La Copa FIFA Confederaciones se considera a menudo el ensayo general de la fase final de la Copa Mundial de la FIFA. Está claro que, para los organizadores del certamen del próximo año, el torneo representa un gran paso adelante fundamental en la planificación de la cita mundialista.

Lo mismo puede decirse de los equipos, a quienes esta séptima edición está ofreciendo un pequeño anticipo de lo que pueden esperar dentro de doce meses en Alemania. Sin embargo, aunque haber llegado a la gran final en suelo europeo haya infundido gran confianza a las grandes potencias sudamericanas de Brasil y Argentina, una mirada a los libros de historia desvela que una victoria en la Copa FIFA Confederaciones no es garantía de éxitos futuros.

Francia se alzó vencedora en las dos últimas ediciones de la Copa FIFA Confederaciones, aunque en ninguna ocasión el triunfo trajo consigo grandes éxitos al verano siguiente. En 2003, la selección francesa levantó el trofeo en suelo patrio, donde un gol de oro de Thierry Henry le otorgó una victoria por 1-0 en la final contra Camerún, celebrada en París. No obstante, sus actuaciones al año siguiente en la Eurocopa 2004 (de donde quedó eliminada en cuartos de final) provocaron el final del mandato del entrenador Jacques Santini.

El predecesor de Santini, Roger Lemerre, estaba al cargo del equipo cuando Les Bleus derrotaron a Japón, la selección anfitriona, en la final de 2001 disputada en Yokohama, donde Patrick Vieira marcó el único gol. Aquella actuación completó la tríada de triunfos de Francia, que se había ceñido las coronas mundiales y europeas en los tres años anteriores. En Corea/Japón 2002, a la selección francesa no le salieron las cosas como las tenía planeadas y se vio obligada a renunciar a su título mundial de forma renqueante y sin haber conseguido marcar ni un solo gol. Francia quedó eliminada de la Copa Mundial de la FIFA en la fase de grupos.

México fue el equipo campeón en la edición de 1999 de la Copa FIFA Confederaciones. La selección norteamericana alzó el título tras haber protagonizado la más emocionante final de la historia del certamen, donde se impuso a Brasil por 4-3 en el Estadio Azteca, ante 110,000 hinchas hipnotizados. En todo momento, México llevó la delantera en el marcador, aunque no siempre se sintió el equipo absolutamente cómodo con el liderazgo.

Los goles de Miguel Zepeda y José Manuel Abundis otorgaron a los mexicanos una ventaja de 2-0 en el minuto 28, pero los brasileños empataron en el minuto 47. Un lanzamiento penal de Serginho y un gol del suplente Roni dieron al traste con el buen trabajo que habían realizado los anfitriones. Pero México respondió. Zepeda y Cuauhtémoc Blanco volvieron a anotar aunque, tan sólo un minuto después del gol de Blanco, Zé Roberto puso el marcador en 4-3. Aquella fue para muchos la mejor hora que ha vivido México en una competición internacional. No obstante, muy poco después, el seleccionador nacional Manuel Lapuente abandonó el puesto y el equipo se disolvió.

La edición de 1999 fue la primera que se disputó en verano. Anteriormente, Arabia Saudí había albergado las primeras tres ediciones. Brasil se había alzado con la victoria en diciembre de 1997. Tanto Romário como Ronaldo anotaron tres goles respectivamente en el partido final, donde Australia cayó derrotada por 6-0. Seis meses más tarde, Ronaldo (el máximo goleador, con siete goles, en Riad) repitió con cuatro goles su excelente forma en Francia 98 y Brasil se colocó en la final. Por desgracia para la hinchada de la Seleção, Ronaldo no rindió como solía en aquel último encuentro, contra Francia, que ganó la selección anfitriona por 3-0.

Dinamarca fue el equipo campeón de 1995. Los goles de Michael Laudrup y Peter Rasmussen le aseguraron una victoria por 2-0 en la final contra Argentina. Aquel conjunto danés, que participaba en el certamen tras su éxito en el Campeonato Europeo de la UEFA1992, logró adjudicarse también su primer trofeo en una máxima competición de la FIFA. Sin embargo, al año siguiente, la defensa de su corona europea no salió como estaba previsto y Dinamarca quedó eliminada en la fase de grupos de la Eurocopa 96.

Y, por fin, en el año 1992, la primera edición de la competición terminó con la victoria de Argentina por 3-1 ante Arabia Saudí en la Copa del Rey Fahd, nombre con que el campeonato era conocido en la época. Leonardo Rodríguez, Claudio Caniggia y Diego Simeone fueron los artífices de la victoria de Argentina. Said Owairan marcó el gol de consolación para los locales. Aquel triunfo supuso un aliciente para Argentina y, al año siguiente, la selección sudamericana levantó la Copa América. Desde entonces, el combinado albiceleste ha sido incapaz de ganar más trofeos. Sus aficionados esperan fervientemente que la historia se repita en la presente edición de la competición.