinante y emocionante final, en la que Brasil remontó un 2-0 adverso para doblegar a Estados Unidos.

Sudáfrica 2009 podría parecer a priori un simple aperitivo para la Copa Mundial de la FIFA del año que viene, pero el sabrosísimo menú servido garantizó plenamente que seguiremos saboreando su delicioso regusto hasta la cita de 2010.

Al final, Brasil fue un digno ganador de su tercer trofeo (récord en solitario). La Canarinha se paseó por el Grupo B con tres victorias seguidas y 10 goles a favor, antes de que un solitario tanto de falta de Dani Alves tumbara a Sudáfrica a última hora en semifinales.

Fue en el choque decisivo, no obstante, donde la Seleção se llevó sus elogios más grandiosos, tras combinar talento y garra para salir triunfadora. Cuando, a la media hora, el equipo iba perdiendo por 2-0, los presagios se antojaban de lo más sombríos. Con Dunga como seleccionador, Brasil ya se había enfrentado anteriormente a una desventaja de dos goles en cuatro ocasiones, y acabó perdiendo en todas ellas.

Sin embargo, la charla de equipo al descanso por parte del técnico de 45 años surtió efecto claramente. A los pocos segundos, Luís Fabiano ya había reducido a la mitad la ventaja estadounidense con un tanto de bella factura. El propio O Fabuloso restableció la igualada en el minuto 74, antes de que Lúcio se erigiera en el insospechado héroe a seis minutos del final, para convertir a Dunga en el único hombre que ha ganado la Copa FIFA Confederaciones como jugador y como entrenador.

"Como toda final, ha sido muy complicado. Pero incluso cuando íbamos perdiendo 2-0, todavía creía que ganaríamos", afirmó Dunga. "Hemos mostrado una gran determinación. Para remontar una desventaja así se necesita un equipo de hombres. Estoy orgulloso de mis jugadores".

Lúcio y Luís Fabiano, respectivos ganadores del Índice Castrol y de la Bota de Oro adidas, tuvieron una importante contribución a la conquista de Brasil; al igual que Maicon, Robinho y Kaká, quien fue elegido Jugador Budweiser del Partido en la final y se adjudicó el Balón de Oro adidas.

El sueño americano

Para Estados Unidos fue un trago amargo, pero sus jugadores pueden estar más que satisfechos de un campeonato en el que estuvieron a punto de culminar la madre de todas las resurrecciones. Antes de su llegada, pocos concedían opciones a los norteamericanos de acceder a semifinales. Y al encarar su último encuentro del Grupo B, en principio nadie daba un dólar por ellos, tras haber perdido por 3-1 ante Italia y 3-0 ante Brasil, y haber dado muestras aparentes de desorganización y escasa intuición.

Sin embargo, el combinado de Bob Bradley desconcertó a sus críticos de forma contundente, al arrollar por 3-0 a una selección de Egipto en gran forma para plantarse en las semifinales, antes de infligir a España su primera derrota tras 35 encuentros invictos. Después, Clint Dempsey y Landon Donovan, ambos sobresalientes durante el certamen, dieron a Estados Unidos una renta de dos goles contra Brasil, antes de la citada remontada.

"La sensación que impera es de una gran decepción, pero también de un orgullo enorme", observó Bradley. "La experiencia en Sudáfrica ha sido muy especial para nuestros jugadores. Es algo que recordaremos y utilizaremos como motivación para volver aquí el año que viene con motivo del Mundial".

Aunque el bronce, sellado con un 3-2 a Sudáfrica, era menos de lo que esperaba España, los campeones de Europa sí que tuvieron sus buenos momentos. Xavi, David Villa y Fernando Torres les ayudaron a brillar con luz propia en la primera fase, con tres triunfos que elevaron sus rachas a 15 victorias consecutivas, un récord absoluto en el fútbol internacional; y a 35 partidos sin conocer la derrota, empatando con la serie no superada que registró Brasil entre 1993 y 1996.

El único motivo de consuelo para Italia tuvo lugar en su primer compromiso, un 3-1 ante Estados Unidos con remontada incluida y dos golazos del suplente Giuseppe Rossi. A partir de ahí todo fue de mal en peor para la escuadra de Marcello Lippi, que cayó por 1-0 ante Egipto y por 3-0 ante Brasil. El citado 1-0 era la primera derrota que sufrían los Azzurri contra un rival africano; y los Faraones también causaron sensación en su derrota por 4-3 ante Brasil, en la que brillaron especialmente Mohamed Aboutrika y Mohamed Zidan.

Nueva Zelanda fue otra selección que salió reforzada pese a la eliminación, al empatar 0-0 con Irak para sumar su primer punto en una competición masculina absoluta de la FIFA, al 12º intento. Antes, los campeones asiáticos habían reunido méritos al forzar el empate contra Sudáfrica y perder solamente por 1-0 ante la selección española.

Sudáfrica también tuvo importantes motivos para la celebración. El país se mostró concluyentemente capaz de organizar una gran competición, y la propia selección nacional se mostró capaz de codearse con los peces gordos. De hecho, con Teko Modise, Steven Pienaar y Bernard Parker como líderes, los Bafana Bafana llegaron a semifinales, donde pusieron seriamente a prueba al futuro campeón, antes de caer por 3-2 ante España en la prórroga del encuentro por el tercer puesto.

Solamente puede haber un campeón, pero la Copa FIFA Confederaciones de este año ha tenido múltiples triunfadores. Entre ellos, sin lugar a dudas, estuvieron Sudáfrica y los aficionados a quienes convidó a un maravilloso espectáculo.