Tiene el cuerpo de un decatleta: alto, robusto y atlético. Sin embargo, no sueña con participar en el Campeonato Mundial de Atletismo de Berlín 2009; su meta es la Copa Mundial de la FIFA 2006. Con tal de alcanzar este objetivo, Carsten Kadach está dispuesto a "darlo todo". El colegiado de 41 años forma parte de la cuadrilla del gran árbitro alemán Herbert Fandel, que dirige uno de los nueve equipos de árbitros de esta Copa FIFA Confederaciones 2005. El trío de la DFB (Asociación Alemana de Fútbol) debe superar una difícil prueba.
Por un lado, Fandel y compañía, quienes se alojan junto a los demás árbitros cerca de Fráncfort, se han propuesto ofrecer buenas actuaciones en equipo, a lo largo de estos 16 partidos de la Copa FIFA Confederaciones. Por otra parte, cada uno de estos tríos compite directamente con los demás conjuntos de colegiados. Los nueve grandes profesionales de esta Copa FIFA Confederaciones se encuentran entre los 46 aspirantes a trabajar en la Copa Mundial de la FIFA 2006. En primavera de 2006, se elegirán los 30 árbitros de la fase final.
Carsten Kadach está dispuesto a "darlo todo", y se refiere sobre todo a que hará lo posible por superar los obstáculos que ha preparado la Comisión de Árbitros de la FIFA en esta recta final hacia la competición mundialista. Para empezar, el juez de línea ha tenido que adelgazar diez kilos desde enero, para poder enfrentarse a las pruebas físicas que le esperan a cada candidato. Estas pruebas ya no sólo incluyen el clásico reto de marcha continua, sino incluso pruebas de sprint y velocidad.
Seis veces consecutivas 40 metros en 6.2 segundos, o un recorrido en pista, que obliga a hacer 150 metros en 30 segundos y un tramo de recuperación de 50 metros, a recorrerse en 40 segundos, un total de 20 veces: son sólo dos de las disciplinas físicas para árbitros que probablemente conseguirían cansar a más de un jugador profesional. Uno de los tríos de los 46 aspirantes mundialistas ya ha quedado eliminado, por no superar la prueba en dos ocasiones.
"Si cuento las horas que me he pasado entrenando en el bosque o en la pista, estos últimos meses, me parece que mi profesión no es como las demás. De todas formas, el entrenamiento me vino muy bien para aguantar el partido entre Grecia y Japón con aquel calor, el domingo pasado", comenta Fandel, pianista de concierto y director de una escuela de música.
Otro aspecto que valoran los observadores del arbitraje es el acierto a la hora de dirigir el encuentro. Un tema de actualidad en esta Copa FIFA Confederaciones es la nueva interpretación de dos reglas sobradamente conocidas por todos. En caso de fuera de juego, se levantaba el banderín y se pitaba, como siempre, en el momento de detectarse la posición antirreglamentaria, ¿o es mejor esperar a que el jugador mal posicionado reciba el balón o intervenga en el juego? Sobre todo los jueces de línea necesitarán tiempo para acostumbrarse a este cambio. "Antes había que esperar y ver qué pasaba'; ahora hay que esperar, esperar, esperar y después ver qué pasa", opina Carsten Kadach. A su compañero en el equipo de Fandel, Volker Wezel, de 39 años, le parece que incluso la mayoría de los jugadores ya se han adaptado a esta nueva forma de proceder. "Lo ensayamos a diario, por las mañanas, en los entrenamientos. Lo tenemos bajo control". El propio Fandel aprecia una consecuencia muy positiva: "Hay menos interrupciones, de manera que se incrementa el tiempo de juego total".
Otro de los árbitros que han asimilado muy bien esta nueva directriz de la FIFA, ante la Copa FIFA Confederaciones, es el italiano Roberto Rosetti. "Nos han insistido en que impidamos que los jugadores invadan el área antes de tiempo durante el lanzamiento de un penal", comenta Fandel. Su colega Rosetti hizo repetir dos veces una pena máxima, en el encuentro entre México y Brasil. Fandel señala: "Me pareció muy valiente por su parte. Siguió las instrucciones al pie de la letra". Por desgracia, todavía no se sabe si Rosetti habrá conseguido acercarse un poco más a su meta mediante esta actuación.
En cualquier caso, Herbert Fandel está convencido de que, a la hora de la repartición de las plazas mundialistas, sólo cuenta el rendimiento. No obstante, como compite con el destacado colegiado alemán Markus Merk, no está muy convencido de sus posibilidades. "Markus Merk tiene el puesto asegurado. Eso hay que aceptarlo y respetarlo".
Por eso, la Copa FIFA Confederaciones 2005 representa una gran prueba para él, y al mismo tiempo "un momento estelar en mi carrera, que quiero disfrutar". En caso de que no realice su sueño mundialista, su ayudante Carsten Kadach tendrá que contentarse con haber perdido diez kilos. No nos cabe la menor de duda de que no le faltará forma física, ni siquiera después de la Copa Mundial de la FIFA 2006.