Amsterdam 1928

Si hubo alguna duda en cuanto a la supremacía charrúa en los Juegos Olímpicos de 1924, ésta se disipó cuatro años más tarde, cuando los sudamericanos se ciñeron la corona por segunda vez consecutiva. En el plantel uruguayo figuraban ocho titulares del conjunto de 1924, entre ellos Andrade, José Nasazzi y Héctor Scarone.

En este olímpico, se disputaron varios partidos memorables, particularmente los jugados por la escuadra italiana. Derrotaron a Francia por 4 a 3 en un choque altamente emocionante y combatido, vapulearon a España por 7 a 1 en la repetición de los cuartos de final que fue necesaria tras un primer partido con paridad a uno. Italia fue detenida por los futuros campeones en la semifinal, perdiendo por 3 a 2. Pedro Cea, Antonio Campolo y Scarone fueron los goleadores uruguayos.

Uno de los otros equipos sudamericanos en el torneo -Argentina- borró del terreno de juego a un inexpresivo EEUU por 11 a 2, con tres tantos de Roberto Cherro y cuatro de Domingo Tarasconi como fundamento de la alta victoria. Luego eliminó a Bélgica en los cuartos de final y venció a Egipto por 6 a 0 en las semifinales. Tarasconi obtuvo la corona de máximo goleador con once tantos.

Aunque no en forma tan espectacular como sus vecinos, también Uruguay se quitó de por delante a Holanda (2 a 0), Alemania (4 a 1) e Italia (3 a 2) en las semifinales.

En la primera final puramente sudamericana de la historia olímpica, Uruguay y Argentina empataron a uno. Tres días más tarde, en el partido de repetición dirigido por un holandés (¿recuerdan 1924?), Uruguay -que utilizó cinco jugadores frescos- se impuso finalmente gracias a un gol de contragolpe de Scarone. Roberto Figueroa anotó el primer tanto uruguayo, mientras que Luis Monti, quien fuera luego titular de la selección argentina en el Campeonato Mundial 1930 antes de integrar la selección nacional italiana en 1934, igualó la contienda, que fue liquidada definitivamente por Scarone.

Dos años más tarde, los mismos dos conjuntos se enfrentarían nuevamente en otra final de una competición internacional -el primer Campeonato del Mundo- en Montevideo, ganando de nuevo el dueño de casa que establecía así una increíble tripleta de prestigiosos títulos mundiales en un lapso de seis años.

Italia se llevó la medalla de bronce tras desbaratar a Egipto por 11 a 3 en un partido con una rareza futbolística insólita: una tripleta de tripletas anotadas por Angelo Schiavio, Elvio Banchero y Mario Magnozzi.