Tres semanas después de haber hecho vibrar el Monumental de Buenos Aires en la competición preliminar para la Copa Mundial de la FIFA 2006, Brasil y Argentina volverán a verse las caras este miércoles en el Waldstadion de Fráncfort, en la final de la Copa FIFA Confederaciones Alemania 2005. Por lo demás, no será la primera vez que estos dos grandes del fútbol mundial se reten en duelo en el último partido de una competición de la FIFA.
8 de junio de 2005: gracias a los tantos de Hernán Crespo (2) y de Juan Román Riquelme, frente a la única diana de Roberto Carlos, Argentina hizo estallar Buenos Aires y se ganó el pase a la Copa Mundial de la FIFA 2006 tras derrotar a su eterno rival sudamericano (3-1). 22 días más tarde, los albicelestes han dejado ya sus huellas sobre suelo alemán al alcanzar la final de la Copa FIFA Confederaciones 2005.
Sin embargo, en mitad del camino hacia un segundo título mundial en dos años -tras el Torneo Olímpico de Fútbol Atenas 2004- se alzará ante ellos su mejor enemigo': Brasil. La canarinha, un finalista irregular que se ha mostrado tan necesitado (contra México y Japón) como magistral (ante Grecia y, en semifinales, Alemania), pondrá sin lugar a dudas todo su empeño en señalar fecha un año antes de la gran cita del balompié mundial.
Pero aunque las estadísticas abogan por los hombres de Carlos Alberto Parreira, las últimas confrontaciones en campo neutral entre estas dos selecciones podrían haberse decantado perfectamente tanto de un lado como del otro.
¿Hacia una final reñida?
Si bien hay que remontarse hasta el 27 de junio de 1993 para encontrar la última victoria sénior albiceleste sobre Brasil fuera de sus feudos respectivos, ninguna de las dos selecciones ha tenido nunca realmente un dominio abrumador sobre su adversaria. Si exceptuamos el 3-1 de los auriverdes en la segunda fase de la Copa Mundial de la FIFA España 1982, al vencedor de estos clásicos disputados en cancha neutral siempre le ha bastado una diferencia de un gol escaso.
Un dato aún más elocuente: de sus cuatro últimos duelos, tres se resolvieron en la fatídica tanda de penales, dos veces a favor de Brasil (en la Copa América Perú 2004 y en la de Uruguay 95) y una para Argentina (Copa América Ecuador 93).
Sin embargo, las cifras que presentan estos dos equipos tras cuatro encuentros de la Copa FIFA Confederaciones 2005 nos permiten soñar con una final más abierta. Los dos finalistas, con el segundo y el tercer mejor ataque de la competición (9 goles marcados por Argentina y 8 por Brasil), no ofrecen, en cambio, la misma predisposición a la hora de defender. Con 5 goles encajados, Brasil no lo ha tenido mucho menos difícil que Argentina (6 goles en contra). De ahí a imaginar una rememoración de la final de 1999, donde México batió a Brasil por 4-3 Nada más incierto.
Es indudable, en cualquier caso, que los aficionados argentinos sabrán bucear en el historial de los clásicos para encontrar buenos presagios. Y es que, aunque la armada brasileña está impresionando técnicamente desde el comienzo del torneo, la legión argentina dispone de toda una generación de oro.
Pekerman y Sorín, los buenos augurios
Así, mientras la Seleção seguía el Torneo Olímpico de Atenas 2004 por televisión, 8 de los 23 albicelestes de José Pekerman se alzaban con dicho trofeo (Germán Lux, Wilfredo Caballero, Gabriel Heinze, Fabricio Coloccini, Carlos Tévez, Javier Saviola, César Delgado y Luciano Figueroa). Menos de un año después, ahí los tenemos en la final de la Copa FIFA Confederaciones 2005.
Los jugadores argentinos parecen todavía más tocados por la mano divina' si nos fijamos en las dos finales de una competición de la FIFA ya disputadas entre estos dos países. Así, si en 1983, en México, el Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA cayó del lado de Brasil (1-0), el de 1995, en Qatar, lo hizo del de Argentina (2-0).
Al frente del seleccionado albiceleste de entonces, José Pekerman se adjudicaba el primero de sus tres títulos mundiales en la categoría. Seguramente, no es una coincidencia que su capitán, Juan Pablo Sorín, recorriera ya a zancadas la banda izquierda del combinado argentino. En el bando brasileño, ninguno de los jugadores presentes en Doha aquel 28 de abril de 1995 forma parte actualmente de los planes del seleccionador Carlos Alberto Parreira.
Cuando vuelvan a encontrarse para la final de la Copa FIFA Confederaciones 2005, Pekerman y Sorín tendrán muy presente, con toda seguridad, ese choque victorioso. Enfrente, los brasileños contarán con el peso de las estadísticas. Nada mejor para garantizarnos una final a pedir de boca, enormemente disputada