Roma 1960

Tres veces "padrino de bodas"; la paciencia y la habilidad futbolística de Yugoslavia dio finalmente frutos en esta Olimpíada al conquistar la medalla de oro.

Esta vez, la diosa de la fortuna le fue favorable a Yugoslavia cuando logró clasificarse para las semifinales gracias al lanzamiento de una moneda debido al empate con Bulgaria en la jornada anterior. Empataron también con Italia en las semifinales y volvieron a conseguir el pase por sorteo (en el plantel italiano figuraba un tal Giovanni Trapattoni, quien se convertiría más tarde en uno de los entrenadores más famosos del mundo, así como el mediocampista Gianni Rivera).

En la final, decidieron ratificar la potencia de su fútbol y demostrar que su presencia en la lucha por oro no era solamente un mero golpe de fortuna. El potentísimo remate de distancia del capitán Milan Galic en el primer minuto del encuentro le pegó en frío a Dinamarca y fue el pistoletazo de salida para la victoria final por 3 a 1. Zeljko Matus anotó el segundo en el minuto once ante la presencia de 23,042 entusiastas espectadores. Galic fue expulsado por insultar al árbitro y Yugoslavia estuvo obligado a jugar con diez hombres el resto del partido. Borivoje Kostic cerró la cuenta yugoslava con un tercer tanto asegurador, haciendo corrección cosmética Flemming Nielsen con el gol de honor danés.

Galic se proclamó máximo goleador con siete tantos.

De los tres ganadores de medallas olímpicas, que no provenían de países de Europa Oriental en las ocho competiciones entre 1952 y 1980, Dinamarca fue el único que logró adjudicarse la medalla de plata. Suecia y Japón consiguieron bronce en 1952 y 1968 respectivamente.

Este torneo fue asimismo significativo en cuanto a un gran cambio en la estructura de la competición. En vez de continuar con el sistema de simple torneo de eliminación, los equipos conformaron cuatro grupos de cuatro selecciones, teniendo que jugar mínimo tres partidos, sistema que se aplica desde entonces. En este torneo, los ganadores de cada grupo se clasificaron para las semifinales.

Hungría, que había perdido el núcleo de su equipo maravilla tras la revolución del 56, conquistó la medalla de bronce tras derrotar a Italia por 2 a 1 en el partido por la tercera plaza.