Cada vez que la selección mexicana tiene que definir un partido por penales, el país entero sufre por anticipado. La derrota del Tri por esta vía el pasado 26 de junio frente a Argentina, no fue, ni con mucho, la primera caída del equipo desde los once pasos.
Cuando un título está a la vista, México nunca ha sido capaz de ganar un partido desde el punto de penal. Ha sido derrotado en Copas Mundiales de la FIFA, Campeonatos Mundiales Juveniles de la FIFA, Copas FIFA Confederaciones e incluso en Copas América y campeonatos amistosos.
La primera derrota fue quizá la más dolorosa. En su propio mundial, México 86, el Tricolor descubrió ante Alemania la tristeza de una eliminación desde el punto fatídico. Sólo logró convertir uno por cuatro de los europeos, quienes avanzaron así en semifinales. Pero esa no fue la única desilusión mundialista. Ocho años después, en Estados Unidos, el equipo, entonces dirigido por Miguel Mejía Barón, cayó en octavos de final frente a Bulgaria, por 3 penales a 1.
México también cayó en los cuartos de final del Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA Australia 1993 ante Inglaterra (4-5). Un recuerdo particularmente triste para Oswaldo Sánchez, actual portero de la selección mayor quien, como el domingo pasado, no pudo evitar la caída de su equipo.
Otras derrotas dolorosas para México desde el punto de penal fueron, en la Copa América Uruguay 1995 frente a su archirrival Estados Unidos (1-4), en la eliminatoria para los Torneo Olímpico de fútbol Sydney 2000 ante Honduras (4-5), y en la Copa FIFA Confederaciones Arabia Saudí 1995 ante Dinamarca (2-4).
Curiosamente, a México le sucedía lo contrario con la desaparecida regla del Gol de Oro. El Tri ganó cinco de los seis partidos que tuvo que decidir por esa vía. Y, si la regla aún hubiera estado en vigor, también habría conseguido la victoria el pasado domingo frente a Argentina, gracias al gol con el que Carlos Salcido abrió el marcador en el primer tiempo suplementario.