Argentina, reina indiscutible
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Argentina llegó a Grecia con la vitola de claro favorito, condición que no había refrendado en la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002 ni en la última Copa América, en donde cayó a manos de Brasil en la final. Sin embargo, esta vez a los Albicelestes no les tembló el pulso y conquistaron su primera medalla de oro en un Torneo Olímpico de Fútbol masculino, después de haber fracasado en dos finales, las de 1928 y 1996.

La edición de 2004 ha estado marcada por una asombrosa continuidad en los resultados de las categorías inferiores por continente. Sudamérica confirmó su dominio tras los éxitos de sus combinados sub-17 y sub-20 el año pasado, situando a sus dos representantes en la final. África, campeona en las dos anteriores ediciones, marcó el paso de forma singular, con un único clasificado para cuartos de final, al igual que Europa. Y a la inversa, Asia, Oceanía y la Concacaf van subiendo peldaños poco a poco. La gran revelación fue Irak, que se aupó a las semifinales, a pesar de sus condiciones de preparación, conocidas por todos. El torneo destacó por haber estado volcado en el ataque, con una media de casi 3.2 goles por partido (3.16). En resumen, un hermoso espectáculo.

Un vencedor inédito
A Argentina le faltaba un gran título: el Torneo Olímpico de Fútbol. Ahora ya ha llenado ese hueco en sus vitrinas. ¡Y de qué manera! Con su constelación de estrellas, la selección entrenada por Marcelo Bielsa lo barrió todo a su paso. Con 17 goles en seis partidos, sin recibir ninguno, los Albicelestes no dieron ninguna opción a sus adversarios. Son los primeros en conseguir terminar un Torneo Olímpico de Fútbol sin recibir un solo gol. A ello se suma el título de máximo goleador para Carlos Tévez, autor de ocho dianas, un total que no se alcanzaba desde 1988, cuando lo hizo Bebeto. Y para acabar de saciar su apetito, los sudamericanos se llevaron también el Trofeo Fair Play. ¿Quién da más?

Los argentinos pusieron las cartas sobre la mesa desde el primer partido: serbios y montenegrinos se acordarán durante mucho tiempo de la impresionante goleada, un 6-0, que se vio sobre el terreno de juego en Patras. La próxima víctima sería Túnez, con un 2-0. El último duelo de la liguilla, ante Australia, fue algo más complicado. Sin embargo, en otra buena actuación, los hombres de Bielsa se impusieron 1-0. Después de eso Argentina necesitaba tomarse un respiro. Y lo consiguió con un nuevo golpe de autoridad, como pueden dar fe los costarricenses, que recibieron cuatro goles en cuartos de final. Pero la victoria más impresionante se produciría en semifinales, frente a Italia: un inapelable 3-0 ante una selección transalpina de gran calidad. Por último, en una final cien por cien sudamericana, frente a Paraguay, los argentinos optaron por la ley del mínimo esfuerzo. En este colectivo sin fisuras sobresalen el delantero Tévez y el centrocampista ofensivo Andrés D'Alessandro, que desplegó una actividad impresionante, además de Javier Mascherano como organizador defensivo y la pareja Gabriel Heinze-Roberto Ayala en la última línea. Para situar el nivel de la selección albiceleste, un hecho habla por sí solo: Javier Saviola pasó el torneo en el banquillo...

Paraguay, con sus propios medios
Nadie contaba demasiado con los Albirrojos en una fiesta semejante. Los hombres de Carlos Jara, que terminaron primeros de un Grupo B muy reñido, fueron a más. No sin dificultades, se impusieron a Japón en el primer partido (4-3) y luego cayeron ante Ghana (2-1), para dar la campanada al derrotar a Italia en la última jornada (1-0), gracias a Fredy Bareiro y, sobre todo, a una defensa impermeable esa noche, liderada por el veterano Carlos Gamarra.

En cuartos de final, los paraguayos se impusieron a una Corea que vendió cara su piel (3-2), antes de eliminar en semifinales a Irak, sorpresa del torneo, sin sufrir demasiado (3-1). Pero en la final no pudieron hacer nada frente a una Argentina superior (1-0). En conjunto, el equipo hizo gala de una gran solidaridad y de una gran eficacia en ataque. Marcó doce goles, cinco de ellos del veterano José Cardozo (33 años) y cuatro de la revelación Fredy Bareiro. La defensa no estuvo tan acertada, a pesar de la experiencia de Gamarra, ya que recibió nueve goles. Destacaron también las buenas actuaciones en la línea medular de Edgar Barreto, que ya se había hecho notar en el Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA, y de Diego Figueredo, un excelente mediapunta.

