Atlanta 1996

Nigeria escribió historia olímpica al ser el primer equipo africano y no europeo o sudamericano en ganar la medalla de oro. El Torneo de Fútbol seguía siendo una competición de jugadores menores de 23 años, pero cada uno de los 16 países participantes pudo incluir tres jugadores mayores de 23, en virtud de un compromiso entre la FIFA y el Comité Olímpico Internacional.

Muchos entendidos opinaban que los nigerianos serían la primera escuadra africana en ganar una Copa Mundial. En la década pasada, habían exhibido toda una serie de actuaciones muy prometedoras, ganando el Torneo Mundial de la FIFA Sub-17 en 1985 y 1993 y obteniendo la segunda plaza del mismo torneo en 1987. En el Campeonato Mundial Juvenil de 1985 y 1989 se consagraron terceros y segundos respectivamente, pero nunca consiguieron romper la barrera mundialista más importante.

En el camino hacia el título, el equipo nigeriano, dirigido por el técnico Johannes Bonfrere, derrotó 1 a 0 a Hungría y 2 a 0 a Japón, antes de sufrir un traspié contra Brasil por 0 a 1 en la primera ronda. En los cuartos de final eliminó a México con Jorge Campos por 2 a 0 y luego siguieron dos encuentros épicos.

Pese a ir perdiendo por 3 a 1 en la semifinal contra el favorito Brasil, conformado por estrellas como Bebeto, Ronaldo y Rivaldo, el conjunto africano nunca bajó los brazos y, en el minuto 78, Victor Ikpeba redujo distancia con un potentísimo tiro de 20 metros. Al filo del silbato final, el capitán Nwankwo Kanu aprovechó una situación enmarañada delante de la meta brasileña para poner la pelota en las redes sudamericanas. A tres minutos de iniciado el tiempo suplementario, Kanu envió un violento remate del borde del área penal, sellando con este gol uno de los vuelcos más admirables de la historia del fútbol internacional y que muchos observadores consideraron como uno de los mejores partidos olímpicos de todos los tiempos.

Como si no hubiera sido suficiente y quisieran superarse aún más, los nigerianos pusieron en escena otro remonte milagroso contra Argentina en el partido por la medalla de oro ante 86,117 espectadores en el estadio Sanford en Athens, Georgia.

Los argentinos iban ganando por 2 a 1 con goles de Claudio López (3') y Hernán Crespo de penal en el minuto 50 (máximo goleador del torneo con seis tantos), cuando los nigerianos consiguieron igualar en el minuto 74 mediante un remate de Daniel Amokachi. Cuando todos se estaban preparando mentalmente para una prolongación, Amunike aprovechó, en un alarde de electricidad, un error de cálculo de la defensa argentina en la trampa de fuera de juego y, en el último minuto, remató a boca de jarro, poniendo la pelota a un costado del arquero Pablo Cavallero y decretando así la increíble victoria por 3 a 2. "Te aseguro que, en estos momentos en que estoy hablando contigo, todo el mundo en Africa está celebrando frenéticamente", decía el delantero Sunday Oliseh. "Hoy no dormirá nadie. Todos estarán felices y exaltados, al borde del paroxismo. Esta victoria es para todos los países africanos".

Además de Nigeria, hubo otros países que depararon una sorpresa en este torneo. Italia, dirigida pro el técnico Cesare Maldini, tuvo que hacer las maletas ya después de la primera ronda. Los resultados y actuaciones decepcionantes le costaron el puesto a Maldini.

Japón sorprendió a Brasil en la primera vuelta, derrotándolo por 1 a 0. Durante un lapso de varios minutos después de su empate a uno con México, los ghaneses pasaron por unos momentos de agonía y desesperación y abandonaron el campo alicaídos, convencidos de que no habían conseguido la clasificación para los cuartos de final. Pero sus caras se iluminaron cuando su entrenador Bora Milutinovic les comunicó que lo habían logrado.

Brasil, que se había ceñido cuatro veces la corona mundial, pero nunca la olímpica, estuvo obligado a lidiar por la medalla de bronce. Los sudamericanos, avispados por los tres goles de Bebeto, arrollaron a Portugal 5 a 0 en el partido por el tercer puesto.

Tan sólo dos años después del éxito de la Copa Mundial, el Torneo Olímpico de Fútbol volvió a demostrar su atracción popular en EEUU, tal cual fue el caso en los Juegos Olímpicos de verano en 1984 en Los Angeles. 1,364,142 espectadores vieron los 32 partidos que se jugaron casi todos en jornadas de partidos dobles con el primer Torneo Olímpico de Fútbol femenino.