París 1924

El Torneo Olímpico de Fútbol se convirtió en algo más que una mera competición del Hemisferio Norte cuando hizo su memorable debut un equipo sudamericano: la talentosa y extraordinaria escuadra de Uruguay.

El fútbol internacional vistió un nuevo atuendo. Desconocido en esta orilla del Atlántico, Uruguay pasó a ser muy rápidamente la sensación del torneo al arrollar a Yugoslavia en el primer partido por 7 a 0, en el cual el dúo letal Pedro Cea y Pedro Petrone sacó a relucir por primera vez su terrible arma definidora con dos goles cada uno.

El legendario centrocampista José Leandro Andrade, el primer jugador apodado "La Perla Negra" (Pelé fue el segundo), fue el cerebro del armado ofensivo del once charrúa. Con su extraordinaria capacidad de liderazgo y con un fútbol que encandiló al más pintado, paso a paso, gol a gol, la Celeste fue superando adversarios -EEUU (3 a 0, con dos goles de Petrone), Francia (5 a 1) y Holanda (2 a 1) en las semifinales- hasta llegar a la final, donde se enfrentó a Suiza.

Tras perder la semifinal, los holandeses protestaron contra la decisión de un penal que decretó la victoria uruguaya. Los holandeses quedaron afuera y Uruguay protestó, a su vez, contra la decisión del Comité Olímpico de nombrar a un árbitro holandés para dirigir la final. Para apaciguar los ánimos de los sudamericanos, el Comité Olímpico hizo un sorteo y sacó de un sombrero el nombre del árbitro de la final, el francés Marcel Slawick.

En la otra semifinal, Suiza batió por 2 a 1 a Suecia, con dos goles de Max Abegglen, pero la selección helvética casi queda fuera del torneo por falta de finanzas. El pasaje de retorno en tren de los suizos tenía sólo una validez de diez días y, además, se habían quedado sin dinero para alargar su estadía. Un llamado del diario "Sport" a sus lectores aportó los fondos necesarios. No obstante, el dinero no les ayudó a comprar la felicidad y la victoria.

Uruguay se adelantó 1 a 0 en el primer tiempo y liquidó el pleito con un score final de 3 a 0, consiguiendo la medalla de oro ante 40,500 entusiastas espectadores en el estadio Colombes. 10,000 hinchas tuvieron que quedarse afuera por falta de espacio. El autor del primer gol fue Petrone; Cea y Angel Romano hicieron los otros dos en la segunda parte. Suecia tuvo que jugar un segundo partido por el tercer puesto tras empatar a uno con los holandeses. En el choque decisivo, los nórdicos ganaron por 3 goles a 1, anotando Sven Rydell dos de ellos.