Sudamérica pide paso, Irak sorprende y África está en declive
La Conmebol ha confirmado su poderío en cuanto a categorías inferiores, al situar a sus dos representantes en la final. Las explicaciones son múltiples: una mejora del nivel de formación, la experiencia de los jugadores, que compiten casi todos en las grandes ligas europeas o son titulares indiscutibles en sus ligas nacionales, una preparación ideal con la disputa de la Copa América en julio... Los dos finalistas se colocan ya como candidatos muy serios para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006.

Pero la verdadera gran sorpresa fue la protagonizada por Irak. Los jugadores de Oriente Próximo se adjudicaron un Grupo C picante, eliminando de paso a Portugal y a Marruecos. Con un fútbol decididamente ofensivo, superaron a continuación el obstáculo de Australia, gracias a un gol de Mohamed Emad, uno de sus mejores elementos. Acabaron dándose de bruces con Paraguay e Italia, y terminaron cuartos del torneo. En este colectivo inmaculado, pueden citarse al delantero Mahmud Yunis y a los centrocampistas Sadir Salih y Abdul Whahab Abu al Hail. A pesar de los graves problemas que tuvieron para entrenarse el año pasado, los iraquíes mostraron una gran fuerza de carácter, repitiendo hasta la saciedad que jugaban ante todo para dar un poco de felicidad a su sufrido pueblo. Llegaron mucho más allá de todas sus esperanzas.

África, por su parte, ha fallado en este Torneo Olímpico de Fútbol masculino. Tan sólo Malí fue capaz de clasificarse para cuartos de final, en donde cayó frente a una Italia más pragmática. Momo Sissoko y Tenema Ndiaye mostraron detalles interesantes, pero al equipo le faltó eficacia para poder llegar un poco más lejos. La falta de eficacia ante el gol fue el principal defecto de Marruecos y de Túnez, que sin embargo desarrollaron un juego interesante. La ausencia de futbolistas clave, retenidos por sus clubes, puede explicar en parte este desastre. Por último, la selección ghanesa de Stephen Appiah, que causó muy buena impresión contra Italia, no supo aprovechar su oportunidad en el último partido de la liguilla, en el que se midió a Japón. El rendimiento africano fue globalmente decepcionante, y en absoluto estuvo a la altura de las dos anteriores ediciones olímpicas, en donde Nigeria y Camerún se habían proclamado campeonas.

En otro registro, Europa dejó ver igualmente sus límites, si se exceptúa el puesto en semifinales de la Italia de Andrea Pirlo y Alberto Gilardino. Serbia y Montenegro, mermada por numerosas ausencias, estuvo inexistente, encajando nada menos que 14 goles en tres partidos. Grecia apenas lo hizo mejor, a pesar de la ventaja de jugar en casa, y se fue con un único punto en su haber. Pero sin duda la mayor decepción fue Portugal. Los lusos, que llegaron con el cartel de favoritos, comenzaron recibiendo una lección por parte de Irak (4-2), luego vencieron a Marruecos (2-1) y cayeron estrepitosamente ante Costa Rica (4-2). Cristiano Ronaldo pareció perdido en el campo, y la defensa dirigida por Ricardo Costa hizo aguas por todas partes, además de tener un balance francamente catastrófico en el aspecto disciplinario (13 tarjetas amarillas y tres rojas en tres encuentros). Únicamente el delantero Danny se salvó un poco de la quema.

Carlos Tévez, un goleador fuera de lo común
Toda Argentina había lamentado su ausencia en el Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA EAU 2003. Después de ver su actuación en los Juegos Olímpicos, se comprende mejor por qué. El ariete del Boca Juniors vio puerta ocho veces en Grecia, desde casi todas las posiciones. Fue el autor de casi el 50% de los goles albicelestes (17 en total). Si hubiese que encontrar algún defecto al "Apache", sería quizás el juego aéreo. Por lo demás, su sentido de la colocación, su capacidad de aceleración, su potencia de disparo y su oportunismo hacen de él uno de los grandes delanteros del futuro. Si añadimos que el muchacho dio también dos asistencias de gol, el balance es pasmoso. Y "Carlitos" tan sólo tiene 20 años...

Participantes:
Argentina, Australia, Costa Rica, Ghana, Grecia, Irak, Italia, Japón, Malí, Marruecos, México, Paraguay, Portugal, República de Corea, Serbia y Montenegro, Túnez

Estadios:
Estadio Karaiskaki, estadio Olímpico (Atenas), estadio Pancritio (Heraklion), estadio Pampeloponésaco (Patras), estadio Caftansóglio (Tesalónica), estadio Pantesálico (Volos)

Goles marcados:
101 (media: 3.16 por partido)

Máximos goleadores:
8 goles: Carlos Tévez (ARG)
5 goles: José Cardozo (PAR)
4 goles: Fredy Bareiro (PAR), Alberto Gilardino (ITA), Tenema Ndiaye (MLI)

Asistencia global:
401,415

Media de asistencia:
12,544