Estocolmo 1912

Un hecho singular marcó este torneo al reiterarse la clasificación final de los tres mejores de 1908. El torneo, que había crecido a once equipos, introdujo la práctica de jugar en sedes fuera de la ciudad olímpica principal. Es así que se disputaron partidos también en Rasunda y Traneburg.

Gran Bretaña, que se clasificó ex oficio en la primera jornada, derrotó luego a Hungría por 7 a 0, con seis goles de Harold Walden, quien anotó todos los tantos de su equipo en el triunfo subsiguiente contra Finlandia por 4 a 0. Dinamarca tuvo una primera jornada relativamente fácil y, en la segunda presentación, batió 7 a 0 a Noruega y luego 4 a 1 a Holanda en las semifinales.

Gran Bretaña volvió a imponerse a Dinamarca en el combate por la medalla de oro, marcando sus cuatro tantos (4 a 2) en la primera mitad, con dos goles de Gordon Hoare y un gol de Arthur Berry y Walden respectivamente ante 25,000 espectadores en el Estadio Olímpico. Anthon Olsen anotó los tantos daneses, uno en cada medio tiempo.

Dinamarca jugó sin su máximo goleador Poul Nielsen y perdió al centrocampista Charles Buchwald, quien se había lesionado en el minuto quince de la final. Como en esas épocas no estaba permitido cambiar jugadores, los daneses tuvieron que jugar con diez hombres el resto del partido. Walden fue, con 11 (once) goles, el mejor goleador de los equipos que llegaron a la fase final por las medallas. En el partido por la medalla de bronce, Holanda borró de la cancha a Finlandia por 9 a 0, habiendo marcado cinco tantos Jan Vos.

Puesto que no se disputaron partidos de grupo y algunos equipos fueron eliminados después de uno o dos partidos, se añadió un torneo de consuelo, aunque no se otorgaron medallas a los mejores tres de esta ronda. En uno de los encuentros, Alemania le propinó una paliza contundente a Rusia por 16 a 0, cotejo en el que Gottfried Fuchs igualó el récord de Sophus Nielsen, quien había convertido diez goles en un único partido. Paradójicamente, Fuchs no logró anotar en su otra aparición ante Hungría. El Zar de Rusia estuvo tan consternado con la sonada derrota que rehusó pagar el viaje de retorno de los jugadores rusos.

Hungría derrotó a Austria por 3 a 0 en su partido de consolación.