Cuando ya no retumben más en el Waldstadion de la cuidad de Fráncfort los redobles de la batucada brasileña, seguramente Carlos Alberto Parreira se sentará tranquilo en su hogar y, con una gran sonrisa en su rostro, empezará a profundizar su análisis sobre el éxito de Brasil en la Copa FIFA Confederaciones Alemania 2005. Meticuloso como es, sabe que en su función de conductor, el árbol no debe taparle el bosque.
"Fue una competencia muy importante para Brasil. Cumplimos todos los propósitos que teníamos. Probamos muchos jugadores en los primeros partidos. Los últimos dos encuentros los jugamos con los mismos y ganamos el torneo. Despertamos en el momento justo. Creo que es un título merecido, ganado en un partido especial", dijo tras la goleada 4-1 sobre Argentina. ¿A qué se refiere puntualmente? Repasemos.
Los laterales, cubiertos
Si Parreira quería asegurarse de tener alternativas para las posiciones de marcador de punta derecho e izquierdo, entonces se puede quedar tranquilo. Si bien la lesión de Belleti pareció jugarle en contra, entre todos los nombres que tiene para reemplazar a Cafú, es al que más conoce de todos. En este contexto, Cicinho supo aprovechar su oportunidad y, tras participar en los cuatro goles de Brasil en la final, parece estar un escalón por encima de Maicon en la carrera por un lugar para la gran cita del año próximo.
Algo distinta es la situación en la banda izquierda. Allí, da la sensación de que Gilberto le ha sacado una luz algo mayor a Leo en la pelea por ponerle nombre el posible substituto de Roberto Carlos. Además de sus buenas actuaciones, su experiencia en el fútbol alemán como pieza clave de Hertha Berlín parece inclinar la balanza a su favor. Sin embargo, la competencia entre ellos tiene un solo beneficiario: Parreira.
El corazón está intacto
Por lo visto en la Copa FIFA Confederaciones, la línea de volantes que ha venido jugando las eliminatorias sudamericanas parece haberse tornado inamovible. Emerson, Ze Roberto, Ronaldinho y Kaká son el corazón del juego de su equipo cuando tiene la pelota. Distinta es la situación cuando no la tiene, pero Parreira ya ha tomado debida nota del problema, y parte de la solución tiene con nombre y apellido: Renato.
Así es, el volante del Sevilla ha sido utilizado por el entrenador como cambio obligado cada vez que a Brasil le hizo falta mayor equilibrio en el mediocampo. ¿Quiere decir esto que el puesto de Emerson entre los titulares corre peligro? No parece ser el caso. Sin embargo, Renato se ha ganado la confianza de Parreira, y da la impresión de tener un pasaje asegurado para regresar a Alemania en 2006.
Lo mismo sucede con Juninho Pernambucano. Si bien no ha tenido muchos minutos de juego, todo indica que sigue por encima de Edu en la disputa por ser la alternativa a un Ronaldinho cada vez más determinante. En este puesto, vale aclarar, quizás haya lugar para dos de tres.
La hora de la madurez
Si de algo le sirvió el "Festival de Campeones" a Parreira fue para confirmar que Adriano es, sino titular, el reemplazante natural de Ronaldo. ¿Los dos juntos? ¡Por qué no! Como sea, su determinante actuación ante Argentina en el partido decisivo dejó en claro que O Fenónemo no podrá relajarse si quiere seguir teniendo un lugar entre los once de arranque. El Balón de Oro adidas, premio al mejor jugador, y la Bota de Oro adidas, que se entrega al goleador del certamen, se agregan a la lista de méritos a la hora de reclamar por la titularidad
Dos cuestiones más. La primera: ¿está Robinho preparado para asumir la responsabilidad de compartir el ataque con un delantero de área? La respuesta es sí. Intermitente como fue durante la competición, demostró que no le pesa la camiseta y que puede ser decisivo. La segunda: ¿qué será de la vida de Ricardo Oliveira? Buena pregunta. Aún cuando ha visto muy poca acción en Alemania, su gran temporada en el Betis de España lo mantiene en carrera por lo que parece ser el tercer y definitivo lugar para un goleador en la lista para la Copa Mundial de la FIFA.
Por último, hay un detalle no menor que el mismo Parreira reconoció rápidamente con lucidez: "Brasil, por primera vez en su historia, llegará al Mundial como favorito absoluto. Habrá que acostumbrarse a eso, pero mis jugadores deberán evitar que el favoritismo les afecte". Dicho está, además del título, el entrenador se lleva de regreso a Brasil una valija llena con conclusiones valiosas de cara a su gran objetivo del año próximo: defender su título en Alemania 2006.