Brasil triunfó y entusiasmó
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Cuando al mediodía del 19 de octubre de 2008 el capitán de la Seleção, Vinicius, levantó en sus brazos el trofeo, los auriverdes habían cumplido su misión: proclamarse campeones de la Copa Mundial de Futsal de la FIFA por cuarta vez en la historia.  

La selección que entrena Paulo de Oliveira ha realizado un certamen impresionante en su propio país. La constelación de estrellas de la canarinha dominó a sus adversarios de principio a fin. En las dos primeras liguillas de grupos, los locales ganaron los siete partidos y terminaron con un balance de 58 goles a favor y 4 en contra. En la semifinal contra Rusia, Falcão y compañía controlaron asimismo los acontecimientos y en ningún momento del encuentro dejaron que surgieran dudas sobre cuál de los dos conjuntos se clasificaría para la última batalla.

Sólo allí, en la final contra el eterno rival y defensor del título, España, los de casa tuvieron que sufrir y no pudieron ganar en el tiempo reglamentario ni en la prórroga, pero lograron imponerse en la tanda de penales definitiva ante los miles de entusiastas que acudieron al estadio Maracanãzinho de Río de Janeiro.

Condecoraciones para Brasil, respeto para España
La potencia real del nuevo campeón del mundo se vio reflejada también en los datos estadísticos y en las distinciones individuales. Los tres mejores jugadores de la competición, Falcão, Schumacher y Tiago, son brasileños. El primero de ellos y su compañero de equipo Lenísio fueron honrados además con la Bota de Plata y la Bota de Bronce adidas respectivamente al quedar como segundo y tercer máximos anotadores de la prueba reina. Por si fuera poco, el cancerbero anfitrión, Tiago, fue designado mejor guardameta.

El subcampeón del mundo, España, mereció un gran respeto, porque el equipo de Venancio López fue el único capaz de plantar cara a los auriverdes. Tras conquistar dos títulos mundiales consecutivos, la selección española, con jugadores de la talla de los veteranos Javi Rodríguez, Kike y Marcelo, ocupó la segunda plaza al sucumbir por 4-3 en los lanzamientos desde el punto penal en la final. El combinado de juego más limpio del certamen no se irá a casa con las manos vacías, porque recibió la recompensa a su deportividad, el Premio Fair Play de la FIFA.

Progresos en Irán y Rusia
Las selecciones de Irán y de Rusia fueron las dos sorpresas más positivas de esta edición de la Copa Mundial. El campeón de Asia perdió el tren a la semifinal por un solo gol, y tuvo que ceder el paso a la escuadra italiana. Su capitán, Vahid Shamsaee, fue el hombre más sobresaliente de los asiáticos y, a juicio del Grupo de Estudios Técnicos de la FIFA, uno de los diez mejores jugadores del torneo. También su compañero de equipo, el arquero Mostafa Nazari, llamó la atención y fue nombrado segundo mejor portero de la competición.

Rusia ha hecho grandes avances bajo la batuta del entrenador Oleg Ivanov y se ha convertido en un equipo de primera categoría. Los rusos hincaron la rodilla en la semifinal contra Brasil y perdieron el partido por el tercer puesto contra Italia. Pero el conjunto donde milita el máximo goleador del campeonato, Pula, y el hábil Vladislav Shayakhmetov ha demostrado que pertenece a la elite mundial. Se pueden esperar grandes cosas de esta joven selección en la próxima cita mundialista que se celebrará dentro de cuatro años.

Viejas y nuevas estrellas en la cúpula del fútbol sala
Italia, subcampeón de 2004 y del Campeonato Europeo de 2007, se metió una vez más entre los cuatro primeros. Sólo en la semifinal cayó la Nazionale Azzurra en el último segundo de la prórroga contra su bestia negra, España. El guardameta de 37 años Alexandre Feller, el capitán Grana y Adriano Foglia fueron sus protagonistas más destacados.

Por otro lado, también se vieron despuntar nuevos astros en el firmamento del fútbol sala. Ucrania, por ejemplo, sobrevivió en un grupo en el que también estaban encuadrados Argentina, Egipto, subcampeón de África, y Guatemala, campeón de la CONCACAF. Y aunque los centroamericanos no pudieron clasificarse para la segunda ronda, los pupilos de Carlos Estrada dejaron clara constancia de su enorme progreso.

Decepciones y buenas maneras
Portugal y Argentina no guardarán recuerdos demasiado gratos de esta Copa Mundial. Los lusos no superaron los escollos de la primera fase de grupos y no pudieron revalidar sus anteriores éxitos en los campeonatos del mundo y de Europa. Tampoco la Albiceleste estará muy satisfecha con su ausencia en semifinales. Se esperaba más del equipo sudamericano tras la cuarta plaza que consiguieron en China Taipei 2004.

Otros países asistentes a esta fase final apuntaron buenas maneras. La República Checa, Libia, Tailandia y Cuba tuvieron sus momentos de brillo, pero les queda trabajo por hacer para poder competir con los mejores elencos del mundo.

Participantes:
Argentina, Brasil, RP de China, Cuba, Egipto, España, Estados Unidos, Guatemala, Irán, Islas Salomón, Italia, Japón, Libia, Paraguay, Portugal, República Checa, Rusia, Tailandia, Ucrania, Uruguay.

Clasificación final:
1. Brasil
2. España
3. Italia
4. Rusia

Premio Fair Play:
España

Estadios y sedes:
Nilson Nelson (Brasilia), Maracanãzinho (Río de Janeiro)

Total de goles:
387 (una media de 6,91 goles por partido)

Máximos goleadores:
16 goles: Pula (RUS)
15 goles: Falcão (BRA)
11 goles: Lenísio (BRA)

Asistencia total:
292.161 espectadores

Asistencia media:
5.217 espectadores